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SOBRE LA DUQUESA

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Ni al chiste facilón, ni a la hagiografía empalagosa recurriré en estas palabras que me piden escriba sobre la duquesa. Vaya por delante mi más sentido pésame para la familia, aunque a la familia mis condolencias le importarán muy poco, lo mismo, por cierto, que a mí me importan la vida y milagros de la fallecida. La muerte a los 88 años, después de una existencia colmada de dinero, lujo y privilegios, es algo a lo que cualquier ser humano aspiraría. Ningún drama pues.

 

Lo que me subleva son los lloros de los que han aguardado horas para dar un último adiós a la duquesa. Quizás no sepan que ella, que tanto quería a los pobres, era la mayor latifundista de Andalucía, que sus tierras gozan de una exención del 90 por ciento en los impuestos, y que por sus malas relaciones con los jornaleros a su cargo, mantiene abierto un contencioso judicial, acusada de malas prácticas laborales e irregularidades en la recepción de ayudas de la Unión Europea. Cierto que Ibarra le expropió una finca,pero seguro que también hizo buen negocio con eso ,que ya por entonces aseguró el parlamentario extremeño Isidoro Hernández Sito que le hacían un favor ya que la tierra confiscada era “tan mala que hasta los lagartos llevaban allí cantimplora”.

¿Y que decir de las alabanzas que surgen por doquier?, incluso en boca de Alfonso Guerra , o de Chaves, que siendo presidente de la Junta nombró a Cayetana hija predilecta de Andalucía con un argumento peregrino:“ se valora de ella , su naturalidad, llaneza y alejamiento de la pompa “. ¿Es llaneza vivir, no en uno, sino en dos palacios?. ¿Es llaneza aceptar los privilegios que le otorgó el franquismo , luego el socialismo y ahora un impuesto de sucesiones, cortesía de la comunidad de Madrid que permitirá que sus herederos casi no tengan que pagar por el impuesto de sucesiones?. ¿No es pompa casarse con un representante de la nobleza como ella y hacer en el año 1948 lo que se consideró la boda más cara de la historia (20 millones de pesetas equivalente a unos 600 ahora ) , en una época en la que España estaba sumida en la miseria y hasta los ganadores de la guerra civil pasaban hambre? . ¿Es rebelde (sí también se dice de ella que es la “duquesa rebelde”), invitar a café a los progres de los ochenta , como hacían en la edad media los nobles con los bufones para que les divirtieran? . ¿Rebelde es gastar en placeres y juergas un patrimonio heredado, sin revertir en ese pueblo llano que tanto decía amar y querer, ni un solo euro?. ¿Dónde están sus actos de altruismo?. ¿Dónde se refleja ese amor por el arte que sus seguidores ensalzan?. ¿Dónde la sencillez?

En su descargo, algo que resaltar, pudo haber sido una mujer al uso, y no lo fue. Pudo haber estado encerrada en casa, manteniendo las apariencias de la moral católico/nacional imperante, yendo a misa por las tardes y se saltó el guión. Y si bien es verdad que no se perdía una procesión, también es cierto que se quitaba la mantilla y se largaba a bailar flamenco por los tugurios . Se casó tres veces, en lugar de guardar luto eterno a su legítimo duque, (la ultima con un hombre mucho más joven que ella), y la retrataron tomando el sol desnuda, cuando lo que se estilaba entre las de su clase era darse golpes de pecho, en lugar de enseñarlos. Vivió su sexualidad sin importarle la beatería y el papanatismo que todavía pesa sobre la condición femenina, y eso la salva y la honra.

La ironía del destino ha hecho que su muerte coincida en fecha con las de José Antonio Primo de Rivera , Franco y Carrero Blanco , y con otra efemérides más local y curiosa, el nacimiento de Horteralía en Cáceres , asunto , este último sobre el qué ( lo he prometido y lo prometido es deuda) , no haré ningún chascarrillo.

Con los dones que la diosa fortuna le otorgó podía haber hecho grandes cosas y se limito a ser una “matacorazones” (una de sus “brillantes frases”, aplaudida en otro de los almibarados y estomagantes cánticos a su ingenio que pueblan estos días periódicos y televisiones). Pecado de omisión, se llama eso. Pero descanse en paz. Los pecadores son los más necesitados de perdón

PD. No tengo nada contra ella. La conocí en persona y me pareció una viejecita adorable y deseosa de cariño, como todos los ancianos. Y nadie sabemos lo que habríamos hecho de haber nacido con su linaje y sus millones. Es la alabanza desmesurada y la entrega servil del que lame la bota que le pisa, lo que me produce una cierta desesperanza, la de pertenecer a un país que venera la frivolidad y que tiene, por tanto, lo que se merece

 


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