CARLOS ALBERTO RODRÍGUEZ CONSIGUE EL PREMIO DEL PÚBLICO EN EL II FILM FESTIVAL DE LAS HURDES.

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Recientemente, se ha fallado la segunda edición del II Film Festival on-line de Las Hurdes, organizado por el Centro de Documentación de esa legendaria comarca.  Un total de 672 trabajos se había presentado a concurso, procedentes no solo de España, sino de países como Rusia, Brasil, Canadá, Méjico, Francia o Australia.  Entre los galardones, uno de ellos era el Premio del Público, y éste ha recaído en el documental “Vieja Era de Horcajo: lugar de memoria y danza”, cuyo autor es Carlos Alberto Rodríguez Rodríguez, un emeritense muy vinculado con la comarca jurdana.  Carlitos, como es conocido entre sus amistades, es un joven consagrado al mundo de la danza, habiendo actuado en cinco ediciones en el Festival Internacional de Danza “A Corps de Potiers”.  También lo ha hecho en innumerables ocasiones en el Gran Teatro de Cáceres.  Últimamente, ha venido trabajando en el Máster de Producciones Artísticas en la Universitat  Politècnica de València (UPV).

La “Viera Era de Horcajo” es un proyecto con clara vocación cultural.  Pretende recuperar el espacio público de la antigua y espaciosa era enlanchada, donde los vecinos de la alquería jurdana de Horcajo no solo trillaban y dormían sobre las pajas en las noches del estío.  La era fue también un espacio sociocultural y sociofestivo, en el cual se celebraba el baile de gaita y tamboril en las jornadas dominicales y otras fiestas, se escenificaban los “rejuíjuh del entrueju” (rituales del carnaval), se celebraba “La Carvochá” en recuerdo de los antepasados o se reunía la comunidad de vecinos en el papel de transmisora de los cuentos, “cóprah” (romances y otros cantares), chascarrillos, leyendas y otras manifestaciones propias de la cultura oral o del derecho consuetudinario.  Treinta años llevaba abandonada esta era. El grupo dirigido por Carlitos, tras una llamada realizada al voluntariado para limpiarla y adecentarla, la ha logrado recuperar.  Siempre fueron muy conscientes de que era un lugar simbólico y cargado de muchos realismos mágicos.  Todo un abrazo del hombre con la naturaleza.

Carlos Alberto Rodríguez y su gente tienen casa en Horcajo y se han sentido atrapados por la fascinación que emana de las imponentes cordilleras y de los encajonados valles jurdanos.  Ya son parte de la Corrobra “Estampas Jurdanas” y vienen representando, en el “Carnaval Jurdanu”, una de sus más transgresores y desenfadados “rejuíjuh”: La Cricona o Loh Araórih del Rozu, donde el rito y el mito, salpicado de libertinas connotaciones sensuales y sexuales, son parte primordial de esas carnestolendas declaradas de Interés Turístico.

 


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