EL ISLAM Y EL INTEGRISMO BUENISTA

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“Ni una mentira más. Ni una tergiversación más. Hoy han sido asesinadas 12 personas en París. En su memoria, en su recuerdo y en homenaje a su valiente lucha por la libertad de expresión, hay que desenmascarar el analfabetismo islámico de sus asesinos, porque su ignorancia, mata.”

 

Estas palabras no han salido de la boca de ninguno, de los que algunos se apresuran, en su “buenismo”, en tachar de xenófobos, de ir contra el multiculturalismo y otras perlas a las que ya estamos acostumbrados, pero que siempre nos cogen por sorpresa, sino de la Web islámica “Webislam”, la oficial de la Comunidad Islámica, que incluso cuenta, o contaba, porque ya no aparece el logo, con la subvención y el apoyo del Gobierno español.

 

Pero aunque parezca mentira, abundan, cada día más, los integristas del “buenismo”, la nueva religión que condena con la inquisición mediática a aquel que se desvíe lo más  ligeramente de sus dogmas. La lista de dogmas es muy larga, pero hoy sólo me ocuparé de una; de los que tachan de xenófobos a quienes obligan a una persona a cumplir la ley, y resulta que este incumplidor, es extranjero o de una etnia determinada. (Sólo con decir etnia, ya es motivo suficiente suficiente para ser condenados, sin embargo son ellos los que enarbolan esta circunstancia para justificar el saltarse la ley, debido precisamente, a que los consideran diferentes, con lo que están negando la igualdad de derechos y sobre todo de deberes de todos los ciudadanos, indiferentemente de raza, religión u origen, ya que esta crítica, no les pasaría jamás por la cabeza, si esa persona fuera de las que ellos, en su implícita discriminación, consideran normales). Si un español intenta entrar en algún país sin documentación, la ira y la crítica general se cebará sobre él, por idiota, porque en cualquier país, para entrar, hay que llevarla, y no lo harán contra ese país, aunque le individuo esté en paro y sin recursos económicos y quiera ir a trabajar, y no sólo a cobrar subsidios. Sin embargo se llenan de indignación, ante el rechazo de los que asaltan la valla de Ceuta o Melilla, o llegan en patera y son devueltos a sus países, o al lugar de donde vinieron.  Supongo que ellos no admitirían que nadie se les metiera en su casa sin ser invitado, por mucha necesidad que estos mostraran, ni que tras entrar, fuera a la nevera y pidiera que le dieran parte de lo que hay en ella, aunque la cantidad de alimento  fuera limitado y ello implicara que a alguno de los de casa este, apenas le llegara. Sin embargo,  estos mismos levantan la voz y llenan páginas de periódicos, Facebook, twitters, blogs y todo lo que se les ponga a mano, protestando contra la “discriminación”, porque a los miles de subsaharianos, que quieren entrar se les ponen trabas para acceder sin documentación alguna en la casa de todos, y es lógico y humano que una vez aquí se les atienda, pero si carecen de permiso una vez atendidos, se les ponga de patitas en la calle, o en el mejor de los casos se estudie personalizadamente cada uno de los casos. Ayer hablaba con uno que está trabajando en Arabia Saudita, en la construcción del Ave, las normas son tajantes, si te encuentran alguna bebida alcohólica, o productos derivados de la carne del  cerdo, automáticamente te detienen y te llevan a la cárcel, o si tienes suerte, sólo te expulsan. Hay un decreto en España, que obliga a colegios e instituciones públicas, hospitales, residencias de ancianos,  a proporcionar comida halal a aquellos a quienes se lo pidan, pero que no tienen en cuenta que los viernes de cuaresma, el católico no come carne, y hacen caso omiso. Algunos, levantan su voz, para que en un estado laico como el español, no haya simbología religiosa, en los edificios públicos, como los crucifijos o belenes, en las escuelas, ni se canten villancicos, algo que puede tener su lógica, y que casi siempre se hace más por la tradición, que por religión, pero estos mismos, luego batallan con la misma intensidad,  para que se permita que las niñas musulmanas, puedan acudir a las escuelas, cubiertas con un velo. Copio una noticia:“En Galicia, una concursante de religión musulmana llegó a conseguir que en una convocatoria pública para funcionarios de la Xunta de Galicia que coincidía en viernes fuese excluida del orden general y se montase un examen ad hoc para ella sola, en día conforme al calendario muslín… La opositora musulmana fue objeto de un tratamiento privilegiado, sin tener en cuenta a los demás concursantes, Ella se examinó tranquilamente, sin el agobio de la presencia del resto de los pretendientes a plaza. Fue un hecho insólito en un estado laico, donde la Administración debe tratar por igual a todos, pero no es así. Los musulmanes exigen cada vez con mayor seguridad derechos que no se reconocen a personas que profesen otra religión o ninguna. Recientemente, en un hospital público de Vigo un senegalés se negó a ser intervenido por mujeres, al observar que lo eran cirujano y la anestesista. En algunos comedores de servicios sociales de Galicia, donde están acogidos menores marroquíes, sus padres exigen no sólo comida “halal”, sino que se haga de modo separado de suerte que ningún alimento impuro roce con ella o que se usen utensilios de cocina que estén en contacto con carne de cerdo, como ha venido ocurriendo en uno de los centros de acogida en Lugo”. No creo que se le permitiera la excepción a ningún cristiano, y menos católico, que objetara que no va a los exámenes de oposiciones un domingo porque es día de descanso y que se los hagan otro día.

 

Más llamativo me resultó el que le pusieran una sanción a conductor de autobús vasco, porque le pidió a una señora, (o no) cubierta con un burka, que entrara por delante como todo el mundo, y que no se colara y pagara su billete, y que además se identificara, porque era una medida de seguridad para todos los pasajeros, ya que nadie sabía quién estaba debajo, o que de otro modo se bajara. “El conductor, a quien se ha abierto expediente, explica que no permitió el acceso de la mujer porque “iba completamente tapada, no se le veían ni los ojos” y que lo hizo “por mi seguridad y la de mis viajeros”

 

Si hubiera sido una española, la que se hubiera querido pasar sin pagar, el hecho hubiera pasado desapercibido o como máximo algún usuario del autobús se hubiera sonreído y le habría comentado a su vecino.-Mira la espabilada esta, que quiere colarse.

 

Sin embargo el conductor, al ser musulmana, se metió en un buen lío, y fue diana de todos estos integristas del “buenismo” que se han constituido a sí mismos, en  los guardianes de los dogmas de lo correcto. “No soy racista”, ha garantizado. “Quienes me califican así es que no me conocen”, ha dicho. Según su versión, se encontraba a los mandos del autobús en la parada de la plaza de San Antón cuando una mujer “completamente tapada y con un carrito” intentó subir por la puerta trasera del autocar. “No le abrí la puerta”,

 

Una viñeta, que me han enviado, coloca a dos individuos, uno  leyendo el periódico y otro escuchando los comentarios:

 

-Terrible el atentado contra la revista “Charlie Hebdo” las religiones no han traído a este mundo nada más que sangre.

 

-Curioso, cuando alguien de la Iglesia hace cosas como la pederastia, ponemos a parir a la Iglesia Católica, pero cuando alguien del Islam hace cosas chungas como las de París, ponemos a parir a las religiones. ¿Por qué será? –Contesta el otro.

 

Mientras escribo esto siento, cómo me empieza a subir el calor por las piernas. ¿Ya la hoguera tan pronto? Ah, no que es el brasero de la mesa camilla. Pero seguro que alguno se ha ido al Facebook a recoger la leña para hacerla.


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