SI LAS PIEDRAS HABLARAN…….

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Estos,
Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora

campos de
soledad, mustio collado,

fueron un
tiempo Itálica famosa.

 

[Img #34877]La famosa canción a las
ruinas de Itálica por Rodrigo Caro, el sacerdote y poeta barroco sevillano que
se lamentaba en los primeros años del siglo XVII de que tan grandiosa riqueza
monumental se encontraba en ruinas. En el mes de febrero la asociación Hispania
Nostra, una agrupación declarada de interés público y consagrada a la «defensa,
salvaguarda y puesta en valor» del patrimonio cultural español, publicó un
listado de bienes en estado de abandono o en riesgo de ruina, en su  última versión en la provincia de Cáceres. A
pesar de los posibles desfases, es evidente que en la lista no están todos los
que son. En cualquier caso, Extremadura aparece como una de las comunidades con
más monumentos en riesgo de desaparecer o alteración esencial de sus valores,
entre los que se encontraban la ermita de San Jorge de Cáceres, con pinturas
del Juan de Ribera (1565), el puente romano de Alcántara que, por ende, quieren
presentarlo para la candidatura de Patrimonio Mundial y Declarado Monumento
Nacional desde 1924; la ermita de Talaván dentro del cementerio con magníficos
esgrafiados del siglo XVII, con los famosos “ángeles malos” que sirvieron para
un programa televisivo de Iker Jiménez en “Cuarto Milenio”, el magnífico
convento de San Antonio en Garrovillas y tantísimos otros edificios
monumentales que están en peligro de desaparecer.

 

Es
importante reconocer que gran parte de la humanidad vive con la conciencia
dormida, tenemos necesidad de despertar y valorar lo que es nuestro, lo que nos
han dejado nuestros antepasados. No podemos pasar por la historia dormidos. La
defensa del patrimonio cultural es la defensa de nuestra propia identidad
cultural.  El ser humano fascinado no se acuerda de sí
mismo. Nosotros debemos auto-recordarnos a nosotros mismos de instante en
instante. Necesitamos auto-recordarnos en presencia de toda representación que
pueda fascinarnos como son estos conventos, iglesias, ermitas, puentes; en
definitiva, auténticas obras de arte que, por desgracia, si no ponemos remedio
y las conservamos, no podremos legar ningún pasado a nuestros hijos y nietos.

 

 


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