La defensa del tabaco que se ha llevado a cabo por parte de nuestros representantes políticos en Bruselas, por mandato del parlamento regional, amén de ser obligada, debería dar los frutos anhelados más pronto que tarde, para que se vieran reflejados en las cientos de familias extremeñas cuya subsistencia depende del mismo. pero aún quedan obstáculos que salvar que precisamente no depende de la gestión política extremeña. A seguir esperando, pues.

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