JAQUE AL REY

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¿Qué
es lo que ha cambiado en estos últimos meses para que, Dios sabe quién y con
qué motivo, haya sacado toda la artillería mediática contra la monarquía?
Pregunta difícil de contestar, para la que posiblemente haya muchas respuestas
y no todas convincentes. Posiblemente, la crisis económica haya sido el caldo
de cultivo en el que se han colocado ciertas ideas antimonárquicas, y estas
están creciendo de modo difuso, alimentadas por circunstancias que han rodeado
a la corona y en particular al Rey Juan Carlos, que no son nuevas, pero que nunca
habían constituido un problema. Los asuntos que tocaban de modo directo o
indirecto a la monarquía, han estado siempre rodeados por una protección, a
veces tácita, considerándose si no tabú, sí como inconvenientes o inadecuados,
y se resolvían en silencio u opacidad. Pero el que ha destapado la caja de los
truenos ha sido el asunto Urdangarín, sobre el que la corona quiere poner
tierra por medio, lo más lejos posible, como Qatar, del que, esta vez, sí que
tardará en volver, no como el exilio dorado de Nueva York, en un cargo, figurín,
de la telefónica, muy bien pagado, pero que quizás no debió de parecerle
suficiente y tuvo la imprudencia de volver.


Los
de izquierdas, sobre todo los más situados a la izquierda del Psoe, han
considerado que la República era un sistema de gobierno encajado en su ideología.
Nada más equivocado. Recuerdo que me llevé una sorpresa al regalarme  un libro, que todavía conservo, titulado; “El
niño republicano”, dirigido, en su momento, durante la República, a los
muchachos de las escuelas. Cualquiera que lo ojee lo definirá sin duda, por su
estética y modo de abordar las cosas, con un lenguaje grandilocuente cargado de
alabanzas para definir las bondades de la República española, así como por las
ilustraciones, como abiertamente burgués, en el que no se aprecia ni el menor
rastro de referencia alguna a las clases más desfavorecidas. Y es que a pesar
de esa nebulosa ideológica que identifica la República con las izquierdas, la
República es una forma de gobierno, como el actual, en el que sólo varía un
personaje, el Jefe de Gobierno; Rey hereditario, en una monarquía y Presidente electo
en una República, y nada más. Con lo que una República podrá ser de derechas,
de izquierdas o medio pensionista. Ni tampoco con su instauración ha de
cambiarse bandera alguna, en la primera república se continuó con la roja y
gualda, y no hay motivo para cambiarla. Tenía lógica en época de la monarquía
absoluta el que se solicitara una República, al fin y al cabo el rey era  lo más parecido a un dictador. En la
actualidad hay incluso más cosas que preconizan una continuidad de la monarquía,
que lo contrario. El heraldista Juan Antonio Morales-Pogonoski, me dio un día
unas breves lecciones sobre cómo interpretar un escudo. De lo poco que me
acuerdo era que en una monarquía absoluta la corona se coloca por encima, sin
tocar el escudo. Sin embargo en una monarquía constitucional esta se sitúa tocando
el escudo, porque descansa en el jefe ( la parte alta) lo que significa, que ya
que, este, representa a la nación y por lo tanto al pueblo, la monarquía
constitucional tiene su razón de ser en el pueblo.


La
monarquía española a raíz de lo que se ha publicado últimamente ha perdido
bastante su glamur, pero; ¿Qué ventajas tiene una monarquía respecto a un
Presidente de República?


Podríamos
comenzar porque el Rey constituye un elemento de Unidad del Estado por encima
de partidos políticos y CCAA. No sería de extrañar que tras este acoso se encontraran,
como uno de los elementos más beligerantes, los independentistas sobre todo
catalanes, que vieron en las dos repúblicas una ocasión para intentar la
separación de España. Otro argumento, no pequeño, es que un Presidente de
República, no es neutral, pertenece a un partido, a lo que se une otro asunto,
a tomar en cuenta en una situación de crisis como la actual, el económico; La
Casa Real es más barata que un Jefe de Gobierno. A un jefe de gobierno se le
pagará lo mismo que a un rey, ya que ocupa su mismo espacio político, pero tras
su cese se tendrá que mantener a cada uno de los ex-presidentes, y ya se sabe
que no cobran el salario mínimo interprofesional. A esto podríamos añadir el
prestigio exterior de un Rey. Nadie conoce al Jefe de Gobierno de Francia,
Italia o Alemania (no al primer ministro) por citar algunas repúblicas europeas
más conocidas, pero todo el mundo sabe quién es la reina Isabel II, Beatriz de
Holanda, o el rey Juan Carlos y hasta el príncipe de Mónaco.


Es
evidente que la gente conocía o sospechaba los supuestos devaneos reales y se
fantaseaba con las leyendas urbanas de la moto. Y lo admitían como una
característica muy de macho español. Pero el ariete más duro, ha sido lo de un
personaje como Urdangarín, que usó y abusó, de su relación con la casa real.
Luego, abierta la brecha por ahí entraron, los elefantes, Corinna, e incluso la
herencia recibida por Juan Carlos, de su padre.


Es
curioso, pero los que tenemos unos cuantos años sabemos de los viajes en la
época de Franco de los monárquicos españoles a Estoril a llevarle a d. Juan
dinero, porque la familia pasaba auténticas necesidades económicas. Tras la
vuelta, en la Transición, y la devolución de las propiedades de Alfonso XIII,
que vendió, pudo tener un dinero que jamás en la vida había tenido. ¿Qué la
monarquía tiene dinero en Suiza o en otras naciones? Es normal, imagínense que
triunfa la República y que como en el caso de Alfonso XIII, o del rey de Grecia
tienen que salir de la nación y se quedan en ellas todos sus bienes retenidos.
Lógico que tengan un colchón económico que les permita salir del paso.


Este
14 de abril, algunos habrán conmemorado una fecha en la que en 1931 se instauró
la República, con la esperanza, de que un acontecimiento similar pueda
producirse en fecha más o menos cercana. Pero lo que resulta curioso es que en
este jaque al rey, como en el ajedrez, la figura que más está defendiendo que
no se acabe la partida, sea la reina. Con un prestigio intocado y en alza, la
movilizarán los monárquicos de un sitio a otro, para evitar que los otros les
ganen la partida. Cada día más aparecerá en los medios de comunicación, la
imagen de doña Sofía, mientras se obviará la del rey, viajando de aquí para
allá e inaugurando hasta los mercadillos del martes, si se pone a tiro. Y si no
al tiempo, la partida todavía está en el aire.



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