TODOS LOS CAMINOS LLEVAN A…MÉRIDA

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[Img #34114]El
Museo Nacional de Arte Romano, para conmemorar el Bimilenario de la muerte del
emperador Augusto, organizó un ciclo de Conferencias, dirigidas por Nova
Barrero Martín, que llena todos los jueves el Salón de Actos del MNAR. Desde el
día 16 de enero hasta el 27 de marzo, los diversos investigadores y estudiosos
del mundo romano, han pasado o pasarán, por la tribuna de conferenciantes. José
Carlos Saquete Chamizo, Miguel Alba Calzado y Santiago Feijoo Martínez, Julio
Gómez Santacruz, Julio Mangas Manjarres, José Mª Álvarez Martínez, José Luis de
la Barrera Antón, Pilar Caldera de Castro, Pilar Fernández Uriel, José Manuel
Iglesias Gil, Santiago López Moreda y Rafael Sabio González, pertenecientes a
diversas Universidades como; Extremadura, Sevilla, Complutense, Uned, Cantabria,
al Consorcio de la Ciudad de Mérida, o al Museo de Arte Romano componen el
catálogo de conferenciantes, exponiendo los más diversos temas, sobre el mundo
romano augusteo.

 

Este
jueves pasado, la conferencia fue sobre “Augusto y el sistema viario hispano”,
dada por el director del Museo Romano José Mª Álvarez Martínez.  A través de sus palabras se percibió, cómo Mérida
constituyó el centro de comunicaciones que le unía a las más importantes
ciudades de Hispania y Roma. “Roma fue un conjunto de ciudades unidas por
calzadas”.

 

A través de sus palabras se
fue desvelando la ingeniería de las calzadas romanas; los elementos para
sujetar los terraplenes, los túneles excavados en piedra, y cómo en las
ciudades, como Mérida, las calles y calzadas estaban embaldosadas, proveniendo
estas, en el caso emeritense de las canteras de la Garrovilla. Los mapas de
estas redes viarias han quedado a veces reflejados en elementos como, los Vasos
de Vicarello, cuatro vasos en forma de miliario, de plata, que un gaditano depositó
posiblemente como exvoto, tras haber tomado los “baños” en las Termas “Acquae
Apollinares”, ante la mejoría o curación producida en alguno de los males que
le llevaron a este Balneario cercano a Roma. En sus paredes están grabados los
nombres y las distancias entre las estaciones, desde Gades a Roma. Y la
longitud total, de estas, son 1841 millas romanas.(a 1481 m.por milla, serían
2726,521kms.). Los miliarios, esos cilindros de piedra que se encuentran situados
al lado de las calzadas, ofrecen una gran información, no sólo por las
distancias que marcan, sino porque cuando estaban los caminos en malas condiciones,
eran arreglados por el gobernador del momento donde inscribía su nombre y el
del emperador,  y al colocarlos, a veces
junto al anterior, nos dan una información muy valiosa.

 

[Img #34113]Pese a la apariencia y la
idea general que se tiene, no abundaban mucho los puentes sobre los ríos, eran una
obra muy costosa y que implicaba una gran ingeniería, lo más habitual, era  hacer vados. Junto a los vados naturales de
los ríos, era donde solían construirse las ciudades. Otros sistemas para
sortear el paso de las corrientes fluviales solían ser los puentes de barcas.
La tecnología, para construir un puente, variaba, donde era factible, se
desviaba el río durante las obras, como ocurrió con el Guadianilla emeritense,
pero también si esto no era posible, podían hacerse empalizadas de madera que
dejaban un espacio seco, dentro de cauce, donde se colocaban los cimientos y
las columnas.

 

[Img #34115]Los inicios de las vías
romanas, en Hispania pudieron ser hasta micénicas, realizando caminos y rutas
que unieran los lugares productores de metales, una de las más importantes vías,
fue, la que iba desde Riotinto en Huelva hasta las Médulas de León. La llamada
Vía de la Plata, comienza oficialmente, aunque viniera desde mucho más abajo, desde
Mérida aquí los miliarios colocan el I, del punto de partida, y lo terminan en
Astorga. Estas vías convertían a Mérida en el punto de partida hacia las
poblaciones más importantes, Lisboa, Zaragoza, Astorga, Toledo. Sobresale como
obra de ingeniería el Puente Romano emeritense, el más largo del imperio,
superado sólo por el del Danubio, el símbolo fálico existente bajo la primera
arcada, muestra el orgullo por la obra realizada, que tenía añadida un Tajamar
para evitar el deterioro del Puente ante las embestidas del agua, por las
enormes subidas de caudal, un deseo de fortaleza y de perpetuidad que en cierta
manera, se ha cumplido. “Para que dure por siempre de la Historia del mundo”.

 

Mucho es lo que esta ciudad,
olvidada durante siglos, guarda en su recuerdo, todavía enterrado, pero hubo
una época, en la que su grandiosidad e importancia hacía que todos los caminos
de Hispania, llevaran a Mérida.


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