MUJERES VANGUARDISTAS DEL SIGLO XX Y PROFESIONALES DEL SIGLO XXI

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No hace mucho tiempo se presentó en la Residencia de Estudiantes de Madrid un importante libro de Mari Fe Santiago y Mercedes Gómez recordando la trayectoria de las mujeres de la II República que lucharon por conseguir los mismos derechos que los varones y que no han tenido el mismo reconocimiento que los intelectuales varones de la época.

Hay que recordar siempre con admiración a Clara Campoamor exigiendo el derecho al voto  de las mujeres, negado inicuamente por los egregios miembros del Parlamento, algo que hoy consideramos inconcebible. Su lucha fue titánica, sufriendo incluso persecución personal. Las nuevas  generaciones apenas se acuerdan de esta extraordinaria letrada.

Otras mujeres también han sido olvidadas como Concepción Arenal, Carmen de Burgos, María Lejárraga y la abogada Mercedes Fórmica quien consiguió hace más de sesenta años, la modificación de los preceptos del Código Civil que infravaloraban la capacidad civil de  la mujer. Ella misma, tras terminar la carrera de Derecho tuvo problemas para ingresar en el Colegio de Abogados, solo accesible a licenciados varones.

La mujer estaba equiparada a los menores o discapacitados,  no alcanzaba la mayoría de edad hasta los veinticinco años, ni disponía  siquiera de sus bienes  privativos sin autorización del marido. No podía abrir una cuenta bancaria. Además, el domicilio conyugal era únicamente “la casa del marido”. Muchas profesiones estaban vetadas a las mujeres como puede constatarse al repasar las convocatorias de oposiciones  tanto en la Administración Pública como  en Instituciones privadas. Lo más grave era la disposición del Código Penal que decía: “el marido que sorprendiera en adulterio a su mujer, matare en el acto a los adúlteros o a alguno de ellos o se les causara lesiones graves será castigado con la pena de destierro. Si le produjese lesiones de otra clase, quedará exento de pena”. Como dijo un ilustre penalista este artículo era una verdadera“licencia para matar”.

En los paneles de la literatura, figuran muy pocas mujeres .Como se ha dicho  ha estado “muy alejada del Olimpo de la posteridad hasta que el feminismo apareció con nuevas perspectivas” y no es que estemos ante una dictadura de puritanismo feminista, como ha mantenido Savater, filósofo contemporáneo, es pretender lo natural

Estos hechos son lejanos en el tiempo pero la realidad es que la discriminación de la mujer sigue presente con virulencia en el mundo actual.  Se  proclama la igualdad de sexos en todas las Cartas Magnas de los países desarrollados y en múltiples leyes de la Unión Europea, el Tratado, las Directivas y lo mismo sucede en España, la Constitución,   el Estatuto de los Trabajadores, las normas de Igualdad de Oportunidades, pero en la práctica, las mujeres siguen sufriendo auténticas segregaciones sociales y laborales y la muerte a manos del marido o compañero empieza a ser muy frecuente.

El gran actor Denzel Washington ha mantenido hace unos días que para conseguir la igualdad de los negros y de las mujeres  queda un largo camino pero tenemos que  encontrar los atajos. En España aún sigue siento noticia que las mujeres alcancen altos cargos de la política, el derecho o  la empresa si bien hay que alcanzar lo evidente, la igualdad.

Acaba de nombrarse Subgobernadora del Banco de España por primera vez a una mujer Margarita Delgado y  María José de la Fuente es desde hace unos días Presidenta del Tribunal de Cuentas. Es cierto que  hace muchos años ostentó este cargo, con gran nivel, Milagros García Crespo, pero debemos congratularnos por este nombramiento actual que es el comienzo de una nueva etapa.

No han sido elegidas por ser mujeres, eso sería un oprobio, su preparación técnica, jurídica y económica está acreditada a lo largo de más de veinte años de excelente trabajo, iniciado con la aprobación de las difíciles oposiciones a cuerpos de élite, como es  el Cuerpo Superior de Letrados del Tribunal de Cuentas o de Inspectores del Banco de España.

Es un problema que ya bien entrado el siglo XXI aún se constate que estas designaciones sean noticia, como la Presidenta del Consejo de Estado, pero también es verdad que elegir  a personas de gran valía para desempeñar altos cargos de responsabilidad  sin importar su sexo, es algo a resaltar, a ver si llega un día que solo sea destacable la competencia de la persona elegida.

LA AUTORA ES ACADÉMICA  CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA  DE JURISPRUDENCIA Y LEGISLACIÓN


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