INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LA PREPOTENCIA EXACERBADA

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 [Img #42643]“Los groseros yerran casi siempre en sus pensamientos. La sencillez  es una fuerza que vence todas las astucias”

Papini, G.

 

En este artículo, se propone exponer la “costumbre” de algunas personas a sufrir ataques de rabia debido a su incapacidad de expresar tranquilamente sus sentimientos sin gritar, dar golpes o enfadarse. Esto es muy peligroso para las personas que tienen un perfil pasivo o de personalidad sumisa

 

Normalmente, las muestras de violencia por parte de un agresor, indican pérdida de control por inmadurez. Un niño que descubre que puede manipular a sus padres con un grito o una pataleta, asume esa actitud como forma de consecución de su propósito, haciendo permanente esta forma de actuar para continuar con el mismo método y conseguir sus fines, en la etapa de adultos.

 

Habitualmente, las personas que se permiten tener este tipo de actitudes suelen estar siempre de mal humor porque no han aprendido el concepto de asertividad o son personas que les domina la tensión y la manifiestan para expresar una emoción, porque no se gustan a sí mismas cuando pierden el control y desconocen lo que tienen que hacer para cambiar la situación.

 

Las personas que están de mal humor por no aprender el concepto de asertividad, suelen ser difíciles de tratar porque no están dispuestos a escuchar y más si es una crítica de su conducta ya que solamente aceptan su punto de vista. Por supuesto, es una señal de inmadurez y debilidad que suelen manifestar con actitudes de autoprotección. Esta prepotencia, no debe ser interpretada como algo personal, su actitud es la misma con todo el mundo. El problema lo tiene esa persona, no nosotros, por eso, manejaremos mejor la situación cuando no la hacemos personal y permitimos que se “calmen las aguas”. Es una actitud infantil, con lo cual deberemos ponerla en el sitio que le corresponde.

 

La reacción de una persona asertiva ante estos comportamientos es mucho más efectiva. Decirles: “me resulta muy desagradable que grites o me faltes al respeto. Me voy a retirar mientras se me pasa”.

 

A las personas que les domina la tensión es mejor darles tiempo y esperar a que se les disipe la rabia porque es más fácil hablarles cuando están en calma. Se les puede llegar a decir desde una actitud asertiva, que “todo se lleva mejor con ellos cuando están tranquilos y calmados porque permiten el dialogo, pero que cuando estallan en ira, provocan situaciones difíciles”. Esto puede que les haga reaccionar ante esta realidad de forma positiva y consciente e incluso lleguen a pedir disculpas por ello.

 

No hay nada mejor que manifestar las emociones de forma asertiva para lograr en nosotros mismos y en los demás reacciones positivas. Al menos provocará la consciencia del estado negativo y se lo pensará la próxima vez que se sienta así.

 

Si se sienten rodeados de personas con autoridad o cierta prepotencia, no hay nada mejor que bromear para que se disuelva la situación conflictiva. Normalmente, la persona reacciona ante la broma y se ríe de su comportamiento.

 

No debemos generalizar, porque hay millones de personas con diferentes reacciones, pero habitualmente, pensar que el problema lo tiene la persona prepotente y no nosotros, nos ayudará a no personalizar el ataque y si además, observamos una situación conflictiva y utilizamos la asertividad, nos ayudará a continuar la convivencia (cuando no nos queda más remedio por trabajo u otras circunstancias), con mucha más calma.

 

Siempre me gusta insistir en que el sentido del humor, es una herramienta muy reparadora.

 

Un abrazo intenso…

 

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