EMBALSES IMPRESCINDIBLES

Comparte en redes sociales

Los burócratas de la Unión Europea (UE), en relación con la hidrología de los distintos países miembros, cometen un grave error. Consideran que el clima en la UE es uniforme, sin darse cuenta de que el clima de tipo mediterráneo que afecta al sur de Europa, es totalmente distinto al del centro y norte de la misma y, en consecuencia, lo es su hidrología.

Y en base a este error, toman decisiones e imponen normativas uniformes que en muchos casos perjudican a las regiones sureñas, entre ellas España. No tienen en cuenta que, debido al tipo climático tan diferente, la regulación natural del agua de lluvia, no es la misma en España, ejemplo de clima mediterráneo y a quien referiré los datos que siguen, que en el centro y norte de Europa.

Estos burócratas abducidos por el ecologismo de moda, pretenden que los ríos funcionen en su estado natural. Como en la época de las cavernas, en donde ni el número de habitantes, ni las necesidades hídricas de las sociedades eran iguales que ahora.

Y en esa línea, argumentan la necesidad de destruir obstáculos artificiales en los ríos, embalses y represas principalmente, y también no tocar los álveos de los cursos de agua, dejando que se vayan invadiendo por sedimentos, árboles, arbustos y malezas, de modo que cada vez tengan menos capacidad de evacuar avenidas.

El clima mediterráneo que predomina en la mayor parte de España se caracteriza porque la distribución de las lluvias es muy irregular en el espacio y en el tiempo. Y por eso es necesario acumular agua de lluvia en embalses durante los períodos húmedos, para utilizarla en los secos.

Esto explica que, desde la más remota antigüedad, se hayan construido en nuestro país presas para mejorar la regulación natural y poder atender las necesidades hídricas de los diferentes usos del agua.

En términos medios, la capacidad de regulación natural en España sería de un 9 % de la aportación natural de cálculo que se da en nuestro país (111 Km3 =111.000 Hm3). Gracias a las obras hidráulicas de regulación construidas (los embalses), esta capacidad sube a un 44 % de la citada aportación. Es variable de unas cuencas hidrográficas a otras. Pero esa es la media española.

Gracias a los embalses construidos en España a lo largo del tiempo, podemos atender todos los usos socioeconómicos del agua que se dan en una nación moderna y desarrollada: abastecimiento urbano de calidad, usos agrarios especialmente el regadío imprescindible en nuestro país para asegurar la suficiencia alimentaria y fijar población en el territorio, usos industriales, usos energéticos no consuntivos o usos recreativos.

En España existen más de 1.200 presas de embalse construidas por los españoles a lo largo de la historia, las cuáles, si llueve con normalidad y no se dan episodios de sequía grave como el actual, nos permiten hacer frente con suficiente garantía a las necesidades de agua del país.

Por eso resulta incomprensible que algún partido político y diversos movimientos ecologistas radicales, estén llevando a cabo una campaña para la eliminación de embalses e infraestructuras hidráulicas en España, basados en las erróneas recomendaciones que se hacen desde Bruselas.

Es posible que existan algunas estructuras de poca importancia que han quedado obsoletas, siendo lógica su destrucción, para mejorar la dinámica de los ríos. Pero esto sería una excepción, ya que los embalses construidos son hoy por hoy indispensables para asegurar los usos hídricos socioeconómicos de los españoles. Y por esto ha de impedirse por todos los medios su demolición, ya que sería un grave perjuicio para los intereses económicos de España.

Argumentos usados por algún partido político radical que nos gobierna, para justificar su derribo, como es el de que los embalses son franquistas, son ridículos. En España se han construido embalses en todos los tiempos y como ejemplo, el de más capacidad existente en nuestro país, el de La Serena (3.200 Hm3), lo fue en período democrático.

Y, por cierto, Franco no construyó ningún embalse. Los forjaron técnicos, empresas y trabajadores españoles. El dictador, bien aconsejado por sus expertos, sólo puso las bases presupuestarias para construirlos.

Hay una razón más que no sólo aconseja mantener los embalses existentes, sino aumentar la capacidad de regulación con la construcción de embalses nuevos, cuya ejecución está congelada actualmente.

Se trata de las consecuencias que ha traído la introducción en la normativa hidráulica española de los caudales ecológicos con carácter preferente y como restricción previa a los sistemas de explotación. Un estudio desarrollado por la cátedra de Hidráulica de la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid, concluye que la aplicación de estos caudales ecológicos influye negativamente en la disponibilidad de agua para usos socioeconómicos.

La aplicación de estos caudales ecológicos calculados `por métodos hidrológicos usando los percentiles del 5, 10 y 15 % de la aportación en régimen natural, reduce la regulación disponible para usos económicos del 44 % al 30 %, al 27 % y al 25 % respectivamente.

Esta circunstancia es una razón de peso para que haya de aumentarse la capacidad de regulación con la construcción de nuevos embalses, a fin de no reducir la garantía de los usos socioeconómicos, puesto que actualmente los caudales ecológicos hay que suministrarlos a partir de los embalses existentes. Si no existieran los embalses, el caudal ecológico de la mayoría de los ríos españoles en la época de estiaje, tendería a cero.

Por todas estas razones, el demoler embalses, siguiendo las tesis ecologistas amparadas por la UE, salvo casos excepcionales, es un tremendo error que pagaremos caro todos los españoles. Y el Ministerio de Transición Ecológica debería impedirlo. Aunque de este ecologizado Ministerio podemos temernos lo peor. Parece ser que durante el año 2021 se han desmantelado 108 obras de infraestructura hidráulica en cursos de agua en España. Casi la mitad que en toda Europa. Y eso que estamos en una grave sequía.


Comparte en redes sociales

Deja una respuesta