AHORA QUE SOY INVENCIBLE

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P.E.K.K.A.

 Me dirijo a las entrañas, a las vísceras de la peor experiencia que recuerdo y recordaré de mi juventud.

Prometí un segundo artículo explicando con detalle el proceso que se llevó hasta descubrir que no me lo estaba inventando, y es que “tenía” algo de verdad.

 https://digitalextremadura.com/si-la-tengo-y/

Inventando. Si. Cuando le dices a tu mejor amigo “Oye tío, ¿no ves que no corro como siempre?” y empiezas a ver peor que antes, así, sin motivo aparente, pues parecía eso, que te lo estabas inventando. No es que sea yo ahora Dybala, pero me sabía defender con el balón, y cuando no eres capaz ni de dar dos pases seguidos algo raro pasa. Fue así como empecé a notarme extraño, jugando a fútbol. Mis amigos no entendían nada, y yo menos. Lo divido para que nos podamos llevar las manos a la cabeza, pero ordenado:

Médico de cabecera de urgencia: Tuve que ir por la tarde, y pillé al de guardia. No recuerdo su nombre, pero si estás leyendo esto… Te perdono. Se echó unas risas cuando le dije que me fallaban las piernas, y me mandó reposo. Seguimos.

  • El láser de la oftalmóloga: Mi vista había empeorado, así que el óptico me recomendó ir al hospital. De urgencias, claro, sino hasta 2020. Me dio láser. “No tienes nada, pero por asegurar” dijo.
  • Médico de cabecera: El original. “Puede ser del sueño, toma unas vitaminas”.
  • El fisioterapeuta: Tras un examen a mi espalda por encima. “Esto son tres pinzamientos, afectan a tus nervios. Vente, varias sesiones y lo corregimos” Jeje… acabé dejándolo, claro.
  • Segundo óptico: Otro óptico me recomendó dejar las lentillas por un tiempo, y usaba solo gafas.
  • El curandero: No llegó a prosperar, pero a punto de ir a uno en Portugal.

Todo esto en un año, un año que perdí de mejorar, y que vivía de la esperanza de pensar que no sería nada.

Al fin una neuróloga cayó en la cuenta de que cansancio y mala visión son síntomas de la esclerosis múltiple. Qué fácil, ¿verdad?

Acabas agradeciendo que te metan en un tubo, y una aguja mayor que yo por la espalda, sentía que al fin me tomaban en serio. De la noche en el hospital y a otro artículo, va. Cuando el neurólogo me dio la noticia pensé… ¡Por fin! Por fin, UNA respuesta.

Esta, es mi historia. Extremadamente resumida.

Ahora, soy invencible.

 

 

 

 

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