Dos incendios en el Valle del Jerte —Piornal y Rebollar— no son una anécdota: son el aviso. Mientras el Infoex limpia el monte, hay quien sigue encendiendo la mecha de la negligencia. Y así, cada primavera, jugamos a la ruleta rusa con el verano.
Redacción DEx, 18 de marzo de 2026.
Extremadura aún no ha cambiado la estación en el calendario, pero ya ha cambiado el tono en el monte. El humo ha regresado al Valle del Jerte como un invitado incómodo que nunca termina de irse.
Los dos incendios registrados este martes no sorprenden a nadie dentro del operativo: son los de siempre, los de cada año, los que nacen no del rayo ni del azar, sino de la mano humana. Quemas mal apagadas. Parcelas abandonadas a su suerte. Prisas. Descuido. Costumbre. Porque aquí está el problema: no es excepcional, es estructural.
La paradoja del fuego: apagar quemando
Mientras algunos provocan incendios, el Infoex hace justo lo contrario: utiliza el fuego como herramienta.
Las quemas prescritas —esas que se hacen con cabeza, con meteorología vigilada y con técnicos detrás— buscan reducir el combustible vegetal. Traducido: evitar que en verano el monte sea gasolina esperando una chispa.
El mensaje técnico es claro: menos matorral, más discontinuidad, más capacidad de control.
El problema no está en la técnica. El problema está en que la cultura del fuego sigue anclada en el pasado.
LUPA DEx
El fuego no empieza en el monte, empieza en la cabeza
Aquí es donde la cosa se pone incómoda. Porque podemos invertir millones en medios aéreos, en brigadas, en tecnología… pero si alguien sigue pensando que “no pasa nada” por quemar unos restos sin vigilancia, todo lo demás es maquillaje.
El gran incendio de Extremadura no es forestal, es cultural.Y ahí fallan varias patas:
- Concienciación insuficiente: campañas que no calan o que llegan tarde.
- Permisividad social: todavía se normaliza el “esto se ha hecho toda la vida”.
- Falta de corresponsabilidad política: se habla mucho de extinción, pero menos de educación rural activa y sostenida.
Política y prevención: lo urgente frente a lo importante
Cada verano se repite el guion: comparecencias, cifras, refuerzos, titulares… y después silencio. Pero la prevención no da fotos espectaculares. No hay helicópteros ni llamas de fondo. No genera titulares virales. Y sin embargo, ahí es donde se decide todo.
La política forestal sigue reaccionando mejor que anticipándose. Se actúa bien cuando el fuego aparece, sí. Pero seguimos llegando tarde a evitar que aparezca.
Un verano en el aire
El invierno lluvioso ha sido un regalo… con trampa. Más agua significa más vegetación. Más vegetación, más combustible. Y si la primavera se seca de golpe, el cóctel está servido.
El verano no se decidirá en julio. Se está decidiendo ahora.
Extremadura no necesita solo más medios. Necesita más conciencia, más pedagogía y más responsabilidad compartida.Porque el fuego no entiende de ideologías, pero sí entiende de descuidos. Y aquí, cada año, alguien vuelve a encender la misma historia.






