Así se buscó, como idea básica, la vuelta del lugar al cometido que explica su razón de ser. Una plaza como aforo, un ágora donde las personas de distintas edades, puedan reunirse para estar, hablar, debatir o encontrarse.Se trataba de tener un sitio de fácil accesibilidad, con buenos accesos y con un pavimento que no significara barrera ninguna para una silla de ruedas, unas muletas o, incluso, un carro de la compra o un patinete.

Se buscó hacer de la zona un lugar para las diferentes épocas del año, primavera, otoño, invierno… pues sabido es que la meteorología juega un papel fundamental en la vida de las personas. Y en este sentido se dejó en la parte alta de la Plaza, un pequeño recinto no cerrado cuyo suelo de tierra, con bancos y árboles sirviese de solaz de mayores y niños, cercano a una pequeña zona con varios caños en funcionamiento, que dieran una imagen refrescante cuando empieza el calor.

La Plaza Mayor de Cáceres es centro neurálgico de la ciudad y de los visitantes que acuden a conocerla o revisitarla. Aunque no sea una Plaza al uso, es decir una Plaza trazada como tal. O precisamente por eso. Es desde ella desde donde se accede al casco histórico en toda su belleza, y renovarla y hacerla atrayente era (y es) un objetivo de atracción turística y de dignidad, por lo que implica de respeto a un patrimonio.

La obra que se realizó en la Plaza tiene sentido considerada en su conjunto, su suelo de una calidad y textura determinadas, sus aguas subterráneas, sus árboles y sus pasarelas. Incluso su zona más recogida, con terrazas para el invierno.

Desde ella se divisan las primeras casonas y palacios, los bellos arcos, las escaleras… Cada rincón ofrece una vista diferente unida al propio sentir de cada viandante, por estar allí, a punto de entrar en la ciudadela.

Tipificar la zona superior de la Plaza, cercana a la calle Pintores, de “arenero” no deja de ser una síntesis demasiado sintética, si se me permite la expresión. Pavimentarla significa quitar una zona viva y de ocio y convertirla en un continuo con el resto del suelo en un mimetismo gris y descafeinado.

Déjense convivir los diferentes “ambientes “ de la Plaza, para que ésta esté siempre plena de vida, y permítase mantenerse al proyecto en su conjunto y con su filosofía, pues para eso se diseñó y luego se hizo respetuosamente. Como un todo en la restauración.

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