La Policía vincula al pequeño Nicolás con una trama corrupta de estafas y chantajes

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El caso del pequeño Nicolás va camino de convertirse en un nuevo escándalo de corrupción, aunque el chico siga esforzándose en explotar únicamente su vertiente más lúdica. La Policía Nacional ha puesto en marcha una investigación para descubrir todas las presuntas estafas que habría protagonizado el joven en los últimos meses e identificar a sus supuestas víctimas

Las pesquisas son el resultado de su detención el pasado 14 de octubre, pero también del aluvión de datos recibido por los agentes que vinculan al chico con una trama organizada que se habría dedicado a estafar y chantajear a inversores y personalidades de toda España.

 

Según fuentes cercanas a las pesquisas consultadas por El Confidencial, el trabajo de los investigadores no se está centrando únicamente en el pequeño Nicolás. También afecta a todos los dirigentes y empresarios que formaban parte de su círculo de amistades y que presuntamente habrían participado en las estafas. Algunos de esos supuestos compinches ya han aparecido en los medios de comunicación, pero la Policía está rastreando todos los contactos del joven para tratar de delimitar el alcance exacto de la red y precisar el papel que desempeñaba el chico en ella.

 

La Policía ya ha podido acreditar al menos una estafa ejecutada por el pequeño Nicolás. Según los investigadores, el chico le sacó 25.000 euros al propietario de una finca a cambio de falsas gestiones para facilitar su venta. Sin embargo, aunque la víctima del engaño ha reconocido los hechos, ha preferido no presentar denuncia. El joven ha aprovechado esa circunstancia para insistir públicamente en que, por tanto, nadie le acusa formalmente de estafa en estos momentos.

 

Nuevos casos

 

Pero los agentes disponen de abundante información que lo vincularía con numerosos episodios similares. Al menos dos ellos ya fueron descubiertos por El Confidencial sólo unos días después de su detención. Dos empresarios admitieron que, después de ganarse su confianza, el pequeño Nicolás les pidió 65.000 euros para costear la supuesta búsqueda clientes e inversores. Las gestiones no llegaron a materializarse, pero el joven impostor nunca devolvió el dinero. Además, este diario también reveló que el pequeño Nicolás consiguió que, de nuevo a cambio de falsas promesas, una constructora le costeara durante un año el alquiler de un chalé de lujo en el exclusivo barrio madrileño de El Viso.

 

Hasta el final

 

Según ha podido saber El Confidencial, los agentes que trabajan en el caso han recibido la orden de investigar hasta la última de las ramificaciones de la presunta trama para identificar a todas las personas que habrían participado en los chantajes y estafas. Al menos por ahora, el procedimiento ha sido asumido por Asuntos Internos, la misma sección de la Policía Nacional que inició las averiguaciones, siguió al joven y le detuvo finalmente el pasado 14 de octubre.

 

 

Las primeras informaciones parecían apuntar a una simple estafa protagonizada por un joven inexperto que además sufría delirios de grandeza. Sin embargo, esa percepción inofensiva del chico, que le ha permitido ganarse la simpatía de numerosos medios de comunicación y firmar incluso un contrato con una importante editorial para publicar su biografía, se está diluyendo conforme pasan los días. En estos momentos, los agentes tienen la firme convicción de que el joven formaba parte de una red organizada que habría actuado en todo el territorio nacional con la cobertura de altos cargos de instituciones del Estado y del Ayuntamiento de Madrid. Es decir, que el pequeño Nicolás sólo es una porción del escándalo.

 

Prórroga del secreto

 

Esa tesis también ha sido asumida por el instructor de la causa, que ha decidido prorrogar otro mes el secreto de sumario. El juez busca con esta medida excepcional facilitar la actuación de la Policía, que está analizando con la máxima discreción posible toda la información aportada al procedimiento.

 

Curiosamente, uno de los documentos de mayor valor es la propia declaración del chico en comisaría. Durante siete horas y con la asistencia de una abogada de oficio, el pequeño Nicolás reconstruyó ante los agentes sus últimos movimientos. Aportó nombres, fechas y lugares que no tienen nada que ver con el fascinante relato de espías que ahora mantiene ante las cámaras y que amenazan con extender el foco de la investigación a otras personas.


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