LA AMISTAD: TESORO DE VALOR INCALCULABLE

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En homenaje a mi querido amigo Pepelu, Jose Luis Rabadán.

La palabra amistad encierra una inmensa belleza y una singular particularidad. Considero que, para que exista esa AMISTAD, con mayúsculas, debe estar presente: la aceptación incondicional. En nuestra vida, llamamos “amigo” a casi cualquiera. La palabra amistad es tan común asignársela a cualquier persona que conocemos y tenemos un trato cercano durante un tiempo, que realmente se desvirtúa. Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos vivido lo que es la experiencia de la amistad y también la experiencia del desengaño de la amistad traicionada, por quienes considerabas tales.

Una relación que se precie de llamarse AMISTAD, debería incluir:

Alegría: alegría sincera, regocijo por el bien que le ocurre al otro. Alegrarnos de corazón por todo lo bueno que le pasa y saber que es mutuo. Alegría al compartir nuestra vida con ellos y vivir la relación con bromas y risas concibiendo la vida con humor. Alegría al recordar anécdotas y peripecias vividas que solo nosotros sabemos lo que significaron.

Magia: la magia de disfrutar de los sentimientos que nos unen, de las vivencias compartidas, de los momentos que se convierten en inolvidables. La magia de saber que siempre estará, para cuando necesites y para lo que necesites. La magia de expresar lo que sientes y sentirte acogido. La magia del compromiso contigo y con lo que nos une.

Intimidad. Sentir que puedes compartirte, desde lo más profundo de ti, sabiendo que no hay juicio, ni valoraciones, sino aceptación incondicional y escucha sincera. Tiempo y atención exclusiva a cualquier hora y en cualquier lugar, alguien reirá y llorará contigo. Complicidad y entendimiento incluso sin pronunciar palabra, solo un gesto o una mirada. Conocer cada rincón de sus emociones y dejarte sorprender por lo nuevo que acontece.

Sincronía: Sentir que esa persona llegó justo en el momento adecuado, cuando no lo esperábamos y que se coló entre nuestras rendijas de sentimientos y emociones. Que desde aquel bendito día, decidiste dejarlo entrar en tu vida, en tu interior y en tu casa. Que lo que vivimos juntos fue justo lo que había que vivir, bueno, malo y regular, pero que vivirlo juntos fue enriquecedor y un aprendizaje para la vida. Y que sabes que aún quedan muchas aventuras que disfrutar juntos.

Ternura: Sensibilidad a flor de piel, combinar la dulzura, la ternura, la acogida, la espera y la paciencia. Saber que el abrazo tierno de quien recibe a alguien esperado y deseado. Tener una sonrisa en los labios cuando ves esa llamada suya o esa felicitación de alguien que se acordó de ti, escuchar ese audio que, llega justo en el momento más oportuno, en el que solo te dice: “Buenos días, me estaba acordando de ti y quería mandarte un beso”.  Esos momentos donde la palabra amistad se escribe con mayúsculas sabiendo que la sinceridad del abrazo, la incondicionalidad del momento que comparte y la dulzura cómplice de “no hace falta que hables porque te entiendo” eso es AMISTAD.

Amor: Querer con toda el alma a quien cuidas con esmero y para quien solo deseas el bien. Sufrir cuando sufre y cuidar a quien sabes que cada palabra que sale de tu boca es un bálsamo que suaviza y cura ese dolor. Alegrarte sinceramente con todo lo bueno que llega a su vida. Amar es estar, es querer su bien y dicha.

Dar: Darnos. Dar sin esperar, estar cuando nos necesitan. Darnos sin condiciones, coger esa llamada “a cualquier hora” en la que una alegría o una pena, una risa o una lágrima, es lo primero que asoma. Dar nuestro tiempo, que es nuestra vida.

Quiero compartir el maravilloso poema de Pablo Neruda sobre la amistad eterna.

Algunas amistades son eternas
Autor Pablo Neruda

Algunas veces encuentras en la vida
una amistad especial:
ese alguien que al entrar en tu vida
la cambia por completo.
Ese alguien que te hace reír sin cesar;
ese alguien que te hace creer que en el mundo
existen realmente cosas buenas.
Ese alguien que te convence
de que hay una puerta lista
para que tú la abras.
Esa es una amistad eterna…
Cuando estás triste
y el mundo parece oscuro y vacío,
esa amistad eterna levanta tu ánimo
y hace que ese mundo oscuro y vacío
de repente parezca brillante y pleno.
Tu amistad eterna te ayuda
en los momentos difíciles, tristes,
y de gran confusión.
Si te alejas,
tu amistad eterna te sigue.
Si pierdes el camino,
tu amistad eterna te guía y te alegra.
Tu amistad eterna te lleva de la mano
y te dice que todo va a salir bien.
Si tú encuentras tal amistad
te sientes feliz y lleno de gozo
porque no tienes nada de qué preocuparte.
Tienes una amistad para toda la vida,
ya que una amistad eterna no tiene fin.

En homenaje a Pepelu, gran amigo, cuya estela brilla en el cielo.

Macarena Muñoz Gómez

www.grupotalentia.com

Coach, Consultora y formadora 

Especilista en Comunicación Interpersonal y gestión emocional

Socia Directora de TALENTIA.


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