Segunda edición del libro que niega sus derechos al trono a la Infanta Cristina

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Rodolfo Orantos, placentino de nacimiento (1962) y cacereño de elección hace ya 42 años, publica la segunda edición de su libro “Las dignidades, honores y los presuntos derechos sucesorios de Su Alteza Real la Infanta doña Cristina de Borbón y Grecia” (primera de El País Literario Editorial) que se presenta este jueves 19 de enero en la Fundación Mercedes Calles de Cáceres a las 19:00 horas. 

Rodolfo, conocido por su paso por la política y dedicado ahora a la dirección ejecutiva de empresa, junto con actividades académicas y de investigación no sólo ha publicado la presente obra, sino casi una docena de ellas, todas vinculadas al Derecho Dinástico, Nobiliario, Premial y Genealógico tras su doctorado por la Universidad de Extremadura, Derecho Público, con premio extraordinario en 2015 y su especialización en Derecho Nobiliario tras cursar el Máster Universitario en esa área de conocimiento en la UNED en 2018. 

Una pregunta sencilla ¿Es un libro republicano o monárquico? 

Pues no es ni lo uno ni lo otro, si bien pudiese ser un trabajo clarificador para el futuro de la Corona por dos razones, por el análisis que se hace de lo hecho por la Infanta, su falta de ejemplaridad, y su notable ligereza a la hora de afrontar determinadas actividades mercantiles; y por lo que supone de definición de la línea de sucesión en el vigente marco constitucional

¿Monárquico entonces?

Monárquico soy yo, absolutamente convencido del beneficio que éste Instituto supone para España, de su superioridad en todo los sentidos al sistema republicano que no aguanta un rato un debate serio, de su compatibilidad con la democracia y las libertades; y de la naturaleza primigenia y sociológica de la monarquía, el “Principio Monárquico” que asi se llama es consustancial con el ser humano, rige la familia, y establece jerarquías no electas a las que se dota de autoridad si son ejemplares en su quehacer, por eso y en su aplicación nadie elige a su padre ni a su madre, ni suele cuestionar su posición, incluso cuando solos legalmente mayores de edad. 

Dice “si son ejemplares” ¿la Infanta lo ha sido?

No, en absoluto, ha cometido ligereza tras ligereza y no puede argumentar ignorancia, por dos razones, por tener formación universitaria en administración y dirección de empresas, y porque nadie puede decir que no sabe que es lo que pasa en su casa, en su matrimonio y que desconoce absolutamente las actividades mercantiles de su marido, más cuando las fiestas de cumpleaños de sus hijos las pagaban las sociedades en las que se participaba. 

Rodolfo Orantos. Im: Armando Méndez.

¿Eso es cierto?

Lo es y está contrastado en el marco del procedimiento judicial, como lo están las declaraciones del señor Urdangarin indicado que su mujer no ha cometido delito fiscal por no haber llegado al límite fijado legalmente para ello ¿Usted cree que una Infanta de España puede estar haciendo cuentas con sus impuestos para quedar por debajo de ese listón? Yo no lo creo. 

Todo eso motivo la investigación y dio lugar a la publicación de la primera edición del libro, del País Literario Editorial que comparte director con este medio, y que apostó por el libro y la controversia que planteaba frente a la reserva de otros que no quieren publicar estas cosas.  En definitiva ver, después de lo pasado, hasta qué punto esta Serenísima Señora tiene un lugar en sucesión, analizando el Derecho Dinástico Privado de la Real Familia, la franquista Ley de Sucesión de 1947, y el actual marco constitucional.

¿Y los tiene?

No ninguno, ni ella ni su hermana mayor, sin duda en mi modesta opinión, con lo que los hermanos Marichalar, dedicados al mundo de la fiesta, navajas incluidas, y el de las redes sociales y desfiles de moda, y los hermanos Urdangarin, más discretos, no cuentan. Lo explico y justifico en el libro.

¿Y entonces, quién va detrás de la Infanta Sofía?

Su Alteza Real don Pedro de Borbón y Orleans, hijo del Infante don Carlos, y desgraciadamente un gran desconocido para la sociedad española aún siendo el tercero en la línea de sucesión, y con unos hijos perfectos en cuanto a formación y prudencia. 

Volvamos al libro, el titulo hace referencia a “las dignidades y honores” de la Infanta ¿Se refiere a ese título y al Ducado de Palma de Mallorca?

Si, el segundo, el ducado, que es propiedad de la Real Familia y está en posesión de Su Majestad el Rey que autorizó su uso a doña Cristina en su momento, está resuelto y bien resuelto, dado que la autorización fue convenientemente revocada en todo un acierto de gestión de la Casa de Su Majestad; el primero el Infantado, no puede resolverlo el Rey, es cuestión del Gobierno, hay antecedentes de haberlo hecho, incluso en vigencia de Constituciones que preceden a la actual, pero el Consejo de Ministros no supo o no quiso y con ello hizo flaco favor a la Corona. Explico el procedimiento y la solución en el libro también. 

¿Y por qué la segunda edición?

Además de por la confianza de Generis Editorial, que agradezco vivamente, que me ha dado la oportunidad de revisar, actualizar y completar algunos contenidos, por la publicación este verano de algún libro plagado de parabienes con la Infanta, que tras su ruptura matrimonial pretende poner toda la culpa en su marido y lavar su imagen, haciéndola víctima inocente del mismo.  

Cambiando el tercio ¿la política? Usted fue un comprometido político…

Fenecida desde 2003, en la formación, en la academia y en los negocios, en Polonia, Chile y España desde entonces, aunque la vocación del honesto servicio público se mantiene, se muere con ella, preocupado porque no comprendo muy bien lo que está pasando, la profunda degradación de una de las actividades más nobles que pueda desempeñar un ciudadano, pese a todo tengo confianza en la inmensa mayoría de los políticos y en la regeneración de la vida política.   

Finalmente, una curiosidad ¿por qué la “Y” entre sus apellidos? eso es nuevo ¿no? 

Muy acertada la pregunta, no es nueva, la tengo, la tenemos todos desde nuestro nacimiento e inscripción en el Registro Civil, donde aparecía obligatoriamente hasta 2003 y voluntariamente desde entonces, en el DNI no se pone porque no han previsto sitio en la aplicación informática, todo un desacierto, pero en Cataluña es de uso habitual y social, aunque con la “i” en catalán, dedicándome yo a estas cosas tenía que aprender, ser riguroso y consecuente. La verdad es que usándola nos obligamos a hacer referencia a la línea de nuestra madre y no sólo a la de nuestro padre, y ocurre que tenemos que utilizar siempre nuestros dos apellidos, evitando influencias anglosajonas, mejor. 

Imagen: Armando Méndez. ( cedida)


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