pelayo y nevado

Magdalena Nevado y Angel Pelayo, valores emergentes

OPINIÓN
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Se equivocaron quienes entendieron que los españoles en general y los extremeños en particular habían votado mayoritariamente por el cambio, dar la patada a un mal llamado gobierno progresista, con gobiernos de un solo partido, y se siguen equivocando en Murcia, los españoles, salvo en Madrid y en La Rioja han decidido que el Partido Popular pueda gobernar, sí pero no en solitario como se ha pretendido, sino en coalición, los españoles han dado una verdadera lección de europeísmo al apostar por gobiernos estables, de más de una factura, y sensibles a objetivos e intereses comunes, que no por ideológicamente determinados, dejan de ser absolutamente legítimos, siempre dentro de la Constitución y de la democracia, tal y como la entendemos en el mundo occidental, cosa que los socialistas no cumplen, pactado reiteradamente y sin pudor con totalitarios, comunistas, e independentistas de origen terrorista.

Los extremeños como tantas veces en Europa, han votado mayoritariamente a dos fuerzas políticas del país, dándoles en conjunto mayoría estable, para obligarles a coaligarse, como tantas veces en Europa y gobernar juntos en pos del bien común, demostrando así que tras la transición y años de democracia representativa, culminamos el proceso de colaboración política, haciendo exactamente lo mismo que hacen el resto de los europeos, propiciando con su voto el gobierno conjunto de los grandes partidos constitucionalistas y democráticos, algo que en su miopía no quieren ver  en la izquierda, también constitucionalista y democrática.

¿Y cuando suelen darse estos resultados en las naciones de la Unión Europea? Cuando son necesarias reformas institucionales importantes que sólo pueden detectarse desde la sensibilidad social, que acertadamente expresa en las urnas su voluntad de impulsar los cambios necesarios sin preponderancia de nadie. En España esos cambios, son necesarios: la verdadera y absoluta independencia judicial, ¿para qué un Ministerio de Justicia?; la reforma de la ley electoral para poner un mínimo del 5% y la presencia de candidaturas en al menos 25 provincias, amén de una lista nacional de 50 diputados, como en Grecia sin ir más lejos; y la determinación de las competencias nacionales, autonómicas y municipales para acabar con el costoso y paleto desmadre nacionalista,  son tres puntos en los que un gobierno de coalición puede, con los mayores apoyos de la historia desde 1978, acometer con la debida seguridad en la tarea. ¿Por qué una vez más vamos a ser distintos?

El peligro es evidente, pues por una parte se deslegitima la transición, manifestando grosera y falsamente que estaba vigilada y por otra se demonizan los pactos a la derecha, precisamente por los que sin pudor pactan con totalitarios e independentistas de origen terrorista ¿Bueno, y qué? ¿pasa algo? Sus pactos son cien veces peores que los nuestros, manchados con el terror comunista y terrorista, se les podría contestar ¿dónde están los fascistas? Ni en Vox ni en el PP eso seguro.

En Extremadura se ha llegado al pacto, y eso es inteligente, hace falta cambiar cosas, de verdad, lo que no se ha hecho en 40 años de autonomía hay que ponerlo en marcha en cuatro. Tras volcar ingentes recursos nacionales y europeos en la región, sigue la última en todos los índices, algo tendrán de responsabilidad en eso sus gobernantes. Extremadura también tiene asuntos críticos que resolver: el primero, que el campo sea del campo, de los agricultores y ganaderos, y no de la reserva ambiental de capricho de los ecolojetas urbanitas que no saben lo que es sudar; el segundo es que necesitamos potencia inversora, con agua, suelo, ya está bien de proteger suelos inservibles a efectos urbanísticos por razones de estética, y energía, vengan no una sino veinticinco Valdecañas, y tras ellas factorías y lugares donde se genere empleo a base de manufacturar cosas, no de cambiarlas de sitio o prestar servicios; el tercero, y de una vez, un buen avión, y el AVE Madrid-Lisboa, pero de verdad, con parada central en Cáceres. Es quizás por todo esto, para corregirlo y ordenarlo, por lo que los extremeños no han dado mayorías absolutas, porque que el gobierno de coalición permite control y seguimiento, nada de relajación y dejar pasar. Ese es un problema superado.

En Extremadura, María Guardiola ha rectificado y eso es de sabios, una vez, lo correcto. Como decía Felipe González, rectificar efectivamente es de sabios, rectificar todos los días es de necios, ha sabido callarse y pactar. Eso es inteligencia en política.

Churchill en 1945 en las primeras elecciones tras la guerra, que llegó a acusar a los laboristas de querer montar una dictadura de izquierdas con Gestapo incluida en el Reino Unido. Quedo claro que había dos políticos en la misma persona, uno el estadista que ganó la guerra y que impulsó el Informe Beveridge, encargado por un conservador, redactado por un economista liberal y que proponía las ideas del Partido Laborista, en política ya se sabe que se va ganado cuando el oponente te roba las ideas, el otro político, de menor nivel era el desafortunado líder del Partido Conservador, que descubrió su segunda personalidad a sus conciudadanos, parcial y sectaria. Los británicos pasaron la factura: el Partido Laborista 393 diputados y el Partido Conservador 201. Es el camino de Feijóo desde siempre y desde Guardiola desde ahora, mejor.

Pero donde se ha visto a estadistas y no  inopinados liderazgos ha sido en las cabezas visibles de Vox en Extremadura, Nevado en Cáceres y Pelayo en Badajoz, han aguantado el tirón sin perder la compostura, han mantenido el control de la situación y la han embridado con una apuesta clara por el mundo rural y la cultura, el primero el más importante en términos económicos de la región, y el segundo donde se debe dar la batalla de las ideas a perroflautas y progresistas de salón de todo orden y condición. Si lo del Partido Popular ha sido un acierto en la rectificación acierto, al fin y al cabo, lo de Vox ha sido el éxito de la coherencia, la firmeza, las ideas y la capacidad de aguantar de dos políticos profesionales, Pelayo y Nevado, con años de andanza, nunca profesionales de la política como abundan en otros lares, que han impuesto el sentido común y la cordura en el asunto. ¿Veremos las formas de la política europea por fin en Extremadura? ahora sí.

Hugo de Andrade


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