Los agobiados hijos de la crisis que tanto nos asola…

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«La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer». Bertolt Brecht.

En la actualidad, desde determinadas esferas, desde foros concretos, desde medios afines al sistema, se nos vende una situación nada comparable con la auténtica realidad. En otros ámbitos, sin embargo, y a los que me creo más, están muy pero muy acongojados con la que se nos viene encima. Es más, se nos dan hasta fechas concretas del advenimiento de una nueva crisis. La de valores es un hecho hace ya tiempo.

Por cada tantos puestos de trabajo que se crean – habría que ver qué tipo de contratos – ¿ cuantos se destruyen? – seguimos con el desempleo asolándonos  nuestro presente y ennegreciendo el futuro. No hay más que ver las cifras de septiembre y ojo, las que nos esperan en octubre.

¿ Cual es el abanico de posibilidades que hay para salir hacia adelante? ¿ cuales son, en qué consisten, qué ventajas tienen las ofertas de emprendimiento, de financiación, de créditos – si es que algún banco concede alguno – de apoyo a los pequeños y medianos empresarios? ¿ donde está, por ende, el consumo, para que haya auténtica actividad económica?

¿Dónde están las posibilidades y facilidades a que nos pueda dar la Administración, la propia Junta de Extremadura, para que la vida de la gente, como dice el presidente actual, sea lo que más preocupa y se vayan subiendo peldaños para que esa vida sea lo más vivible posible y ofrezca el mejor de los futuros? Que se nos explique diáfanamente, que se nos convenza claramente, para que por ejemplo mi hermano no se vaya fuera, mi hermana quiera venir porque acá hay futuro y a mi padre o a mí mismo no nos dé un ictus ante tanto desdén, tanta incertidumbre, tanta desolación.

Alguien que yo me sé me tachará de catastrofista, de demagogo y de no sé qué epítetos más. Lo cierto es que cuando un colega se va al garete, o a otro lugar de Europa o América, que de todo hay, sabiendo de su valía y conocimientos, y miras a tu alrededor y ves que el panorama es más sombrío hoy que ayer, de nada me sirven campañas, proyectos, promesas, discursos.

Yo quiero vida activa en mi ciudad, en mi región, no campanas al viento, quimeras inalcanzables y sobre todo lo que no quiero es ir a determinados lugares donde los palos se me caen del sombrajo ante tanta miseria como observo y sufro en gentes que ayer estaban bien y hoy, a pesar de su dedicación, empeño y esfuerzo, son los hijos agobiados de la crisis que tanto nos asola…


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