Esta circunstancia ha sido calificada por la organización como un “mazazo” por parte de la Junta de Extremadura, ya que pone en peligro la continuidad de este certamen hípico que cuenta con una gran tradición entre los cacereños.

El director técnico del evento, Miguel Rodríguez, ha explicado que el pasado jueves, cuando iba a comenzar ya el campeonato, la Junta de Extremadura envío un requerimiento advirtiendo de que, según la Ley del Juego, no se podían realizar apuestas. Desde el ayuntamiento cacereño se emitieron dos informes, uno desde Secretaría General y otro desde el Área de Festejos, defendiendo este concurso como un evento tradicional y de interés social, ya que la normativa tiene esa exención, para que la Consejería de Hacienda diera marcha atrás, cosa que no fue posible.

Rodríguez ha indicado que la Policía Nacional se personó para “precintar” las máquinas de las apuestas cuando el sistema es por boletos y no existen máquinas, sino que se expiden en taquilla, por lo que hubo que cerrarlas y colgar un cartel de que “se prohibían las apuestas”. La Junta de Extremadura esgrime que la decisión se adopta para proteger a los menores del juego.

Sin embargo, el responsable de la empresa Endurance Team, que organiza desde hace siete años este concurso hípico, ha criticado esta decisión porque las apuestas en el hípico “son una tradición familiar” y atraen mucho público. “Si no hay apuestas, no hay público. Si no hay público, no hay espónsores, y si no hay empresas patrocinadoras, no hay concurso. Es inviable”, ha subrayado.

“La gente estaba indignada”, se ha lamentado Rodríguez que, aunque deportivamente la valoración que hace del concurso es “positiva”, sí reconoce que el público ha disminuido ya que, durante los tres días de competición (viernes, sábado y domingo) se ha registrado la misma afluencia de gente que en un solo día de otras ediciones. “La hípica sin gente no es hípica”, insiste.

Rodríguez recalca que las apuestas que se realizan cuestan dos euros y que las ganancias, en la mayoría de los casos, no llegan a “siete u ocho euros”. “No es un juego, es una tradición familiar que los cacereños realizan desde siempre”, ha insistido Rodríguez, que confía en que se pueda llegar a una solución para la próxima edición.

Desde la organización se apela a la Junta de Extremadura a que estudie el caso y se tenga en cuenta la exención de la norma por considerarse un “acontecimiento social”. “Espero que se pueda solucionar porque, si no hay público la hípica en Cáceres se muere”, ha concluido.

El Concurso Nacional de Saltos de Cáceres, en el que han participado 110 caballos, había preparado este año una edición especial por su 75 aniversario con el homenaje a los jinetes históricos.

 

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