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ROLES Y MÁS ROLES

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¿No se han fijado ustedes que somos, casi siempre, esclavos del rol que tenemos adjudicados?
Pongamos ejemplos cualesquiera usando términos de moda: políticos, casta, mayor, de
izquierdas, conservadores…

Ocurre que ninguno de nosotros suele sentirse perfectamente alineado con unas características
tan determinadas, pero el patrón tiene tal fuerza que supera cualquier argumento contrario que
deseemos defender. Si pertenecemos a una organización (parece que) hemos de hacer siempre
aquello que se le supone a cualquier componente de la misma. Si somos mujeres (hemos de)
gustar de actividades intrínsecamente femeninas, so pena de ser tildadas de marimachos. Si
estudiamos, (seguro que) ha de ser una carrera de esas que en el subconsciente colectivo cursa
la generalidad…de los que estudian.

Hacemos compartimentos estancos con nuestras creencias, fobias y filias, supongo que en un
intento desesperado de entendernos, de saber cómo actuar con nuestros semejantes sin meter
mucho la pata en el trato, buscando un emparejamiento que rompa la propia soledad del ser
humano y lo haga un individuo socialmente aprovechable. Como con el conocimiento, que siendo
único, lo dividimos en disciplinas variadas, para poder aprehenderlo.

No siempre es fácil: algunas son personas ortodoxas, pero las hay, también, heterodoxas. Y el
universo de las segundas no suele parecerse al de las primeras, por amplio y desconcertante. Por
creativo…

Aunque es cierto que no está ahora el mundo para muchas variedades. Y que es mejor caer en
gracia que ser gracioso. Y buscarse una buena fama y echarse a dormir, y…todo eso. O alguien
que siempre vea la parte positiva de tus acciones; o defender un planteamiento mayoritario y así
te aseguras el que tu propuesta salga, evitándote muchas críticas.

Anécdotas, las hay a montones. La calle san Pedro de Alcántara ha sido puesta patas arribas en
un proyecto de peatonalización que no va a ser tal, dadas las plazas de garaje que tiene, y esto ha
traído desorden a los comerciantes y usuarios de la misma. Pero hete aquí que la cosa no era
para tanto, dicen que han dicho los empresarios, que han vendido en las navidades, bastante. Así
que no hay de que preocuparse, todos felices. Y hasta ricos.

En la época de las verdaderas reivindicaciones en la universidad, uno de los problemas era el
pudor de los profesores cuando había de reclamarse subida de salarios. Esclavos de los
supuestos del propio status, a la mayoría siempre les parecía denigrante hablar de dinero, Así que
apenas se trataba de ello, una de las razones por la que es uno de los cuerpos de funcionarios
peor retribuidos.

Está visto que nadie quiere ser tachado de pobre, ni de que no tiene éxito en la vida. Parodiando
la fábula de las uvas no alcanzables, ya se acuerdan de lo que afirmó la zorra, que no le
interesaban por estar verdes… A ver si acaso la pescadilla que se muerde la cola permite que
puesto que decimos que somos felices sin necesidades, no las tenemos. Puede que de ahí venga
la fijación de algunos por votar a la derecha: porque son empresarios. Y un empresario no puede
votar a la izquierda, he oído explicar de forma seria y rotunda.

Sin duda es una manera de vivir, la de las apariencias. Así que, amigos, se acercan momentos
apasionantes. Puesto que durante los cuatro últimos años hemos paseado por el país de las
maravillas (dentro y fuera de Extremadura), las próximas convocatorias electorales vendrán a
demostrar la dirección que tomen los ciudadanos, si eligen seguir viviendo bajo las albricias de un
mundo virtual o desean dejar de creer en el ratoncito Pérez. Aunque es cierto que el ratoncito
puede traer muchos regalos… Y el dicho dice también aquello de «dame sopa y llámame tonto».
 


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