COMO AYER

Comparte en redes sociales

Ha pasado el golpe de efemérides del
sábado que la buena voluntad de mucha buena gente dedicó a la mujer. No habrá
pasado la admiración de puerta en puerta cerrando halagos y abriendo de nuevo
la ingrata coloración de los insultos; no habrá pasado el respeto para dar paso
a la insostenible violencia, no habrá pasado, queremos pensar. La dedicatoria
solo trataba de fortalecer la complicidad de todos los seres humanos, -con
independencia del sexo- para seguir soplando contra la humareda del maltrato,
contra los miedos y contra la humillación. Los civilizados unidos en una día
concreto para celebrar que existimos gracias a una mujer, para celebrar mil
motivos de gozo por el compañerismo, por el amor, por sabernos exaltadores
juntos, de la vida.


            Que no vuelvan los días a cerrar sus
ojos de crepúsculos con lágrimas por una nueva víctima, que no sea más tiempo,
tiempo de mártires; que se pudran el hacha, el fusil y la sinrazón; que los
días venideros quemen la malvada voluntad de los malvados; que vuelvan a ser
días de esplendores todos los amaneceres.


            No haya hombre que coarte, apunte,
hiera o condene a mujer alguna, no haya quien apoye insidias ni intolerancias.
Acaben en el desecho los gérmenes de seres capaces de cercenar los futuros y
que sea para estos, como peor castigo, la culpa del olvido. Y vuelva a ser
siempre día de fervor y pleitesía plena a la mujer, como ayer, como para todos
los tiempos que han de llegar con las consignas de la concordia en sus estigmas
de verdad.

 


Comparte en redes sociales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.