CONCLUSIONES DAKARIANAS

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Finalizado el Dakar 2015, os expreso mi particular punto de vista de lo acontecido en esta grandiosa carrera.

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Coches.

 

 

[Img #41263]En coches ganó el adinerado catarí Nasser Al-Attiyah a los mandos de su MINI. Es la segunda victoria de Nasser y con marca distinta de vehículo (la primera fue con VOLKSWAGEN).

 

Para ganar un Dakar hay que andar muy rápido, tener una preparación física excepcional, poseer un nivel de navegación excelente y, por supuesto, estar enrolado en un gran equipo. Al-Attiyah es un hombre rico de Catar pero solo por capricho no se gana esta durísima carrera. Es cierto que se puede permitir el lujo de pilotar el coche que quiera pero también es cierto que los equipos punteros quieren tenerlo en sus filas. Es muy rápido y puede practicar la navegación en los desiertos arábigos. Es la segunda vez que gana y si no se puede ganar una con suerte mucho menos se puede hacer por segunda vez. Es muy bueno y merece la victoria. Tiene dinero, sí, pero también tiene talento y entrena duro.

 

 

Nuestro campeón del 2014, Nani Roma, conduciendo el mismo coche que Nasser, se quedó fuera a las primeras de cambio. Una avería y un posterior accidente lo mandaron para casa. Habrá que esperar un año. Nani siempre es favorito. Ha ganado la prueba en coches y motos. Por algo será.

 

 

Toyota a tenido una gran oportunidad este año. Sin ponerme técnico, deciros que sus coches con motor de gasolina y la diferencia de peso hacían que pudieran montar un turbo diferente que les proporcionaba más potencia. Además, la baja de Nani Roma y el pobre rendimiento de los noveles Peugeot, conllevaban a que “solo” tuvieran que competir con el Mini de Al-Attiyah. Creo que a De Villiers se la ha escapado una oportunidad de oro. El año que viene la organización no dará tanta ventaja mecánica a Toyota.

 

 

Vamos al tema de Peugeot. Nos quisieron vender que el coche iba a ser favorito, pero en seis meses, por mucho que el proyecto sea millonario, no se puede fabricar un coche campeón (y menos tres). Era un secreto a voces que no iban a rendir bien y así ha sido. He leído y oído durante el transcurso de la carrera que cuando Carlos Sainz no tuvo problemas le “iba mojando la oreja” a Peterhansel. Alguno se va a enfadar con mi opinión, pero de mojarle la oreja nada de nada. Peterhansel, como Sainz, sabían que el coche no estaba para ganar y “mesié” Dakar simplemente se ha conformado con acabar la carrerea y hacer muchos kilómetros. No consistía este año en ir rápido cinco días. Se trataba de competir el máximo de distancia posible y en ese aspecto Peterhansel a ganado a Sainz y por mucho. El año que viene será otro cantar. Pero sigo dudando de un vehículo a propulsión trasera. Es raro. Creo que para una competición como el Dakar los coches deben ser tracción total. Veremos.

 

 

Motos.

 

 

[Img #41261]En la categoría de motos hemos vivido lo más emocionante de la carrera este año. Ganó por quinta vez Marc Coma a los mandos de KTM. Y esta vez ha ganado por zorro viejo. Se sobrepuso a la pérdida de diez minutos largos por tener que correr varias decenas de kilómetros sin neumático trasero. Persiguió a Joan Barreda. Esperó su momento y ganó de nuevo. Enorme Coma y muy bien Barreda y su Honda. Hasta el percance, Joan mandó en la carrera y por momentos fue rapidísimo. Tendrá más oportunidades y cuando el gran Marc deje aire fresco ganará seguro. Tiene talento y moto para lograrlo.

 

Laia Sanz ha estado sobresaliente. Novena posición y record para una dama de las motos en el Dakar. Esta chica no tiene techo. La decimosexta plaza del año pasado ya me pareció una machada total. Lo de este año no tiene nombre. Comentaba el propio Marc Coma esta mañana en Radio Marca que el día de las Salinas de Uyuni, en Bolivia, tardó más de 100 kilómetros en atraparla. Las salinas…

 

 

Mención aparte merece esa etapa. El libro de ruta señalaba un recorrido para las motos por dentro de la salina y, caso de la existencia de lluvia, bordeando la misma. Pues ese día llovía pero las autoridades bolivianas presionaron a la organización para que se corriera por dentro de la salina. Os explico. La sal unida al agua se convierte en un gran conductor de la electricidad y, además, el calor de los motores hace que se funda  y se adhiera la sal húmeda en las motos. Esto conlleva a sobre calentamiento de los motores y a múltiples fallos electrónicos. Tras la primera especial prácticamente ninguna moto arrancaba. Villadoms, compañero de Coma y segundo en 2014, quedó fuera así como la mayoría de los pilotos privados que quedaban en competición. Fue un error mayúsculo. Observar la desesperación de Marc Coma cuando su moto no se ponía en marcha y se le acababa el tiempo para volver a salir fue patético. Es cierto que las imágenes de los pilotos circulando a toda velocidad por la salina son espectaculares y que la publicidad para el país es enorme pero casi se lleva por delante la carrera este año. Esto no debería volver a ocurrir.

 

 

Otro tema polémico es la velocidad punta de las motos. Ya se redujo en su día el cubicaje de los motores a 450 centímetros cúbicos pero los avances técnicos y electrónicos han vuelto a conseguir que estas máquinas sobrepasen los 200 kms/h. Deberían limitar la velocidad punta, por seguridad de los pilotos y por dar una oportunidad de competir a los privados, esos románticos que también son la “sal” de la carrera. Esta durísima carrera que este año se llevó para siempre a un polaco de 39 años de edad, Hernik. Descanse en paz.

 

 

Para mí el gran derrotado este año ha sido Yamaha. Su primera moto ha clasificado en décima posición final. Deben mejorar.

 

 

Y la sorpresa relativa el segundo puesto del portugués Gonçalvez. Ha realizado una gran competición.

 

 

Cuadriciclos y camiones.

 

 

En quads ganó el polaco Sonik con Yamaha que lideró la carrera de principio a fin. Y en camiones ganaron los rusos Mardeev, Belyaev y Svistunov. En Rusia es casi una cuestión de estado ganar el Dakar en camiones. Son auténticos héroes nacionales. Destacamos el cuarto lugar como copiloto del español Marco Alcayna.

 

 

Un año largo de espera.

 

 

Terminada la carrera del motor más dura del mundo solo nos queda esperar un año a la próxima edición. Atrás quedaron las alegrías, las decepciones de los abandonos, los accidentes y miles de anécdotas (las autoridades chilenas llegaron a detener a dos pilotos por rodar en suelo arqueológico protegido).

 

Enhorabuena a los vencedores y enhorabuena también a todos los participantes.

 

Quizás algún día, cuando la situación política cambie, volvamos a ver llegar la carrera al Lago Rosa de Dakar. Quizás algún día. Pero eso será otra historia.


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