MORALMENTE, MONAGO ES UN CORRUPTO

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Moralmente, el presidente del Gobierno de Extremadura es un corrupto. Nos hemos acostumbrado a emplear la palabra corrupción únicamente para los casos de presuntos delitos económicos protagonizados por políticos y constructores , pero el Diccionario de la RAE nos ofrece muchas otras acepciones para llamar corrupta a una persona y, en mi modesta opinión, José Antonio Monago moralmente es un corrupto, sin que con esto quiera decir que se haya quedado con un solo euro que no sea suyo, aunque sí que ha utilizado su influencia y poder en beneficio propio, como ha quedado demostrado en el affaire con la afiliada al PP de Canarias a la que pagó billetes de avión, disfrutó de preciosas playas y él aceptó ser invitado a un crucero.

 

La moralidad, como otras tantas cosas en la vida, es difícil de medir, pero en el caso de un  político, más siendo senador, hay conductas y comportamientos que no deben extralimitarse. De los políticos se espera ejemplaridad y eficacia en la gestión, no que pongan excusas en el puesto o institución que ocupen, en este caso el Senado, para escaparse a Canarias 16 veces bajo la tutela del Partido Popular y otras 20 a modo particular siempre con el mismo fin: retozar con una guapísima veinteañera que a cualquiera nos puede quitar el sueño. No hablo ya de dinero ni de quién pagó o dejó de pagar los viajes a las Islas Afortunadas: hablo de la responsabilidad que un político adquiere con el pueblo cuando obtiene su acta de senador y, se supone, va a trabajar por la provincia que representa. ¿Dónde están los resultados de José Antonio Monago como senador en la provincia de Badajoz? ¿Qué mejoras experimentó la misma con su labor? También cabría preguntarse: ¿A qué se dedicó Monago en Canarias como representante de su partido? ¿Cómo queda el fiel de la balanza del debe y el haber?

 

Cuando uno está en política se expone a sacrificar su vida privada, pero es consciente de ello, porque los miles de euros que percibe todos los meses salen de los impuestos que religiosamente pagan al Estado los ciudadanos. No es moralmente aceptable decir que me voy a Canarias 16 veces con dinero público a trabajar en labores encomendadas por mi partido, cuando la realidad ha demostrado que a lo que iba era a ver a la churri que le ponía contento. Conste que ella misma, en la entrevista ofrecida por Cuatro, reconoce habérselo pasado muy bien con su compañero de partido.

 

José Antonio Monago también es moralmente un corrupto porque pervierte la democracia y la libertad de expresión en beneficio propio, lo mismo que hacía Hugo Chávez y continúa haciendo Nicolás Maduro en Venezuela. En mis manos está una grabación, emitida en las emisoras comerciales que le bailan el agua, es decir, que volvemos a pagar todos, en la que el presidente de Extremadura prosigue con la cantinela de que ha presentado un informe de 400 folios, “incluso mi VISA personal”, llega a decir, para demostrar que no utilizó dinero público en sus escarceos con la mocita de marras. Si todo lo que usted dice por la radio, señor Monago fuese cierto, no habría tenido problema alguno de entregar la documentación al Parlamento extremeño y someterse a las críticas o alabanzas de los Grupos Parlamentarios que conforman la Asamblea de Extremadura le pudieran dirigir.

 

En lugar de esto, altanero como es, les ha dicho que vayan a ojear los papeles a su despacho; vamos, como si 400 folios fueran objeto únicamente de un visto y no visto. Y para que la opinión pública no se le subleve más todavía, ha prometido que toda la documentación estará en la Asamblea cuando se reanude el curso político después de Navidad, es decir, cuando les dé tiempo a cocinarla como se hace con las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas.

 

A mi corto modo de pensar, se puede tolerar que un hombre poco agraciado físicamente como es José Antonio Monago se encapriche de una jovencita canaria, militante del PP, que le ofrecía sus encantos a cambio de los placeres de la vida y, quién sabe, si no se le prometió algún trabajillo o prebenda por los favores obtenidos en tantos y tantos encuentros en las playas canarias. Un bombón –yo los prefiero de higo, no de plátano–, no se le niega a nadie.

 

Pero una vez descubierto el pastel, lo que debiera hacer el presidente de una Comunidad Autónoma seria, es pedir perdón a sus ciudadanos y trabajar con más ahínco por su región, no gastar el dinero de los extremeños en cuñas de radio publicitarias, que a saberse cuánto cuesta el minuto de marras, para negar lo evidente. Parece mentira que José Antonio Monago haya sido bombero y no sepa que donde hubo fuego siempre quedan rescoldos.

 

Por todo lo anterior, y mucho más que iré desgranando en los próximos días, considero que José Antonio Monago es moralmente un corrupto, dejando bien claro por mi parte que no sé si ha gastado dinero público en Canarias, pero lo que sí me extrañaría mucho es que emisoras comerciales de la región, que tienen que presentar su balance de resultados a final de año, le regalen a este personajillo un minuto de tiempo para que narre el cuento de la buena pepita.


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