La Bomba Navarro se despide de España con un Bronce que sabe a Oro

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EFE. La selección española de baloncesto se impuso a Rusia por 93-85 en el partido por el bronce del Eurobasket disputado en el Sinan Erdem de Estambul.

Salió España con otro aire, dio la impresión de que la conjura para acabar con medalla el campeonato caló hondo en los de Scariolo.

Inicio intenso

Así, a los tres minutos, con tiros libres de Marc Gasol, el marcador señalaba un contundente 11-3. Aunque Rusia encontraba buenas opciones de tiro, sus lanzadores erraban y los rebotes eran de España.

El propio Marc se marchó a vestuarios tras torcerse el tobillo en una acción fortuita con Kurbanov, que trataba de robarle el balón. Al término del primer parcial, 21-13 para la selección, imparable en la zona.

Rusia multiplicó sus esfuerzos en la reanudación, asfixiando a Sergio Rodríguez en la defensa. Dos malas posesiones, unidas a dos aciertos de los rusos dejaban en cuatro el margen (21-17).

Superioridad en la pintura

A partir de ahí, con la entrada de Pau y Ricky Rubio, la selección firmó un parcial de 11-0, con un par de canastas con la zurda en el poste bajo del mayor de los Gasol.

Decidió Rusia aumentar su dureza, enviando a su rival sin dudar a la línea del tiro libre, y para su sorpresa encontraron un respiro. Oriola y Pau fallaron cuatro lanzamientos seguidos reduciendo la ventaja a los diez (34-24).

Fue un espejismo. La entrada del Chacho en la dirección impulsó a España, que alcanzó los diecisiete en la pausa (45-28) gracias a una bandeja del tinerfeño en la última acción del cuarto.

Marc, lesión y regreso

Mejor noticia que la renta cosechada fue el regreso de Marc. Titular desde el comienzo, el de los Grizzlies se encargó de disipar cualquier duda en torno a su estado. Desde el perímetro, con tiros de media distancia, machacando a una mano o desde el tiro libre. No se dejó ningún rincón por conquistar en un tercer cuarto magnífico.

Incluso Juan Carlos Navarro, en su último partido con la selección, sumó sin anotar. El eterno escolta de La Roja se vio beneficiado de un tapón de Mozgov a una bandeja suya que no entraba.

Sin embargo, la distancia menguaba. Rusia, con Shved, su mejor jugador, en el banquillo, planteó un juego coral con todos sus componentes arrimando el hombro, trabajando cada defensa hasta el 66-55 a falta de diez minutos.

Chacho, dirección perfecta

Continuaron arañando el tanteo los rusos hasta situarse a menos de diez (68-60). El cronómetro seguía su curso y España mantenía las diferencias pero la segunda falta antideportiva de Ricky ajustó aún más el guión.

El nuevo base de los Jazz de Utah tenía que marcharse descalificado en el ecuador del último acto. El goteo no se detenía y Rusia irrumpía en escena con el 76-73 tras una canasta de Fridzon.

En el toma y daca, Zubkov estrechó aún más el margen (78-76) a falta de tres. Con Pau al rescate y un par de tiros libres de Marc, España pareció alcanzar una brecha definitiva.

Pau, estelar

No es Rusia una selección que baje los brazos hasta el pitido final. Igual que en su semifinal contra Serbia, los rusos vivieron su enésima resurrección.

Con 83-79, España contuvo la respiración al ver a Fridzon completamente solo en la línea de tres. Por suerte, el escolta del CSKA, lanzó tan mal que el balón ni siquiera encontró el aro. El rechace contra el tablero fue a parar a manos de España. San Emeterio, igual de solo en la otra canasta, dejó un mate que hacía recuperar el pulso a los espectadores.

Por si acaso, otro contraataque con otro mate, esta vez de Pau, reservaba sitio en el podio.

Con los hermanos Gasol como estandartes (26 puntos y 10 rebotes Pau; 25 y 4 Marc) y bajo la dirección de un magistral Sergio Rodríguez (16 puntos, 9 asistencias), España acaba otra vez en los puestos de honor.


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