NEPAL, por Elisa Blázquez

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Dos semanas escasas hacía que había vuelto de Nepal, cuando el país ha sido golpeado por el terremoto. La frase “¡qué suerte que no os haya pillado allí! ” ha resonado una y otra vez en los oídos de las 20 personas que hemos viajado con la ONG Agua Tierra y Sol.

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Yo no soy tan valiente, pero muchos de mis compañeros se han sentido heridos con esa alegría de sus familiares y amigos, puesto que les hubiera gustado estar y sentirse útiles entre tanta desolación Todos habéis visto el horror que la catástrofe ha dejado, tras zarandear la tierra arcillosa sobre la que se asienta el país, por eso no voy a hablar de lo obvio , voy a hablar de la gente que hemos conocido , porque si hay algo que marca al viajero es el contacto con los habitantes del lugar al que va .

 

Quiero hablaros de las niñas de la casa de acogida, con cuya ONG hemos viajado, ahora acampadas a las afueras de Katmandú y con ellas Sol , una voluntaria que se quedó allí . Del recepcionista del Hotel Kalpana de Pockara , un divertido chaval de 18 años que nos invito a comer tarta por su cumpleaños, después de dejarnos alucinados el primer día, cuando brincó sobre la cama de la habitación para demostrarnos que era blandita. Del pequeñajo de la pareja que regentaba la tienda donde comprábamos el agua , apenas unos meses y ya juntaba las manitas diciendo namaste, el saludo nepalí. De la sherpa alta y guapa que intentaba sablearnos . Del que se enfadó con nosotros porque regateábamos más de la cuenta . De los portadores que acompañaron a parte del grupo en el treking . De Sudeep, el guía, sorprendido a veces por nuestros gritos y prisas, pero siempre atento. De los niños del templo budista con los que comimos arroz y Nutella . Del muchacho que ayudaba al conductor por aquellas carreteras endemoniadas, dando silbidos o golpes, según tocara girar a izquierda o derecha para evitar el precipicio. Del propio conductor que olvidó echar gasolina dejándonos tirados en mitad del camino. De la mujer que me vendió collares a la puerta de un restaurante y que no olvidó mi cara. De aquellas otras mujeres con las que bailamos un día de fiesta. De los chicos que cantaban versiones de los Beatles en un bar de Chitwan, o del camarero que al oírnos hablar español sacó una libreta y apuntó frases que quería aprender ¿Qué será de ellos?, ¿qué les queda ahora?.

 

Nepal era ya un país pobre, pero la naturaleza, que tal cruelmente se ha cebado con él, antes fue generosa, dotándolo con los paisajes más hermosos que se puedan imaginar. La cordillera de los Himalayas es de una belleza difícil de igualar, los lagos de Pockara , donde los días de sol se refleja el Machhapuchhare, una bendición , y luego está su espléndido patrimonio cultural. De eso vivían los nepalíes. Apretujados entre La India y China, nunca podrán desarrollar una industria.

 

Las grandes expediciones para escalar alguna de las majestuosas moles de nieve han empezado a escasear , hay pocos bancos o empresas que financien los proyectos , pero hasta ahora seguía habiendo montañeros entusiastas, y turistas dispuestos a perderse por las mágicas callejuelas de Baktapur, o visitar los templos encaramados en algún risco casi inaccesible. Pero siendo eso mucho , lo mejor de Nepal son los nepalíes . Sonrientes siempre , amables , generosos , honrados , con la dignidad y la alegría como bandera . Nada de eso cambiará , es su carácter . Tengo en la retina la foto que vía facebook me ha llegado de Prem, otro porteador, que acompañó al grupo. Con la pala recogiendo escombros, y aun así sonriendo , alentando , trabajando , luchando por salvar vidas El terremoto no ha podido con su sonrisa , pero se ha llevado la esperanza.

 

La situación actual la conocéis, muerte, dolor, sufrimiento , pero el futuro es aún peor , pobreza, pobreza, pobreza. Los turistas dejarán de ir si la ayuda internacional no recupera el patrimonio y de ¿ qué vivirán las pequeñas aldeas que proporcionan intendencia a los montañeros? .

 

Soy pesimista, durante unas semanas quizás las personas de buena condición nos rasquemos el bolsillo y decidamos mandar algo de dinero, y os pido de corazón que lo hagáis , pero pido más , pido que si tenéis en mente hacer un viaje , lo hagáis a Nepal , de aquí a unos meses, cuando el país empiece de nuevo a funcionar . Volveréis enamorados de la vida .Ya he dicho que no soy valiente, y que no marcharé ahora de voluntaria como harán algunos de mis compañeros . Hago lo único que sé hacer, escribir, y por medio de estas líneas repetiros que no os olvidéis de Nepal .

 

Namaste


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