Las 19 comunidades autónomas de España están repletas de lugares únicos que cualquier persona debería visitar, al menos, una vez en su vida. Para hacerlo si se llega a ellos desde otros puntos de la península, las islas, Ceuta o Melilla, se pueden reservar hoteles en la naturaleza en Huesca, Cáceres, Gijón, u otras ciudades de provincia en España que ofrecen este tipo de naturaleza imperdible en su seno.

Comenzamos el repaso a los sitios naturales con encanto que mejor se han de valorar en España.

La cola de caballo del Parque Nacional de Huesca

Comenzamos nuestro recorrido por los mejores parajes naturales del territorio español por Huesca. Este municipio aragonés guarda grandes secretos y está muy interesado en lo que se refiere a cultura y naturaleza. Así pues, la cola de caballo es uno de esos lugares imperdibles por España.

Se denomina de tal manera debido a que tiene la forma de la cola de este animal, aunque no deja de ser una de las cascadas más bonitas de toda la nación. Se encuentra perdida – y este adjetivo le viene muy al pego – en el Parque Nacional de Huesca, y más concretamente en una de las laderas del Monte Perdido de tal zona.

Existen diferentes sendas para llegar hasta este punto, aunque se recomienda utilizar el llamado paso “de los cazadores” debido a que suele visitarlo bastante gente. Llegar hasta allí es un tanto duro debido a sus descensos y ascensos con bastante inclinación.

Meandro del Melero en Extremadura

De fondo la sierra de Béjar. En el centro, una ilusión óptica de una isla en medio del río Alagón. ¿Aún no te has convencido para visitarlo? Este rincón de la Extremadura profunda es uno de los sitios menos conocidos de España, pero su encanto es muy grande.

Desde Riomalo de Abajo se puede seguir una ruta que acaba en este lugar, por lo que si eres un amante del senderismo, este camino sin duda te sorprenderá.

Playa de Gulpiyuri en Asturias

Qué mejor lugar que el norte de España para finalizar este viaje por la naturaleza en su estado puro. En un lugar escondido entre Llanes y Ribadesella se halla una playa tan diminuta, pero tan encantadora, que apenas puedes meter los pies en su agua. La razón es que tiene solo unos centímetros de profundidad.

El paraje es realmente pequeño, pero visitarlo es toda una aventura y emociona ver lo que la naturaleza es capaz de crear de la nada. El hueco, que mide cerca de los 50 metros de diámetro, fue creado por el mar que llegó hasta la pared rocosa. Cuando llueve, se llena de agua y siempre se ve con aspecto purificador.

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