Cáritas Diocesana de Coria-Cáceres atiende a un 48% más de personas con respecto al 2019

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Balance de Cáritas Diocesana de Coria-Cáceres en el “annus horribilis” 2020: más de un millón trescientos mil euros invertidos (1.352.565,98€,), un 21% más que el 2019.

 Cáritas Diocesana atiende a un 48% más de personas con respecto al 2019. Y el programa que más asciende, el de familia, atendiendo a un 28% más.

 Cáritas ha implantado las tarjetas monedero para dignificar el acceso a derechos fundamentales como la alimentación o el vestido.

 En 2020, Cáritas amplió el programa de Personas sin Hogar adaptando el centro de Emergencia Social a la situación de pandemia y abriendo pisos de vida autónoma o auto-gestionada.

Cáritas Diocesana de Coria-Cáceres ha presentado este miércoles 9 de junio su memoria anual a la sociedad, una manera de mostrar su labor constante y diaria con las personas en riesgo de exclusión y vulnerabilidad.

“En un año complicado que dejará una huella que difícilmente olvidaremos, especialmente para las personas más vulnerables, también hemos sido testigos de signos de fraternidad y solidaridad y hemos descubierto que las personas por si solas no podemos abarcar soluciones a problemas globales”, explicaba la Secretaria General de Cáritas Diocesana Inmaculada Godoy.

Ante esos problemas, Cáritas apuesta por la fraternidad y solidaridad que vemos reflejada en la acción de la entidad, formada por todos los agentes voluntarios y contratados, en un verdaderamente complejo 2020.

PUERTAS ABIERTAS DE CÁRITAS

Cáritas no ha cerrado sus puertas en los momentos más difíciles.  “Gracias a todos los agentes, 840, que han hecho posible que Cáritas no cerrase. Pudimos atender a un 48% más de participantes que en 2019, que han solicitado ayuda en nuestros servicios de acogida parroquiales y en los programas especializados”.En total se han prestado 15.560 ayudas, un 61% más que en el 2019, de las que el 79%, se han destinado a cubrir la necesidad vital de alimentación. Sin embargo, solo ha supuesto el 36% de los recursos económicos, mientras que el 56% se ha destinado a gastos relacionados con el acceso y/o el mantenimiento de la vivienda.

Esto pone de relieve las importantes carencias que muestra el sistema de protección pública a la hora de garantizar derechos fundamentales”, explican desde la entidad. “Aun cuando los tiempos exigían respuestas rápidas, entendíamos que éstas no tenían por qué estar reñidas con preservar la dignidad de las personas en el acceso a estos derechos, por ello hemos trabajado intensamente para generar nuevos proyectos como las tarjetas monedero”.

FAMILIAS: IMPLANTACIÓN DE LAS TARJETAS MONEDERO, DIGNIFICACIÓN DEL DERECHO A ALIMENTACIÓN Y VESTIDO

 La incorporación del proyecto de Tarjetas Monedero a los servicios de acogida parroquiales, ha facilitado que los participantes de estas ayudas puedan garantizar el acceso al derecho básico de la alimentación y el vestido de una forma más digna.

En cuanto a los perfiles, las personas que acuden a Cáritas cada vez son más jóvenes y continúa creciendo el número de inmigrantes. El 46% de los beneficiarios de la acción de Cáritas pertenecen a hogares conformados por parejas con hijos y el 22% a hogares monoparentales.

Cáritas se convierte, en muchos casos, en la única y última opción para las familias más vulnerables que una vez tienen cubiertas sus necesidades básicas, descubren carencias que afectan a todo el núcleo familiar y que requiere una intervención y un acompañamiento integral.

Ha sido el programa de familia el que ha experimentado un mayor número de atenciones en 2020 con respecto al año anterior, 28% más, llegando a intervenir en 158 hogares con terapias psicológicas, talleres de inteligencia emocional, organización doméstica, refuerzo escolar, etc…

PERSONAS SIN HOGAR

La importancia de la vivienda, del hogar, ha quedado aún más patente en este tiempo y la necesidad de vincularse a espacios de desarrollo más normalizados también, esto está suponiendo un cambio en nuestra forma de intervenir frente a la realidad del sinhogarismo. Por ello en 2020, Cáritas amplió el programa de Personas sin Hogar adaptando el Centro de Emergencia Social a la situación de pandemia, ampliando horarios, plazas, e incluso cambiando de ubicación hasta en tres ocasiones, facilitando así la atención a 106 personas. Otra novedad del programa en 2020 ha sido la apertura de pisos de vida autónoma o auto-gestionada. Además, el Centro Vida para Personas Sin Hogar de Cáritasha cumplido con los protocolos establecidos por las autoridades sanitarias reduciendo su capacidad para habilitar plazas de aislamiento que dieran respuesta tanto a los casos preventivos como a positivos confirmados.

“Gracias a Dios y al buen hacer de los profesionales al servicio del Centro, no ha habido que lamentar ninguna baja”, apostilla Inmaculada Godoy.

LOS MAYORES, LOS MÁS AFECTADOS

Los mayores han cobrado, sin quererlo, un protagonismo muy destacado en este annus horribilis.

El servicio de ayuda a domicilio ha continuado en los momentos más duros de pandemia, con todas las medidas de prevención. En total se ha atendido a 47 mayores. “Algunas personas no tenían más referente ni más apoyos que los que les prestaban nuestras auxiliares, dando incluso cobertura a los usuarios de servicios de ayuda a domicilio que tuvieron que cerrar”.

PROGRAMA INMIGRANTES

“Si para la población en general la incorporación de la tecnología y la era digital ha sido radical y nos ha producido cierto vértigo, pensemos en aquellas personas a las que se les ha privado de golpe de poder acceder a muchos trámites administrativos por el mero hecho de no tener documentación, o los que el no poder trabajar no solo no les reporta ingresos económicos para poder vivir, sino que también le devuelve a una situación de irregularidad sobrevenida que no pueden evitar”, explica la secretaria de la entidad. Aun con un ligero descenso en el número de participantes, desde el programa de inmigrantes se han prestado 1.460 ayudas, un 13% más que el año anterior. 

APUESTA POR EL EMPLEO DIGNO

Aunque no es la única puerta para acceder a la integración, la inserción por el empleo es una apuesta firme en Cáritas.

“La orientación junto con la capacitación, la formación y la intermediación laboral, son acciones que, aunque con un sinfín de modificaciones y adaptaciones, hemos logrado llevar a cabo en este año tan difícil. Los esfuerzos han sido titánicos por llevar adelante los cursos y talleres que han propiciado que 81 personas pudieran formarse en cursos con las mejores salidas en el mercado laboral. Y que aún con el parón económico hayamos logrado que 102 personas se inserten laboralmente”.

“Creemos que es necesario un cambio de modelo económico que nos lleve a poner a la persona en el centro y que a través de una economía más inclusiva consigamos mejores niveles de integración para aquellos que quedan habitualmente fuera del mercado laboral”, continúa Godoy.

Para completar la apuesta por la economía social, además del Centro Especial de Empleo Lavandería industrial La Tajuela S.L.U. en la que trabajan 7 personas, 5 de ellas con capacidades diversas, en 2020 se crea la empresa de inserción Remudarte, S.L.U. cuya línea de trabajo es la gestión del residuo textil. En su inicio la empresa ha generado 2 puestos de trabajo 1 de estructura y 1 de inserción.

INVERSIÓN DE CÁRITAS PARA REALIZAR SU LABOR

“Nada de esto hubiera sido posible sin los apoyos de administraciones públicas, empresas y entidades privadas, socios y donantes y tantas y tantas personas que ponen su confianza en la gestión que hacemos en Cáritas de los recursos que ponen en nuestras manos”, agradece la secretaria.

Las Cáritas Parroquiales han invertido un total de 355.469,69 € de los cuales el 74%, 263.542,63 fue dedicado directamente a la prestación de las 15.560 ayudas.

Lo más destacado ha sido el aumento del 43% que ha supuesto esta partida con respecto al año anterior. El 99% de estos fondos provienen de las colectas, donativos, socios y otras aportaciones de la comunidad cristiana.

Los recursos invertidos en los Servicios Diocesanos para el desarrollo de la actividad especializada ascienden a 1.352.565,98€, un 21% más que el año anterior.

De ellos el 43% se ha dedicado a personas sin hogar, el 23% a empleo, el 10% a mayores, el 6% a inmigrantes y otro 6% a familia.

De estas cifras destaca el gran esfuerzo económico hecho en la atención a las personas sin hogar que han pasado de suponer aproximadamente el 35% de los recursos hasta el actual 43%. La proporción entre la financiación privada y la pública se mantiene en los mismos niveles que hasta ahora.

Para finalizar, el Director de Cáritas, Damián J. Niso Chaves, ha dedicado su intervención a agradecer el esfuerzo de todas y cada una de las personas que, en momentos de tanta zozobra, de tensión e incertidumbre, han acudido a paliar el dolor de los que más sufrían confiando en el trabajo de Cáritas. A entidades, voluntarios, agentes contratados, donantes, empresas, parroquias y centros diocesanos, a los participantes que han dado vida y sentido a cada una de las acciones realizadas, y al conjunto de la sociedad.

 


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