COSECHA LÍRICA HONDAMENTE EXTREMEÑA

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[Img #33176]Hace una docena de años, en el Hogar Extremeño de Barcelona conocí a
un poeta de Jaraicejo (Cáceres), que llevaba muy a gala ambas identidades: la
de ser poeta y la de haber nacido en tan hermoso pueblo de la Alta Extremadura.
Allí me ofreció su primer libro, que iba por la tercera edición:
Despierta, Extremadura, de tu sueño, que
vio la luz en primera edición en 1984.

 

Tras esa primera incursión editorial vendrían dos más: Desde mi ausencia extrema y dura, de
1991, y Ramos de Rimas, de 1999. Las
tres obras han contado con amplia aceptación y sus ediciones están agotadas en
el momento en que surge un nuevo libro: Cosecha
Lírica
, amplio poemario editado en 2013.

 

Wenceslao Mohedas Ramos es un poeta infatigable. Tanto por lo mucho
que produce como por lo mucho también que lo divulga. No solo en el formato
impreso de libros, revistas, boletines…, sino también en audiovisuales muy
logrados y entregas sistemáticas en las redes sociales, especialmente facebook,
por medio de su propio “muro” y diversos grupos a los que pertenece.

 

Yo lo sigo desde aquel primer contacto en Barcelona, donde reside y
donde “milita” como hombre comprometido con las letras y con la tierra de
origen. Admiro su facilidad para versificar, especialmente en sonetos
impecables, sonetillos y otras composiciones, siempre de rima cuidada y
acertada. Su exigencia en este sentido es extrema, puliendo el verso como un
escultor neoclásico; no quiere dejar nada a la ventura, sabe que detrás tiene a
muchos autores que han cultivado el verso medido con maestría y no desea
quedarse atrás en la presentación de sus composiciones.

 

Los temas tratados son variados, pero dentro de un latir humanista, comprometido
con el hombre y la sociedad, crítico ante las desviaciones malsanas
individuales y colectivas incluso con dureza; suave, tierno y melancólico hasta
el desgarramiento cuando vuelve los ojos hacia la intimidad -personal, familiar
y de la tierra que le vio nacer-, que siempre tiene presente en su trabajo.

 

¡Cuánto le duele la sangrante emigración!: Con nefasto desgarro, me separo/ de mi tierra materna, tan querida,/
tal la piel de la carne desprendida/ y arrancada de cuajo y sin reparo
(pg.
57).

 

¡Cómo se trasluce el amor a Extremadura!: Vacaciones agosteñas:/ tras sus urbanas rutinas,/ retornan tal
golondrinas/ nuestras gentes extremeñas/ fieles a tierras de encinas
(pg.
132)

 

¡Qué añoranza de los suyos, lejanos, ausentes…!: Repiques de campana…, están de fiesta/ y yo, frente a tu nicho, estoy
de luto,/ pagando en pena el filial tributo/ que me impuso tu muerte tan
funesta
(pg. 31).

 

Wenceslao es un poeta vitalista y al mismo tiempo elegíaco. Machadiano
en muchas de sus concepciones y composiciones, como reconoce en el excelente
prólogo del libro Juan Manuel Bermudo Ávila, catedrático de Filosofía Política
de la Universidad de Barcelona. Declaradamente se manifiesta en “A nadie nada
debo”, que comienza así: A nadie nada
debo/ porque os doy más que me dan;/ con mi sudor pago el pan,/ el grato vino
que bebo/ y el total de mi albarán
(pg. 154).

 

Pero sabe también presentarnos vidas y situaciones con fina ironía: Yo conocí una beata/ tan amante del boato/
que no tuvo nunca trato/ con hombres por mojigata
(pg. 87), para dejar tras
ello una denuncia a las renuncias estériles y absurdas. Como también, por el
contrario, censura con rigor las acciones rompedoras sin sentido: Tiene actitud transgresora/ por su maldad
absoluta/ y sólo del mal disfruta/ siempre en pandilla, a deshora…
(pg.
70), referido a una “Banda de vándalos”.

 

El poeta, que muestra tanta ternura cuando trata de su tierra, de la
gente sencilla que en ella habita, de los emigrantes que se vieron obligados a
dejarla, es crítico con todo lo que le desagrada, por su vaciedad, egoísmo,
alienación, oportunismo… ¡y no digamos abuso y corrupción! Uno de sus poemas
más rotundos en cuanto a esto último lleva por título “Los corruptos” y en él
escribe: Empresarios, políticos,
banqueros…,/ de sus cumbres se bajan a los fondos/ como buitres hambrientos,
carroñeros
(pg. 64).

 

No tiene Wenceslao Mohedas Ramos ningún reparo en desnudar sus
sentimientos, en expresar sus denuncias, haciéndolo de manera trasparente, como
lo hace con su amor al terruño, su añoranza, sus recuerdos de infancia, de
familia. Y todo ello, con la fuerza y calidad de un poeta con garra, que vive
la poesía con pasión y nos la ofrece a raudales cada día. Esta Cosecha Lírica es una afortunada muestra
de lo que desenvuelve en su extensa producción.

 

http://moisescayetanorosado.blogspot.com


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