EL PRENDA

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Yo no te quise a ti por hacer nada,
hubo algo en tus alas prodigiosas que me invitó a volar contigo, pudo ser el
rimmel deslumbrante de tu alma o ese cuerpo que te inflama la conciencia. Pero
así, desnortado sin saberlo, me alisté como un trágico vector en la contienda
que incluía una genética costumbre migratoria pero emanaba de otras
guerras  muy abyectas.

Maduré o me pudrí, son sinónimos de
aventuras sin fronteras, manteniendo firme el rumbo ancestral de la bandada.

Hoy llegamos a parajes que han
sembrado nuestro adúltero amor de la apariencia, donde el aire por beberlo te
alimenta y ahora vas impertinente y se te antoja una mudanza urgente de esta
acequia, es que yo de ti no aprendí nada o que tú me tomabas por un prenda?


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