EL ENDIABLADO JUEGO DE LA OCA

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[Img #32918]En este desierto en que la crisis ha
convertido el mundo de las Galerías de arte, el que todavía Ceferino López en
su sala Chapatondo de la calle Fco. de Almaraz, junto a la Pza. Luis
 Chamizo, siga trayendo artistas de nivel,
muestra su apuesta, pese a todo, por el mundo del arte. En esta ocasión es Luis
Costillo, que nos trae su; “Endiablado juego de la oca 84”. Una visión muy
particular de la sociedad, en la que basándose en el mistérico y popular juego,
adjunta al tablero un libro objeto, ¿o es al contrario? Que constituye una
especie de manual de instrucciones, para quien se atreva a intentar jugar a
este “endiablado”
  juego.


¿Es casual, o además de que este juego
le haya servido como columna vertebral a su creatividad, se ha fijado en el
mismo por el trasfondo mistérico que  ha
acompañado  a este laberinto en espiral, desde
que el hombre empezó a garabatear en las piedras, y que debe estar en el
subconsciente humano, ya que en todas las culturas y tiempos encontramos estos
mistéricos dibujos?  Hay quien ve en el
juego de la oca un paralelismo con el Camino de Santiago, o la búsqueda del
Santo Grial. Podemos encontrar en una casa de Pompeya un grafiti, en el que se
representa un Laberinto con un comentario añadido, “labyrinthus hic hábitat
Minotaurus”, “el laberinto en el que habita el Minotauro”. Al fin y al cabo el
laberinto representa un recorrido vital, en el que había que luchar contra un  monstruo, que podía acabar con tu vida..


Luis Costillo, tiene  tras de sí una larga tradición que invita a
leer, en sus postales, libros objeto, un sentido de la vida más allá de lo
cotidiano, sustentada su iconografía con una figuración casi apocalíptica. Sin
embargo como apuntaba Ángel Campos en 1994, “Luis Costillo,que no se prodiga demasiado, es uno de los pintores que sólo
se pone a trabajar cuando tiene conciencia clara de la que quiere hacer. Así,
la realización de una obra suya es relativamente rápida, pero ha sido pensada y
repensada durante tiempo” Así pues, quedarse sólo en la estética peculiar y
personal de Costillo es dejar la parte más importante de sus obra, la
introspección con la que digiere y luego abona cada una de sus realizaciones.


Pero
no sólo esto podemos encontrar en Chapatondo.  También los libros-arte, dentro de los cuales los
artistas desplegan todo su saber, forman parte de esa nueva aventura. “ S
i las
obras universales del arte acaban en el mercado, reproducidas hasta la saciedad
sobre múltiples soportes, ¿por qué no invertir el camino e intentar difundir el
arte recién creado justo desde el lugar en el que acaban los grandes maestros?”
Es el Manifiesto que justifica toda esta labor.


Sólo
queda una recomendación, la que vociferaban en la puerta, en los antiguos
circos y que anunciaban  “lo nunca visto”.
¡Pasen y vean¡


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