Por su parte, la patronal se compromete a negociar una salida lo menos traumática.

Son 88 las familias afectadas a las que pertenecen unos trabajadores de una empresa, Galvacolor, con escasa producción en los últimos tiempos.

La reducción de plantilla y la recolocación de trabajadores son opciones que se barajan en esta empresa que se dedica a la producción de chapa galvanizada desde 2002, que ya paró su actividad cuando la crisis económica afectó a buena parte de la industria, y que volvió a funcionar hace dos años.

Por parte de la Junta de Extremadura, su portavoz Isabel Gil Rosiña ha manifestado al respecto que ” conocer que una empresa va a llevar a cabo un ERE es una pésima noticia para sus trabajadores y para la economía regional “.

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