LOS ABRE FÁCIL

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La plataforma de afectados por lesiones provocadas por los abre fácil, solicita a los fabricantes de envases que promocionen con urgencia a su ingeniero de diseño industrial y le manden a algún astillero a desarrollar sus habilidades innovadoras en materia de acorazados fabricando submarinos. Se lo pedimos por el bien de la humanidad, que un día nos vamos a dejar la vida intentando abrir una lata de mejillones. Eso si no nos manchamos antes con ese líquido color naranja llamado escabeche que cubre dichos moluscos dentro de una lata cerrada herméticamente. Manchas, por otro lado, indelebles y que ningún detergente es capaz de eliminar por tanto, me da igual que venga de otra galaxia la señora del pelo azul o eldon limpio ese que mucho no debe limpiar porque siempre está de brazos cruzados y me recuerda unas veces a un tal Óscar de color dorado  y otras al del tercero que es portero de una discoteca. Para colmo ahora los envases de productos de limpieza vienen con cierre de seguridad a prueba de niños, dicen. Más que a prueba de niños parecen estar fabricados a prueba de balas. Si fueran un poco más grandes podrían ser utilizados como bunkers para proteger a las personas en caso de amenaza de una guerra nuclear. Ya está bien de ponernos las cosas difíciles, hombre. Que vas por el pasillo del supermercado, perdida, porque cambian las cosas de sitio cada dos por tres (estrategias de venta) y preguntas al reponedor ¿dónde están las latas de atún?, enfrente de la pescadería, te dice, y cuando pasas por delante, un centollo vivo te mira desafiante echando espuma por la boca mientras teje una bufanda invisible con sus pinzas. Llegas a la sección de latas de atún y no sabes cual coger, en aceite de girasol, de oliva, en escabeche, en un pack de 3, de 6, la lata de 1kg… Como no vayas con una idea fija pierdes más tiempo haciendo la compra en el supermercado que Marco buscado a su madre camino de Argentina cruzando el globo de los Apeninos a los Andes…


Buscando el tomate frito, cruzas  por el pasillo de los refrescos. Esas latas, con argollas de abre fácil, tan discretas… que abres una en la cocina y toda la familia oye el choffffff, aunque estén con la puerta cerrada y la música puesta ¡tráeme una! ¡y a mí también! ¡Eh! parad, que parezco el butanero ¡una al quinto C! y todos los demás vecinos se asoman a sus ventanas y empiezan a gritar al señor del mono naranja ¡a mí otra! ¡a mí otra!


También están los abre fácil históricos del hilo rojo, como los de las cajas de los quesitos, los propios quesitos y las cajas de detergente de la lavadora. Ahí tienen razón, son muy fáciles de abrir pero ¡¡¡si encuentras el dichoso hilo rojo!!!


 Qué me decís de las pizzas. Sellaron el cierre pasando con una apisonadora que incrustó de tal modo la tapa al envase que solo queda echar mano de la tijera o del cuchillo jamonero.
No me quiero olvidar de los yogures. Toda la vida el yogur se abría rompiendo la tapa con la cuchara, ahora tienes que estar dando veinte vueltas al yogur hasta que encuentras la esquina que está despegada para abrir sin romper como si tuviera premio, para, al final terminar rompiendo la tapa con la cuchara.


 El día menos pensado inventan un abre fácil para los huevos, a ver qué se les ocurre. Mientras tanto seguiremos rompiéndolos como nuestros antepasados, con mucho cuidado.


 Por si acaso, yo siempre guardo un abre latas de los de toda la vida. Es verdad que tenemos que hacer mucha fuerza,  tanta, que podemos desplazar el eje de la tierra, pero las anchoas tienen garantizado su rescate. 

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