Del amor y lujuria, recital poético muy erótico, bastante obsceno y apenas dramático

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Mucho público acudió al Gran teatro el día de la Pura, algo menos que en el festival de Alcántara de este verano y mucho más que en Badajoz, donde solo se vendieron 24 entradas y hubo que suspenderlo. El tirón popular cacereño pudo explicarse por el lujoso cuarteto que interpretó bien el amoroso recital, pero que casi se limitó a declamar una buena antología poética.

[Img #32574] Las espléndidas hermanas
Goyanes, escoltadas por el veterano Emilio Gutiérrez Caba, no muy versátil,
pero parodiando bien a curas y cornudos, junto con un impresionante Ramón
Langa, con su portentosa voz cavernosa y bien timbrada, emocionó en más de una
ocasión suscitando varios aplausos intermedios, así como a la directora y gran
actriz Mª José Goyanes.

 

            Su estatismo general les
aferró demasiado a sus atriles desde donde unas 
veces leían y otras declamaban con parcos gestos y en casi ningún
diálogo (solo en tres poemas); ni apenas dramatización (solo en una ocasión
Cristina se acercó a Ramón muy insinuante y él quiso llevársela fuera). Tampoco
usaron ninguna imagen o proyección que hubiera animado el austero espectáculo,
solo amenizado musicalmente  por un buen instrumentista,
Daniel Rouleau, que supo ambientar, acompañar el recitado y hasta replicar
simpáticamente.

 

             A pesar del casi exclusivo uso de la palabra,
el público fue animándose poco a poco con la belleza de los buenos poemas muy
bien recitados, más que en la primera parte finamente erótica, aun más en la
segunda, más atrevida y obscena, especialmente en las burlas anticlericales y
en las “alegóricas coyundas”, a veces metafóricas y otras bastante explícitas
de la relación sexual.

 

             Al principio, tras un buen solo de
saxofón,  se oyó, voz en off, un hermoso
canto a la palabra poética y se cerró con una clásica disculpa: “Dios nos
conceda la enmienda y nos perdone el pecado”. Una reduplicada ovación cerró la
entretenida y lírica función, apenas dramática, en la que esperábamos más de
unos estupendos actores y buenos rapsodas.

 

                       

 


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