Diosas, tragedias y talento extremeño bajo las estrellas. los Premios Max llevarán la grandeza del teatro al corazón del Teatro Romano.
Redacción DEx, Cultura, 29 de mayor de 2026.
Hay escenarios que no necesitan decorado porque la historia ya los ha construido. Y luego está el Teatro Romano de Mérida, donde el próximo 1 de junio las piedras volverán a hablar para acoger la XXIX edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, la cita más importante del teatro y la danza en España.
La gala, que este año lleva por lema “La grandeza”, promete convertirse en una celebración de las raíces, de la creación artística y de la capacidad del arte para seguir iluminando tiempos complejos. Todo ello bajo la dirección artística de Cristina Silveira, quien reconoce que celebrar la ceremonia al aire libre supone un privilegio difícil de igualar.
“El cielo abierto es otra forma de celebrar”, afirma la directora de una gala concebida como un viaje simbólico por la memoria, la mitología y la identidad cultural. Una propuesta que, además, sitúa a Extremadura en el epicentro nacional de las artes escénicas.
Un espectáculo inspirado en dioses, heroínas y poetas
La ceremonia combinará música en directo, danza contemporánea y una docena de intervenciones escénicas que recorrerán algunos de los grandes mitos que han alimentado la dramaturgia universal.
Aunque la organización mantiene en secreto buena parte de los nombres que participarán en el espectáculo, sí se conocen algunos de los homenajes que marcarán la noche.
La figura de Ceres, diosa de la fertilidad y símbolo ancestral de la tierra extremeña, servirá como hilo conductor de una gala que reivindica la cosecha artística de toda una temporada teatral.
El recorrido continuará con la fuerza trágica de Medea, en un tributo a la inolvidable actriz y directora teatral Margarita Xirgu, referente imprescindible de la escena española.
La música contemporánea también tendrá protagonismo a través de compositoras extremeñas, mientras que la literatura encontrará su espacio en el homenaje a Catalina Clara Ramírez de Guzmán, una de las voces más brillantes del Siglo de Oro nacida en Llerena y todavía insuficientemente reconocida fuera de Extremadura.
La emoción alcanzará uno de sus momentos más intensos con la evocación de Hécuba, símbolo eterno del sufrimiento de las madres que contemplan la destrucción provocada por las guerras. Una referencia que conecta las tragedias clásicas con las heridas abiertas del presente.
Extremadura, escaparate nacional del talento escénico
La celebración de los Premios Max en Mérida supone también un reconocimiento al creciente peso cultural de Extremadura dentro del panorama artístico español.
El sector extremeño de las artes escénicas vive este acontecimiento como una oportunidad histórica para mostrar su capacidad creativa ante miles de espectadores y millones de personas que seguirán la ceremonia a través de distintos canales.
La elección del Teatro Romano no es casual. Pocos lugares simbolizan mejor la continuidad entre el legado clásico y la creación contemporánea. Allí donde hace dos mil años resonaban los versos de los dramaturgos latinos volverán a escucharse las voces de quienes mantienen vivo el arte de contar historias.
Una noche para celebrar el futuro desde las raíces
La gala quiere reivindicar la idea de que la verdadera grandeza no siempre nace de los grandes focos ni de los escenarios más espectaculares. También surge de los pequeños comienzos, de los territorios alejados de los centros de poder cultural y de quienes siguen creando desde la pasión y la resistencia.
Ese mensaje atravesará una ceremonia concebida como una celebración colectiva de la cultura, la diversidad artística y la esperanza.
El próximo lunes, 1 de junio, bajo el cielo de Mérida, las columnas romanas serán testigos de una nueva representación. Una en la que los dioses antiguos compartirán escenario con las voces del presente y donde Extremadura volverá a demostrar que la cultura también puede escribirse con letras mayúsculas.






