Digital Extremadura
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      Decía San Ignacio de Loyola que “en tiempo de tribulaciones, no hacer mudanzas”.  O lo que es lo mismo: “no tomar decisiones en tiempos de aflicciones”.  Cuando se lo susurré a mi amigo del alma, me espetó: “-¡Idos  tus consejos y tú a hacer puñetas!” Y soltando una sonora carcajada, se arrancó, acto seguido, a cantar por bulerías, cosa que hace la mar de bien, pues le sale de adentro el duende.

 

     Resulta que la cornada no fue de cuidado.  Para mayor sorpresa, su amiga, la poetisa árabe Maram al-Masdih, a la que conoció en unas jornadas literarias, ha encontrado a Samira Akal, la hurí siríaca que petrificaba con sus ojos garzos y que besaba como ninguna otra con sus húmedos y carnosos labios.  Oh, aquellas noches y amaneceres en Chaouen, Bas Taza, Khisana, Fifi, ciudad santa de Ouezzane…  Los dos solos, desnudando el cuerpo y el alma.  Se acabaron las tribulaciones, que donde esté el original sobra la copia, aunque ésta sea de excelente calidad.    Cuando pasen varias lunas y vuelva la vista al otoño que se nos murió, le vendrá un sabor agridulce a la boca.  Pero él, mi envidiable camarada, nunca hará leña de árboles que no le dieron sombra. Prefiere fumar la pipa de la paz que desenterrar el tomahawk.  Simplemente, fue una aventura sin ventura, y nada más.  Su pistola se oxidará en el trastero, y seguirán deambulando los que confunden lo platónico y romántico del lienzo con hiperrealismos que ya son pura irrealidad.

 

     Así que a otra cosa, mariposa, que ha comenzado un nuevo año y ahora sí que se avecinan esperanzadoras mudanzas.  Hasta es posible que nuestro amado capitán, el que dirige la nao por estos mares de pardas encinas, mude su residencia a la Augusta Emérita.  Le espera el Palacio de Irás y no Volverás.  Pero los cuentos, cuentos son, y puede que vaya, como fue a Tenerife a ver a su Olga María (ni cien carretas tiran como dos tetas); sin embargo también puede que vuelva a la ciudad que, en el año 875 de nuestra era, fundara el muladí Abd al Rahman ibn Muhammad ibn Marwan ibn Yunus al-Yilligi al-Maridi.  Los idus de mayo (no siempre van a ser los idus de marzo) pueden deparar terribles sorpresas para quienes dirigen con la diestra el timón de la embarcación.  Y si así ocurre, entonces habrá que traer los versos del gran poeta, digno homosexual, Walt Whitman: “Oh capitán, mi capitán/Oh Capitán, mi Capitán,/nuestro azaroso viaje ha terminado”.

 

     Por de pronto, ya mudó de amo la “embajada” que nuestra Junta (dejémonos en paz de “Gobex”) tenía en Lisboa.  En la venta, se han perdido doscientos noventa y un mil cuatrocientos dieciséis euros.  Tampoco era una pica en Flandes.  Un millón de lo recaudado irá a parar, a tenor de lo afirmado por nuestro primer soldado, a la comarca de Las Hurdes, para su despegue turístico y su desarrollo económico.  ¡Ay mis Hurdes, mis queridas y añoradas Hurdes!  ¡Cuánto pan comido con los jurdanos y cuánto vino bebido con ellos!  ¡Cuántos inviernos a la lumbre con esa heroica, legendaria y antigua gente, llenándome los oídos con sus romances y sus cuentos maravillosos!  Toda la historia de la comarca atiborrada de redentores en todo tiempo.  Hasta aquel que le decían “El Caudillo” y elevó su rango de general a superlativo (malhadados sean sus cuarenta años de oprobio y dictadura) prohijó honoríficamente al paisaje y paisanaje y nombró a los jurdanos “ahijados” suyos.  Un millón de euros para Las Hurdes mientras apicultores y sociedades de cazadores de la comarca me instan a denunciar el arrasamiento del sotobosque de sus fragosas cordilleras.  ¿A quiénes hay que pedir responsabilidades…?  No es de recibo airear un millón de euros y, a traición y por la espalda, rasgar y apuñalar la piel de la montaña.

 

     Son tiempos nuevos y Las Hurdes necesitan otras distintas mudanzas.  Mi nunca mediocre camarada (detesta la aborregada mediocridad del mundanal ruido), libre ya de pleitesías y cáscaras de plátano (no de Tenerife) propensas al resbalón y al culatazo, marcha, con la frente alta, hacia las barricadas.  La ocasión la pintan calva.  Clarines suenan anunciando que este 2015 hará radical y romántica mudanza.  Vientos del pueblo traen ráfagas de revolución y de poesía.  La utopía siempre es posible cuando se cuentan los utópicos a miles y cada cual arrima su piedra para levantar la fraternal muralla.


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