Bien podía tratarse de una disfunción asistencial más de la que recientemente se hace eco la prensa con relación al MEDIO NUEVO HOSPITAL DE CÁCERES: Traslados de niños a Badajoz para ser intervenidos , unificación de servicios quirúrgicos en una sola planta , falta de personal de enfermería y auxiliar , falta de dotación de médicos de urgencias, traslados continuos entre ambos hospitales, incluido el material de esterilización, ubicación no idónea de sala mortuorio,   obras de almacenes , falta de cafetería para familiares y personal ,   hasta  algún problema de bioseguridad y  aumento de las listas de espera quirúrgicas. Pero para la administración sanitaria (en funciones)   todo es transitorio. Bien podemos decir que ante cualquier crítica responden con ese: “Yo digo la verdad y la realidad es mentira”.

Aún siendo importante todo ello , no puedo pasar por alto ese comunicado de algunos profesionales del servicio de Pediatría en el que ponen de manifiesto ese intento , ya veremos si se hace realidad, de desmantelar el Materno Infantil y unirlo de nuevo en plantas del  hospital general San Pedro de Alcántara. Hace muchos años, más de treinta, conseguimos ese edificio separado y evitamos  se ubicara en el H. de la Montaña con los criterios asistenciales del momento. Ahora se intenta volver a una situación de los años 70 del pasado siglo. Decían   que habían contratado una empresa especializada para desarrollar el plan de traslados que ahora se modifica de nuevo. “Pues para ese viaje no se necesitaban alforjas”.

En estos días, otro comunicado de algún médico intensivista ha visto la luz y a todo ello el SES lo definen como corporativismo y saltarse a la torera los cauces jerárquicos. Mucho podíamos hablar de estas jerarquías.

Define la RAE el corporativismo como: “Solidaridad entre los miembros de un determinado cuerpo funcionarial”.  Pues algo no encaja en ese comunicado del SES (en funciones) ¿no creen? Quizá el corporativismo venga por otro lado y no por los profesionales que denuncian situaciones irracionales, cuando no de dudosa legalidad.

Pero por motivos obvios, ya que mi vida profesional se desarrolló  preferentemente en una unidad de cuidados intensivos,  me referiré a esa polémica INTENSIVOS vs. ANESTESIA (entiéndase frente que no contra) y para ello hace falta un poco de historia con el ánimo de llevar las aguas a su cauce, siempre que los directivos del SES razonen y lo permitan.

Al inicio de los  años 70, la primera especialidad que estaba jerarquizada en los hospitales, previo concurso oposición nacional  es Anestesia y Reanimación. Así recordamos al Dr. Montero Arias como jefe de servicio, al Dr. García Arroyo como jefe de sección, y a  otros dos médicos anestesistas, Dres. Rosado y Saldaña, que posteriormente marcharon a Sevilla. Poco después se convoca concurso nacional para cubrir plazas en unidades de cuidados intensivos (especialidad médica no reconocida por entonces), que  con criterios de funcionalidad  venían desde hace años abriéndose en varios hospitales ,  con vistas al tratamiento no sólo de enfermos postquirúrgicos, sino enfermos con patologías médicas grave. La convocatoria es abierta tanto para anestesistas, como internistas y cardiólogos .El Dr. G. Arroyo opta a dichas plazas y se crea en Cáceres la primera UCI de Extremadura. El conflicto está servido. ¿Dependencia de anestesia, que conserva su reanimación o unidad independiente y autónoma?. Evidentemente se convierte en una unidad autónoma que trata enfermos graves procedentes de cualquier especialidad y cuya actividad asistencial persiste al dia de hoy.  Dicha unidad por tanto abre sus puertas con un anestesista y  varios cardiólogos.  Anestesia sigue con sus salas de despertar  y sus camas de reanimación hasta que un día deciden cerrar y pasar todos los enfermos más graves a la UCI ya funcionante. Situación que persiste hasta 2005.

Sería prolijo explicar el funcionamiento hospitalario de aquellos años, inicio de los 70, hasta la  jerarquización   de todos los servicios y la autorización docente del hospital San Pedro. Varios internistas, (antigua vía MIR) entre los que me encuentro, nos incorporamos en 1977 mediante examen a plazas de adjuntos UCI en Cáceres, Plasencia (segunda UCI de Extremadura) y Don Benito Villanueva,  que no se puso en funcionamiento hasta finales de 1979.La UCI del H. Perpetuo Socorro y  traslado al H. Infanta Cristina (Badajoz) es de 1983.  La escasez de plazas en  Medicina Interna nos obliga a tomar otros derroteros profesionales. Lógicamente en la reciente jerarquización hospitalaria se habían copado las plazas jerarquizadas  por médicos jóvenes procedentes de grandes hospitales que habían realizado su residencia o por especialistas locales. Todos  ellos  por concurso oposición nacional. Los denominados “pata negra”.

No   haré un panegírico, pero si al menos un pequeño recuerdo de la UCI del Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres, como homenaje a todo el personal  por las aportaciones que a lo largo de más de cuarenta años ha dado y contribuido al desarrollo asistencial, técnico y  científico de la sanidad cacereña y extremeña y que siguen aportando su granito de arena.

UCI pionera en Extremadura desde 1973. Puso en marcha las primeras hemodiálisis y diálisis peritoneales años antes de la existencia del servicio de Nefrología. Inició la nutrición parenteral  cuando aún los servicios de Farmacia no disponían de  campañas de flujo laminar. Primer implante de marcapasos subxifoideo en Extremadura en 1978, continuando con dicha actividad hasta la actualidad, o pionera en España en implante bicameral. Igualmente  en ventilación mecánica no invasiva desde el año 1981 en colaboración con Neumología (Dr. Masa).  A resaltar sin duda la actividad cardiológica y tratamiento de trombolisis en Infarto agudo de miocardio desde 1984, con lo que se consiguió reducir la mortalidad del mismo de un 20% a un 11%, hoy dia  rebajada a un 4-5% desde la puesta en funcionamiento de la muy prestigiosa Unidad de Hemodinámica (año 2000) con la que se establecieron protocolos conjuntos, así como con el servicio de Cardiología.  Podíamos seguir loando la actividad innovadora: Técnicas de hemofiltración (1988), traqueotomías percutáneas, plan nacional de RCP, actividad científica y docente con programa MIR desde 1978 a 1989, e interrumpido en todos los hospitales por Orden Ministerial, hasta su reanudación en 2001. En 1984, fue la primera unidad autorizada en Extremadura para donación y extracción de órganos y hoy día la primera,  desde 2014,  en poner en marcha el programa de donación en asistolia con gran éxito para los enfermos en espera de un trasplante de órganos, bien riñón, hígado, etc.  Reciente mente galardonada junto a otras once UCIS por el proyecto Sepsis Zero.

Sin embargo, a pesar de todo ello y la actividad diaria con sus éxitos y fracasos de los  que han participado  partícipe todo el personal , no ha sido  nunca una Unidad tratada  con la  suficiente consideración y respeto por las distintas direcciones , hasta el punto de haber sufrido en ocasiones  intentos de acoso y derribo .  Quizá por aquello tan comentado de:” los intensivistas nos mirábamos el ombligo”. A estos comentarios les daría yo una tras otra guardia el síndrome de la última cama libre, cuando no el lleno total.  No haré referencia a esos casos de acoso. Sólo recordar la negativa continua de las distintas gerencias y direcciones para la apertura de la  Unidad Intermedia anexa. Sin embargo esas mismas  direcciones fueron dando apertura a otro tipo de unidades  disgregadas por otras plantas hospitalarias.  Pero los intensivistas siempre a la vanguardia de las nuevas técnicas no se oponen a estas unidades  si   sirven  al mejor tratamiento de enfermos que no necesitan de una UCI salvo complicaciones. ¡Si   discutimos la gestión directiva del momento!.

Vista del Hospital Universitario de Cáceres.

Creo que era imprescindible esta introducción  antes de exponer que:

La UCI de Cáceres nunca se opuso a la creación  de una unidad de Reanimación. Unidad que se abre en 2005. Creo que las relaciones entre ambos servicios de Anestesia y Reanimación (AyR) y Medicina Intensiva (MI), fueron cordiales y de colaboración ante cualquier problema, bien en quirófano o en UCI.  Para los intensivistas fue una solución, pues se acabo el stress de la última cama.

Si bien, en un inicio de la actividad de Reanimación se llegó a un cierto acuerdo entre ambas jefaturas. Poco a poco se fue perdiendo y dicha Reanimación paso a ser una UCI postquirúrgica, o al menos así la definían. Con el traslado de los servicios quirúrgicos al nuevo hospital parece que dicho espacio se denomina UCI.A y se complica la situación competencial.

Según mi información, el SES acordó repartir dicho espacio entre los servicios de AyR y MI en tanto y cuanto se ultima la segunda fase del hospital (ver para creer), asignado a esta última 4 camas y un aumento de plantilla para su actividad diaria. Mientras tanto sólo se hipertrofia la plantilla de anestesistas. Acuerdo incumplido según denuncia de algunos médicos de UCI y que da lugar a esas manifestaciones prensa  por parte de las distintas sociedades científicas, arrimando cada una  el ascua a su sardina. En mi opinión,  más  anestesia al contar con el beneplácito  de la dirección y gerencia del  área de Cáceres y del mismo SES.

Creo que es interesante matizar los distintos escritos, por aquello de:”No se puede hacer nada para cambiar lo que pasó, pero si se puede hacer algo para cambiar lo que viene”.

Es cierto que existe variedad de servicios y/o unidades de Medicina  Intensiva, dependiendo del nivel hospitalario y su complejidad, así como la estructura inicial del propio hospital donde se ubican. No es menos cierto que las competencias profesionales de ambas especialidades se imbrican y sus programas formativos de 4 años para AyR, que así  definen la especialidad, están orientados en un 70 % a la actividad en quirófanos. En el caso de la MÍ con 5 años de formación está orientado en un 70 % a la patología médica.

Sin el menor género de dudas, la especialidad de Medicina Intensiva reconocida en España desde la ley de Especialidades de 1976 como especialidad primaria, no está reconocida como tal en los países europeos salvo Portugal y Suiza. Dicho debate está en Europa, de tal manera que mientras un intensivista español puede acceder a las unidades de críticos en esos otros países mediante un  examen,  el COBATRICE, cualquier especialista de anestesia tanto español como europeo necesita tras sus cuatro años de especialidad una formación añadida de DOS AÑOS  para poder trabajar en dichas unidades y a las que pueden acceder además: internistas, cirujanos, neumólogos y cardiólogos según el tipo de unidad  a la que opten.

En uno de esos escritos de la SEDAR, el vicepresidente de la misma,  Dr. M., excelente profesional responsable en la C.U.de Navarra  del Departamento de Anestesia y Cuidados intensivos y profesor de su no menos excelente Facultad de Medicina  hace mención al RD 69/2015 de 6 de febrero.  El argumento de considerar las Unidades de Reanimación Postquirúrgica con dotación fija de camas e ingresos administrativos como UCIS amparándose en este RD, es falaz. En el mismo se regula el registro de actividades de cada centro con vista a la unificación    de códigos  para la actualización del CMBD y la mejor gestión hospitalaria de: Financiación, dotaciones de personal, facturación a terceros, etc.,

A más, el programa formativo  a fecha 2018 de ese denominado Departamento, dependiente de una entidad privada tanto en su Clínica como en su Facultad – no por ello quiero  mis palabras puedan malinterpretarse-   el concepto de Departamento  se declaró a extinguir en el sistema público a partir de la publicación de la Ley de Hospitales (1986). Ese programa formativo recoge en su inicio :  “Programa adaptado a partir del aprobado por la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación del Ministerio de Educación y Ciencia a la Comisión Nacional de la Especialidad de Anestesiología y Reanimación por resolución de fecha25 de abril de 1996. En la adaptación de este Programa se ha tenido en cuenta:

Programa de la Comisión Nacional de la Especialidad de Anestesiología y Reanimación presentado en octubre de 2006 y pendiente de validación por el Ministerio”.

Se puede comparar con del programa del Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) del sector público donde existen los servicios de AyR Y MI.

Otro  Real Decreto 1277/2003, de 10 de octubre, por el que se establecen las bases generales sobre autorización de centros, servicios y establecimientos sanitarios, actualizado en 2010,  podrían alegar los especialistas en Medicina Intensiva para arrogarse toda la actividad sobre los enfermos críticos.  En su artículo 26.2 dispone que el Registro general de centros, establecimientos y servicios sanitarios del Ministerio de Sanidad y Consumo será de carácter público y permitirá a los usuarios conocer los centros, establecimientos y servicios autorizados por las comunidades autónomas. Y en su Anexo II incluye la denominada oferta asistencial por unidades con el siguiente contenido:

  U.35 Anestesia y reanimación: unidad asistencial en la que un médico especialista en Anestesiología y Reanimación es responsable de aplicar al paciente técnicas y métodos para hacerle insensible al dolor y protegerle de la agresión antes, durante y después de cualquier intervención quirúrgica u obstétrica, de exploraciones diagnósticas y de traumatismos, así como de mantener sus condiciones vitales en cualquiera de las situaciones citadas

HOSPITAL UNIVERSITARIO DE CÁCERES.

U.37 Medicina intensiva: unidad asistencial en la que un médico especialista en Medicina Intensiva es responsable de que se preste la atención sanitaria precisa, continua e inmediata, a pacientes con alteraciones fisiopatológicas que han alcanzado un nivel de severidad tal que representan una amenaza actual o potencial para su vida y, al mismo tiempo, son susceptibles de recuperación.

Pero siendo honestos estaríamos confundiendo al personal si no completáramos  estas definiciones con algún concepto que se establece en el preámbulo de la ley: “No es propósito de este real decreto ordenar las profesiones sanitarias, ni limitar las actividades de los profesionales, sino sentar las bases para las garantías de seguridad y calidad de la atención sanitaria”.

Por todo ello, me atrevo a llamar la atención de los profesionales de ambas especialidades, para que definan claramente la denominación de los correspondientes servicios, sin, como dice el RD,  haya que regular la actividad que cada cual desarrolla, pues: “el hábito no hace al monje”.

A la administración, bien dirección gerencia de Cáceres y/o SES, cumpla en primer lugar el compromiso adquirido  de asignar un número de camas a la Medicina Intensiva en el nuevo centro y además cumpla lo legislado, en caso contrario no me cabe la menor duda que está actuando con prevaricación, en fraude de ley y por tanto con fraude a los usuarios del sistema sanitario, al admitir denominaciones de unidades y servicios de forma indebida.  Ante lo cual que cada uno actué en consecuencia.

Cuando estoy finalizando este artículo de opinión me sorprende el comunicado de prensa de la Junta de Extremadura sobre las bondades del nuevo cambio previsto y al parecer decidido sobre la nueva ubicación para el Materno Infantil entre las plantas cuarta y séptima del Hospital San Pedro de Alcántara. Grandes razones de peso, no sólo economicistas deberán avalar tal decisión.  Recuerdo cuando en 1980 en una junta de gobierno de la entonces denominada Residencia Sanitaria, este, entonces  joven adjunto,  hoy jubilado, ante la propuesta de ubicar el proyectado Materno Infantil en el Hospital NS de la Montaña, soltó la palabra “parida”. La cólera del entonces Director de Sanidad cayó sobre mí. No estoy arrepentido por ello, como tampoco hoy cuando me atrevo a decir que  esta situación sanitaria que estamos viviendo en Cáceres es una DISTOCIA pero  de parto MÚLTIPLE  y cuya responsabilidad podría recaer en directivos del área, incluso en el hasta ahora (en funciones) gerente del SES y Consejero de turno. Pero me atrevo a elevarla  hasta el máximo responsable de la Junta de Extremadura, D. Guillermo Fernández Vara, pues él fue el promotor y autor de este proyecto allá  por 2002.

Abrir un hospital por fases separando enfermos médicos y quirúrgicos  en varios kilómetros y no modificar el proyecto en estos años es un hecho histórico en la sanidad española  que se estudiará en los manuales de gestión sanitaria  ya que conduce al caos asistencial. Dirán que otros también fueron culpables, no lo dudo, pero repartan las responsabilidades en función de los  tiempos. Seguro que daría para un nuevo artículo de opinión.

Eduardo Corchero Rodríguez. Médico jubilado, especialista en Medicina Interna y Medicina Intensiva