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INTELIGENCIA EMOCIONAL Y EL RESPETO

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[Img #40906]“La confidencia corrompe la amistad: el mucho contacto la consume; el respeto la conserva”.

Cicerón

 

Para poder sobrevivir de una forma sana y equilibrada en la sociedad, es necesario establecer límites con las demás personas. La definición de límite, no es más que una línea invisible, que nos distancia y protege, de las agresiones de los demás seres humanos. La piel en los seres vivos, es un claro ejemplo de protección, en lo que se refiere al plano físico. La integridad,  puede verse amenazada cuando existe una lesión o invasión de organismos que son hostiles, el ser que está siendo  infectado, puede llegar a  perder la vida…

 

Se debe hablar también de los límites emocionales: Todos tenemos una frontera que nos separa de los demás, pero dentro de esos límites, tiene vida nuestro propio ser, es decir,  eso que somos y que nos distingue de los demás, eso que nos hace poner orden en nuestra vida. Gracias a ellos, podemos tener una idea más clara de lo que somos nosotros y  de lo que podemos mejorar con respecto a nuestra relación con los otros.

 

No se debe permitir que los demás abusen de nosotros, ni verbalmente ni de ninguna otra forma. El aplicar LÍMITES SANOS, es una forma de protegernos de las agresiones indiscriminadas, de la mezquindad y tiranía, así como de la falta de consideración hacia nuestra persona a lo largo de la vida, en diversas situaciones cotidianas.

 

Hay una única forma de lograr el respeto mutuo y es estableciendo límites claros que marquen la distancia de hasta dónde puede una persona entrar en nuestro territorio y hasta dónde pasa a ser una invasión. Es importantísimo saber reconocer y establecer límites, porque  nos permite situar a los demás en su TRATO HACIA NOSOTROS.

 

Los límites emocionales son menos visibles que los físicos, pero no menos importantes. Cuando nos herimos, solemos vendarnos y tomar analgésicos para el dolor,  debemos hacer lo mismo cuando nuestros límites emocionales son agredidos y quedamos expuestos a un fuerte sufrimiento espiritual. Poner en práctica el uso de nuestros límites para conseguir el respeto. Existe una frase que puede aclarar más esto: “el mundo respetará nuestros límites si les indicamos dónde están”.

 

¿Cuantas veces les damos confianza a las personas que desgraciadamente, si no ponemos límites, no dejan de intentar una y otra vez de considerarse con derecho a invadir nuestra integridad? Es por ello, por lo que debemos mantenerlos a distancia obligatoriamente, en defensa de nuestra dignidad.

 

La mayor parte de las enfermedades emocionales, están relacionadas con la salud de nuestros límites. A medida que nos vamos haciendo mayores, nos convertimos en seres adultos, conscientes de la independencia y autonomía que tenemos, y esto hace que seamos seres separados de los demás con la necesidad de establecer límites claros que nos proporcionen bienestar, para poder afrontar los desafíos básicos de la vida.

 

Necesitamos visualizar de forma clara,  cómo queremos que los demás nos traten, y para ello, será necesario trabajar sobre nuestra propia conducta, alejándonos de las situaciones que consideramos tóxicas para nuestra persona e instalándonos en aquéllas que nos generan bienestar y respeto por nosotros mismos.

 

Para reforzar nuestros límites emocionales, prioritariamente debemos aprender a decir “NO” sin sentirnos culpables de nada. Tenemos derecho a elegir lo que sea beneficioso para nosotros, por lo que decimos “SI”, cuando reflejamos lo que sentimos realmente. Estamos en el derecho de decir si y de sentirnos libre al decirlo, respetamos lo que pensamos y sentimos.

 

Si ocultamos nuestros límites ante nosotros mismos y ante los demás, y no decimos claramente lo que pensamos, no manifestamos nuestras opiniones asertivamente, para no ofender o mantener buen clima en la relación: estamos destruyendo nuestros límites emocionales.

 

Debemos saber que cuando permitimos que actúen sobre nuestra persona, el desprecio o el menosprecio por nuestros sentimientos, la burla, el ridículo, todo ello unido a la represión de lo que queremos comunicar o temor a las opiniones y a los juicios severos que nos devalúen, cuando fingimos lo que no somos, cuando expresamos opiniones contrarias a la realidad que sentimos, cuando perdemos el contacto con nuestro ser real, dejando al margen  lo que deseamos y sentimos, o sonreímos ante afirmaciones que van en contra de nuestra ética personal, seguimos destruyendo y anulando nuestros límites emocionales.

 

Por ello, siempre estamos a tiempo de establecer límites, aun en las circunstancias más conflictivas o adversas. Límites que nos permitan sobrevivir con nuestros principios y valores, teniendo presente siempre lo que sentimos sin anular nuestros límites emocionales.

 

Es fundamental aprender a establecer límites sanos  que nos protejan y ayuden a mejorar la calidad de nuestra vida y lograr el equilibrio que buscamos.

 

Tenemos que recordar que  “los demás nos tratan  como nosotros permitimos que nos traten”.

 

Lo practicaremos este año nuevo 2015. Os deseo Feliz año a tod@s y os envío:

Un abrazo intenso.

 

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