La historia de famosos de todo el mundo, a través de sus coches en miniatura

La ciudad lusa de Gouveia, situada en el centro del país y cerca de Salamanca, ha logrado llamar la atención de miles de turistas en la última década gracias a su Museo del Automóvil en Miniatura, en el que se exhiben cientos de réplicas de los coches que usaban famosos de todo el mundo.

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Carlos García. EFE. En la muestra se puede descubrir que la actriz porno y expolítica italiana Ilona Staller “Cicciolina” y Al Capone tenían la misma preferencia automovilística, ya que ambos solían viajar en un Cadillac modelo V16, aunque el de ella era de color rosa chillón y el del famoso gángster fue pintado de negro.

En este museo situado en el Parque Natural de la Sierra de Estrela también se exhibe una réplica exacta del Cadillac DTS Beast que usaron en su época de presidente de los Estados Unidos George W. Bush y Barack Obama.

Incluso hay un espacio dedicado al afamado modelo Lincoln Continental en el que John F. Kennedy se paseó por Berlín y a bordo del cual fue asesinado en Dallas.

Tampoco ha pasado por alto el museo el Pegaso Z-102 que el dictador español Francisco Franco regaló al presidente portugués Francisco Craveiro Lopes, “uno de los coches que más sorprende a los turistas españoles”, según explica a EFE uno de los responsables del centro, Fernando Taborda.

El original de este coche se encuentra a pocos kilómetros de esta localidad, en el Museo del Automóvil de Caramulo.

Con sus 4.100 miniaturas, el museo Gouveia permite conocer con precisión a turistas y locales la historia del automóvil desde 1898 a 2012.

Una de sus vitrinas mejor colocadas es la dedicada a los vehículos papales, donde se aprecian las preferencias de cada pontífice.

Del actual papa Francisco están sus dos réplicas, un Renault-4 y un Ford Focus, mientras que el papa-móvil de su predecesor, Benedicto XVI, era mucho más lujoso, un Mercedes S500.

Juan Pablo II también es protagonista con el Ferrari Rojo que llegó a usar como papa-móvil y que alternó con un Mercedes 230 GE y con el Fiat Campangolo, a bordo del que sufrió el atentado en mayo de 1981.

La serie de miniaturas papales se completan con los Mercedes Benz de Pablo VI y de Juan XXIII.

El cine es otro de los motivos de inspiración del museo, que luce el afamado “coche fantástico” (KITT) de “Knight Rider” o el Ford Mustang que usó Steve McQueen en la película “Bullitt” a finales de la década de los 60.

Un modelo similar de Ford Mustang era con el que se paseaba en su época dorada con el Benfica el astro portugués Eusébio, cuyo vehículo en miniatura está expuesto junto a una fotografía del futbolista.

Los miembros de The Beatles también están reflejados con el Ferrari Dino amarillo de George Harrison o el Aston Martin de matrícula 64-MAC de Paul McCartney.

El museo tiene cuatro colecciones permanentes: una de la historia del automóvil; otra de las réplicas de los vehículos que han ganado las 24 Horas de Le Mans (1924-2015), propiedad de Mário Costa; una tercera de coches presidenciales, y una de vehículos de rally, propiedad de Fernando Taborda, con un total de 2.000 miniaturas.

Este mes de abril, el museo ha abierto al público tres nuevas salas con otras tantas colecciones temporales que permanecerán abiertas al público durante un año.

Se trata de una muestra de taxis de diferentes ciudades del mundo, con 130 réplicas, y otras dos colecciones de coches clásicos.

El museo se ha convertido en un referente de esta ciudad y recibe una media de 10.000 visitantes por año.

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