NOTAS DE SOCIEDAD

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Menos mal que han caído cuatro gotas y se han templado algo los ánimos. ¿Cuántas veces hemos puesto la radio, o el televisor, y no había más noticia que la muerte de esa señora inglesa? Hartazgo  descomunal. ¿Qué no era una persona del común? ¿Y qué? No, si habrá que aplaudir. ¿Vemos  la Historia? Si esa señora era la imagen, el símbolo de la Gran Bretaña, por  qué tenemos que mostrar pena ni interés por su óbito. No sé yo si esa señora sentía algo por los españoles. Lo que sé es que sus antepasados sufragaban las expediciones de los piratas y filibusteros (Drake, Morgan, Hawkins…) que se dedicaban a asaltar barcos españoles, si iban solos, porque si llevaban escolta no se atrevían. Horatio Nelson fue un gran marino y Trafalgar una gran victoria; pero ni mu de la tunda que le dieron en Tenerife, donde perdió un ojo, y murió en la famosa batalla. ¿Wellintong? Hay que ver lo ignorantes que hemos sido durante siglos. En la guerra de la Independencia, hicieron más daño nuestros aliados ingleses que los gabachos. Se dedicaron a destruir la incipiente industria española para que predominara la suya. Bueno, lo de Gibraltar, no meneallo. Menos mal que de Menorca, tan linda, recogieron velas. Yo, cada vez que Legrá le estampaba una leche a Famechón en el parietal me llevaba una alegría. Miles y miles de españolitos han ido a Inglaterra a buscarse la vida ¿Cómo les habrá ido? Mi amigo y exalumno José Pizarro, cocinero de categoría, puso una pica en Flandes, es decir, que ha triunfado en la City. Vente a España, Jose. Que coman ellos de su cocina infame y prepáranos esas delicias que sabes.  Doña Isabel ha muerto. Les acompaño en el sentimiento. Vale ya. Toda esa pompa funeraria y el protocolo infinito para la toma de posesión del nuevo rey, que con su pan se lo coman. ¿Cómo pueden ser tan  arrastrados todos los medios que han dado tantísima cobertura a lo que ha sucedido en nuestra tradicional enemiga? A ver si nos enteramos: Si el Imperio Español se descompuso en veinte repúblicas bananeras fue por la pasividad de los dirigentes de aquí, que se tenían que haber balanceado de una cuerda atada a la rama de un árbol, y por la inquina envidiosa que le tenían los británicos que, avarientos y ladrones, intentaron, piratería y armadas, apoderarse de la América Hispana. Claro que no contaban con que estaba allí Blas de Lezo. Ya saben ustedes la Historia de Cartagena de Indias, ¿no?

Segunda nota de sociedad: Ha tenido bastante eco en los medios el discurso de don Luis Landero. Muy bien, sí señor. Con dos borrones, a mi entender, prescindibles. Atacar a Don Miguel de Unamuno porque no dijo más que realidades certísimas sobre lo que veía en sus viajes por Extremadura. Don Miguel recorrió estas región,  a pesar de aquellos medios de entonces, y si no le gustaba ver a tanto ocioso dedicado no más que al tute, al gilei o a la partida del casino, pues tenía bastante razón. Hombre, un respeto. Y el taco final, mal. Por todo lo demás, reverencia y chapeau, don Luis.

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