¿CÓMO HEMOS LLEGADO A ESTA SITUACIÓN?

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Los entendidos en economía aplicada, son los que
realmente saben de esto y la radiografía que han hecho de esta situación de
crisis, viene a decirnos sin temor a equivocarse lo siguiente:

 

 

Cuando la crisis en última instancia, es una
crisis de valores, desde un punto de vista económico hay que tener en cuenta varios
elementos, pero sobre todo dos. En
primer lugar se trata de una crisis propia y periódica del capitalismo, por
mucho que pretendan disimularlo y cuando esa crisis del capitalismo se produce,
tiene altibajos que los empresarios para superarla pretenden siempre maximizar los
beneficios. Es normal y hasta lógico.

 

 

Las empresas por obligación siempre pretenden
obtener el máximo beneficio y es así, porque si no fuera así, que interés
tendría hacer inversiones y convertirse en patronos. Yo lo tengo muy claro y siempre
digo: “Que la primera “obligación” de un empresario, es ganar dinero”.

 

 

Cuando se emprende un negocio, en los inicios se pueden hacer muchas
cosas, desde reducir costes hasta aumentar el precio de sus productos o
servicios, se pueden reducir los salarios, se pueden hacer mejoras
tecnológicas, pero hay un momento en el que todos estos elementos que le
facilitan un mayor beneficio, desaparecen.

 

 

Y en el momento en el que desaparecen, el
empresario busca alternativas para mejorar y o bien decide invertir en otros
sectores que le rindan más, o busca incentivos geográficos. Se van a países emergentes, o a cualquier otro lugar donde la
mano de obra sea más barata para elaborar.

 

 

Normalmente siempre que esto ocurre, la eficacia
económica disminuye y al disminuir la ocupación económica, el empresario se ve
obligado a pagar salarios más bajos y, como consecuencia de ello, el consumo
disminuye.

 

 

Este es el inicio de la crisis comenzada hasta
que haya una iniciativa anti cíclica que lo modifique. Esto es lo que suele ocurrir casi siempre, al decir de los
entendidos en economía aplicada,  sin  embargo, en esta ocasión, no parece que esta inercia
se haya producido.

 

 

Y en esta situación es cuando normalmente surge
el segundo problema, que es que, cuando se ponen en marcha todas las inversiones
públicas para contrarrestar los efectos de la crisis, -y en esta ocasión no se
ha producido una acción compensatoria del Gobierno-, se las denominan, políticas
anti cíclicas.

 

 

Finalmente:
¿La consecuencia cual es?. Pues la
consecuencia es que el Estado, en lugar de contrapesar con sus inversiones la
bajada de iniciativas e inversiones privadas, ha reducido también sus propias
inversiones y ha aumentado todavía más la monstruosidad de la crisis aumentando
los impuestos. Y esto no se le
ocurre, como dicen en mi pueblo “ni al que asó la manteca”. Pero que
vamos a hacer si el Gobierno está ciego, será nuestro “sino”.

 

 

Al final, lo que ha ocurrido es que en ésta
crisis, la economía ha dejado de ser en buena medida, una economía real, para convertirse
en una economía financiera; y esto ya es mucho más grave; así es que ya veremos
cómo salimos de esta, porque la cosa está que arde.


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