Diario peregrino: SARRIA

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Al principio, subida un tanto trabajosa de cuatro o cinco km; pero luego llano en las alturas y a la postre descenso hasta Sarria. Fronda, robles centenarios, helechos, trinos de aves y, por desgracia, demasiado frecuente el hedor de las vacas.

Apenas núcleos de población, cuatro casas con esos techos de losas oscuras y mucha nave dedicada a la vaquería. Desde un alto otero se divisa Sarria en un amplio valle; pero aunque parece que está ahí, nunca se acaba de llegar. Las peregrinas, bien, aunque con sus teclas consecuentes: algún dolorcillo, alguna leve lesión, pero al cabo hay armonía y buen entendimiento.

No más una nota intempestiva. En el hormigueo de peregrinos dos tontos-graciosos hablando a gritos y molestando. Ganas me entraron de largarle unas frescas y alguna oblea, pero Santiago pide condescendencia y buenos modos. Sarria tiene hechuras de ciudad media. Es el segundo núcleo más poblado que pasaremos después de Santiago. Y van cuatro días. Cuando menos miremos esto habrá pasado.


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