QUE SIGA EL MUNDO, QUE YO ME BAJO

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Voy por la calle rodeada de gente con tortícolis virtual, todo el mundo mirando hacia abajo concentrada en el móvil, así ocurre en cualquier restaurante, cine, teatro… ha aumentado el uso de las palabras por mensaje pero ha disminuido la raíz de todo, lo puro, lo mágico, lo especial se está desvaneciendo.

[Img #33303]Nací en el año 1984, donde la tecnología que existía era la Televisión con cinco canales, el walkman era el no va más y cuando llegó el discman parecía que estábamos en otro universo, ahorrábamos para poder comprar un nuevo disco, escribía cartas, hablaba por la cabina, no recuerdo en qué momento la sociedad nos transformó en borregos con los móviles y con internet, fue en un abrir y cerrar de ojos, así sin avisar, nos montamos en un tren donde el maquinista nos convirtió en robot, ¿dónde queda el contacto humano? ¿Dónde está el desarrollo de las habilidades sociales? Hay tantas preguntas que hacen eco en nuestras cabezas…


Estoy plenamente a favor de la evolución, soy consciente de que avanzar es progresar, pero estableciendo límites, cuando conocemos a alguien no nos destapamos al cien por cien, tenemos parcelas que reservamos, ese sería el uso adecuado de las herramientas con las que nos encontramos ahora, sin embargo miro a mi alrededor y veo todo lo contrario.


Desde hace varios días he vuelto a tomar las riendas de mi vida, tenía tan claro la filosofía a seguir en cuanto a las redes sociales que no me había detenido a pensar, qué papel estaba jugando el SUPER WHASAP en mi entorno, en nuestro entorno, en el entorno de todos lo que puedan leer estas líneas.


He recuperado la esencia de las cosas y os animo a hacerlo, por navidad no hay que reenviar un mensaje con cada repertorio que llegue, la diferencia entre unos y otros radica en quien hace las cosas de un modo único, levanta el teléfono y pregunta  a la persona que quieres felicitar el año cómo está, transmítele tus mejores deseos de manera humana, no de manera robótica.


Voy por la calle rodeada de gente con tortícolis virtual, todo el mundo mirando hacia abajo concentrada en el móvil, así ocurre en cualquier restaurante, cine, teatro… ha aumentado el uso de las palabras por mensaje pero ha disminuido la raíz de todo, lo puro, lo mágico, lo especial se está desvaneciendo.


Hice este análisis a nivel interno y tomé medidas, borré todos los programas que me alejaban de la realidad que quería vivir, y así lo he hecho, soy feliz, y se me llena la boca al decirlo, si hay algo que valoro es lo inesperado, lo que caracteriza a los momentos como irrepetibles, ahora mi energía la aprovecho en crear esos momentos y mantenerlos, por lo que estoy orgullosa de poder decir: Que siga el mundo, que yo me bajo.
Si nos fijamos en el anuncio de cómo un niño grita: Un palooooo, un palo….. entenderán lo que estoy diciendo, antes se jugaba con piedras, palos.. se desarrollaba la imaginación, ahora estamos encarcelados con la tablet, el libro electrónico y un sinfín de mil aparatos más…


Les animo a valerse de las herramientas del avance pero estableciendo cada uno su ritmo, esto se reduce a un proceso de habituación, elijan ustedes qué quieren mantener y qué no, si no puede que dejen de tener  luz propia y brillar por sí mismos.

Siempre da lo mejor de ti, tu esencia, y lo mejor vendrá…

* Licenciada en Psicología

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