SALAYA Y CÁCERES, LA QUIMERA QUE NOS ASOLA

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El sr. D. Luis Salaya Julián – Zaragoza, 23 de junio de 1988 – es el actual alcalde de la ciudad de Cáceres. Este lunes pasado, 15 de junio de 2020, hace un año que tomó posesión como tal de su cargo como gestor municipal de una de las ciudades más bellas de Europa.

A vueltas con lo de la mina, sí, ahora la de Cañaveral y la posible fábrica de pilas de litio  en la Logística pacense, pues no, señor Salaya no, no esconda la falta de iniciativa y recursos de su gestión en la bandera del provincialismo como los mejores caciques de antaño. Y es que no crece el sentimiento discriminatorio en Cáceres con respecto a Badajoz, eso es secular y evidente, lo que crece es el sentimiento de impotencia ante un gobierno municipal que se sienta a esperar acontecimientos en vez de a proveer iniciativas. A las pruebas nos remitimos, ¿o puede usted rebatir tal aserto?.

Hay dos modelos de alcaldes, el primero es el que se sienta todas las mañanas a ver qué ha pasado y como apagar el fuego y el otro, el que marca la pauta de lo que pasa, aún con riesgo de provocar algún incendio, pero claro el que no hace nada no tiene riesgo alguno, salvo el de morir del éxito de su inacción una vez desenmascarada la misma.

Señor Salaya, amén de que ya sabemos cómo es la gestión de la Junta de Extremadura en determinados aspectos y clarividentes circunstancias, no se extrañe que Badajoz marque la pauta y lidere el progreso de la región porque en ella hay políticos que toman decisiones, hay profesionales en la administración municipal que ejercen de funcionarios,  dichos profesionales informan y los políticos, del PSOE y del PP toman decisiones, no como en otros sitios, que el seguidismo de los informes es atroz, y claro los que informan se envalentonan con carretera despejada. En Badajoz, hay verdaderas oficinas técnicas y empresas municipales, En Cáceres apenas se resuelve y menos ahora que con la pandemia los funcionarios están en su mayoría en teletrabajo o están a día de hoy a pleno rendimiento en sus puestos de los edificios municipales?. No.

No se tome usted estos comentarios ni desde la óptica personal, absolutamente respetable, ni como crítica partidista porque ya pasó con el PP y pasa ahora con el PSOE. En Cáceres, no nos engañemos y seamos claros, se impone el modelo del informe y el lavarse las manos; en Badajoz, que nosotros sepamos, el del informe y tomar decisiones; y si los informes no gustan se piden otros, se abren caminos alternativos o se cambia al informante. A las pruebas, los hechos y los resultados, nos remitimos. A estas alturas las comparaciones son odiosas, sí, pero las diferencias son abismales respecto a una y otra ciudad.

Este lunes pasado día 15 de junio, se cumple un año desde que usted, Sr. Salaya, llegó tras un gobierno municipal del PP, todo hay que decirlo,  caduco y agotado, plagado de los actuales problemas sin resolver y nosotros teníamos la esperanza de un cambio radical de la ciudad en usted, en su equipo, y en los pactos a los que tuviera que llegar para el mejor de los dinamismos y crecimiento de Cáceres pero no ha hecho prácticamente nada en un año, no hay cambios, no hay iniciativa, no hay otro organigrama, no hay toma de decisiones políticas y todo sigue donde estaba, amparado en los informes perjudicando a la ciudad.

Señor Salaya, las empresas lo saben, el dinero es inquieto y no es de extrañar que busquen otros sitios donde su legítimo interés esté más seguro y no en manos de quien no resuelve. En Cáceres cuesta diez veces más que en Badajoz sacar adelante cualquier proyecto económico porque siempre aparece el informe en contrario, el problema añadido, el asunto final. Usted promete, afirma que hay facilidades, presume de que se pueden instalar, por ejemplo, fotovoltaicas, bien sabe que con escasos puestos de trabajo y en beneficio de las grandes empresas eléctricas, pero las empresas no vienen y las que están, sueñan con irse. ¿Recorremos juntos los polígonos antaño industriales, paseamos por la ciudad y su entorno?. Triste asunto y falta de gestión, estimado edil, en una ciudad de 100.000 habitantes que podía ser pujante y entusiasta, en la que por el contrario hasta los asuntos de trámite y ya resueltos por el ayuntamiento   que usted sigue presidiendo después de 365 días insulsos, se demoran más de un año sin respuesta en el registro de entrada o donde las reuniones nada resuelven y por eso deja de insistirse en ellas.

Curioso que cuando la evidencia es aplastante, y se entera de las cosas por los medios de comunicación, se agarra al cacereñismo cerril y ya inexistente, curioso, curioso. Qué dirán Rodríguez Ibarra y tantos y tantos que lucharon por hacer región y autonomía, con sus fracasos pero también con sus éxitos, y si es verdad lo de la fábrica de pilas de litio en Badajoz, usted, ¿qué hace? Se lo vamos a decir, lanzar un quejoso lamento rogando a los emprendedores que se instalen en Cáceres sin más. Ya se le ha dicho que tontos no son, y además debe de saber, y si no lo sabe se lo decimos, que cada uno con su dinero y con su hacer empresarial hace lo que quiere, usted mismo ha participado de una empresa en Madrid, y la mina podrá estar en la provincia de Cáceres, pero la fábrica donde quiera el que pone los cuartos. Hasta aquí podía llegar la broma. Y decimos broma porque juega con fuego y se está achicharrando, usted quiere una fábrica de pilas de litio en Cáceres pero con la mina en Cañaveral, y el litio de Cáceres y su mina ni tocarla ¿No es esto un cierto contrasentido ya que si usted no quiere mina, por qué pedir la fábrica? Lo uno y lo otro, motor de economía, miles de puestos de trabajo y un futuro alternativo en una ciudad que ya fue minera y que podría volver a serlo, por no saber o por no querer, pues nada, ocasión casi perdida, que los gestores de la mina de Valdeflórez siguen trabajando y obviamente, no han dicho la última palabra por mucho que se quiere salvar la Montaña.  En la película “ Batman, el caballero de la noche” se dice una frase lapidaria: “ En esta ciudad, cuantos menos sepan algo, más segura es la operación.”. A buen entendedor…

Por último, señor Salaya, no hay sentimiento alguno salvo los de decepción y pena por la evidencia de una esperanza comprometida y perdida ya que por no hacer, no se atreve ni a quitar la Cruz de la Plaza de América y todo lo que expresa públicamente son obviedades, declaraciones de intenciones o remates de proyectos pasados de la popular Nevado pero ¿actuales? ¿Cuáles? ¿Lo del Buda?, una esperanza que todo lo basa en su venida, que está por ver, y para lo que, no se preocupe, ya informará alguien en contrario.

Usted, sr Salaya, en maniobras que algunos sabemos, contó con apoyos claves para ocupar el sillón que ocupa pero bien sabe que hoy son muchos menos. Curiosamente, el sr presidente de la Junta de Extremadura ha manifestado cuando se le ha preguntado por usted, que le ha sorprendido.  Ya veremos en su final, por qué y hasta donde y como.

 

CONTEXTO ACTUAL ES UN GRUPO DE OPINIÓN CRÍTICA, FORMADO POR ESPECIALISTAS EN DIVERSAS MATERIAS, PREOCUPADOS POR LA SITUACIÓN ACTUAL

 


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