Potencialmente Martina, por Ana Gragera

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Martina, que llegó pesando poco, porque creyó que así podría volar más fácilmente, mira al bebé de la incubadora de al lado y le cuesta creer que algún día los dos puedan cobrar salarios diferentes por desempeñar el mismo trabajo…

El
mundo hoy es un lugar más bello, potencialmente mejor, ha nacido
Martina.


Siempre
hay alguien que apunta que es pronto para que un bebé vea algo más
que bultos, pero su abuela, que de la vida sabe mucho, tanto por lo
que tiene de hermosa y como por lo que tiene de cruel,  juraría
que Martina se afana desde primera hora por mirar qué le rodea. Es
como si quisiera entender porqué al abrazarla contra su pecho le
susurró: “Eres ante todo una promesa, una promesa de realización
creadora”1.


No,  Martina
no puede entender aun ese mensaje de bienvenida,  ese
encargo  de transformación que impida que a ella, como a
su madre hace cuatro meses, dejen de seleccionarla para un puesto de
trabajo por su incipiente barriga.


Martina,
que llegó pesando poco, porque creyó que así podría volar más
fácilmente, mira al bebé de la incubadora  de al lado y le
cuesta creer que  algún día los dos puedan cobrar
salarios diferentes por desempeñar el mismo trabajo…o que ante
parecidos tan razonables a simple vista ella tendrá más dificultad
para ocupar un cargo de responsabilidad al que poder entregarse
mostrando toda su feminidad, sin complejos, con floreros en el
despacho sólo para las margaritas. 2


Que
no te engañen Martina”, le dice la veterana enfermera al cambiarle
la vía.  Puede que esa mujer de piernas hinchadas ,
adivine en la mirada de Martina su curiosidad por los desordenes de
este mundo…Y añade: ”Sí, nosotras salimos a trabajar pero
hicimos mal las cuentas, algunos no han entrado en casa
todavía”.3  No
da más detalles, no le da tiempo; ha terminado su turno en el
Hospital pero aun tiene que hacer la compra, recoger a los niños,
planchar la ropa y llevar la cena a su madre, que está mayor… “No
te engañes Martina…”4.


Y
como Martina no quiere engañarse piensa en “compartir, elegir,
sumar,” como las mejores respuestas.  Eso sí, acaba de
descubrir que lo mejor de las respuestas es que siempre acarrean
nuevas preguntas…y que es mucho mejor investigarlas en compañía
de quienes no son como nosotros. Debe ser porque su abuela,  esa
mujer luchadora que en vez de cantarle le cuenta estas cosas cuando
la mece, ya le ha hablado de Vostell y de su “son las cosas que no
conocéis las que cambiarán vuestra vida”.


El
cambio, el mundo justo, el mundo de los iguales, sin “invisibles”.
A lo ya recorrido le falta tanto…


El  camino
se intuye largo, probablemente duro. Es pronto para contárselo, pero
puede que incluso algún día Martina dude de  qué
significan “las Ítacas”…


Aun
así, seguramente se comprometa a luchar con vehemencia  contra
los que castigan el deseo, el placer y la opinión de las mujeres
nacidas en tantos lugares del mundo…y contra quienes lo
permiten.  5


Sufrirá
pero ojalá a los 12 años  no acepte que el chico que
tanto le gusta controle su cuenta de Tuenti, o sus mensajes
privados…6


Posiblemente
sienta la traición de  Lourdes, su compañera de pupitre
que a los 15  pide permiso a su novio para llevar falda y
crece creyendo que el amor se basa en una credencial de posesión…Ya
lo canta Manolo García, “¡qué tontería!”…y sin embargo,
rebrotan actitudes de este tipo en los adolescentes de nuestros días
¿dejaron de existir en algún momento?7


Como
nació frágil, Martina aprenderá que su escudo es su alegría, que
su fuerza está en la crecer, en los pasos que de tan pequeños no se
perciben pero que logran un avance firme. Deducirá que la clave
está en la revolución desde la calle, desde cada casa, dentro de
cada ser humano…y  a su vez ,en el compromiso de cada uno
de ellos a través de su institución o de su empresa… 


Martina
debe leer sin parar, y escuchar sin prejuicios. Sólo entonces podrá
cuestionar y analizar a fondo su mundo. Eso le ayudará a distinguir
las polémicas vacías de las cuestiones de fondo, y sobretodo a
tener conciencia de que la retirada sobre sus pasos no es una opción,
ni para bailar tango.


La
igualdad que conquistó con esfuerzo quien la acuna hoy no sabe de
renuncias.


Martina
ha llegado a este mundo… y por eso hoy , el mundo es un lugar
potencialmente mucho más justo, mucho más hermoso.



ANA GRAGERA, 

EL SOL SALE POR EL OESTE

CANAL EXTREMADURA RADIO

1
María Zambrano, (1904-1991)

5http://www.unicef.org/spanish/protection/index_genitalmutilation.html


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