MI MÁS SINCERA ENHORABUENA, SEÑOR PRESIDENTE

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Mi más sincera enhorabuena, señor presidente del Gobierno de Extremadura. Le felicito con la cordialidad y amistad de un extremeño que siguió por el canal You Tube de Digital Extremadura la sesión plenaria de la Asamblea del jueves 27 de noviembre de 2014, y que pasará a la historia de nuestra Comunidad Autónoma como el mayor divertimento jamás antes conocido. Si lo que usted pretendía era aprobar la oposición a la única plaza que se había convocado como bufón de la Corte de Felipe VI sacó matrícula de honor. Si lo hace mejor aún, le vende al Rey La Zarzuela y todos contentos.

 

Y es que, sinceramente, además de darle la enhorabuena más sentida, no sé por dónde extraer algo nuevo que usted, sus medios y periodistas afines no se hayan ocupado de airear en los últimos tiempos. Se presentaba usted como el adalid de la transparencia, tanta que ha colocado en un portal inmobiliario la vivienda oficial del presidente de la Junta de Extremadura, porque Vd así lo ha decidido, para destinar los dos millones de euros en los que más o menos está tasado el inmueble, a la ciudad de Mérida: no sabe para qué, pero para Mérida. Es igual que si a Patrimonio Nacional le diera el aire que le ha dado al presidente extremeño y vendiese La Zarzuela, La Moncloa y el Palacio Real todo junto para hacer cosas en Madrid, no se sabe qué, pero para Madrid.

 

Señor presidente de la Junta de Extremadura o del Gobierno de Extremadura, como prefiere ser llamado: usted ha perdido una oportunidad de oro para demostrar que moralmente no es un corrupto. Usted, que gana tanto o más que el presidente del Gobierno español, su jefe de partido Mariano Rajoy, nos aburrió con datos y cifras y lo único llamativo fue que acusó al PSOE de orquestar, junto al Diario Público, la que, según usted, es una campaña de desprestigio personal y político hacia su persona. En mi opinión, debiera dicho a las claras en qué gastaba el dinero del Senado cuando iba a Canarias, pedir perdón y presentar la dimisión irrevocable. Pero no, con un aire socarrón dijo que continuará hasta el último domingo de mayo de 2015 en su puesto.

 

Permítame que le diga que es usted un engreído. Un pobre jarto pan, como se dice en nuestra tierra, que en su vida las ha visto más gordas. No ha hecho usted nada. Bueno sí, ir a las playas canarias con una militante del PP, que hacía lo propio con el ex diputado Carlos Muñoz Obón, que presentaba inmediatamente su dimisión nada más conocerse que con dinero del Congreso hacía lo mismo que usted. Este diputado, aunque obró mal, reparaba el daño con su dimisión. Usted, como sólo tiene palmeros alrededor, sigue aferrado al sillón de la Presidencia del Gobierno de Extremadura como un niño se aferra a una piruleta.

 

Ha hecho usted que todo el mundo se ría de nosotros y eso no se lo consiento. Bastante trabajo tuvieron Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Guillermo Fernández Vara para quitarnos el sambenito de los tontos de España, para que venga usted  ahora a interpretar escenas de “La tonta del bote” de Lina Morgan.

 

A Vd no se le recordará por haber hecho en tres años, con sus rosas azules, más que en los treinta anteriores de rosas rojas. Yo he sido de los escritores más críticos con Rodríguez Ibarra, pero usted no le llega ni a la suela del zapato. Lo que hizo durante su etapa como presidente de la Junta de Extremadura, ha pasado a la Historia de España con letras mayúsculas, igual que su sucesor, Guillermo Fernández Vara. No puede venir en estos momentos un mercachifle a echar por tierra lo que ha avanzado esta región en las últimas tres décadas.

 

Sin embargo, usted saldrá en los comics de Francisco Ibáñez, junto a Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio o el Botones Sacarino. No hay nada, repasando objetivamente su gestión, que no sea publicidad y autobombo, pero nada real, todo es etéreo. No ha hecho nada. Pero nada. Lo único que se le conoce en España es por haber mantenido un escarceo con una militante canaria del PP y por haber obligado al Congreso y al Senado a hacer públicas sus cuentas de viajes y gastos con tarjetas de crédito. Sólo un caso: en una región con 140.000 parados y con la cuarta parte de su población en riesgo de exclusión social: ¿dónde están las industrias? ¿Cómo se soluciona el paro? ¿Cómo evitamos que haya personas que no tengan ni para comer y acudan diariamente a los comedores sociales y de Cáritas?

 

Es usted, señor presidente, un vendedor de humo, el más tonto de la clase, el que no salía al patio durante el recreo porque los niños se metían con sus orejas, todo dicho con cariño y sin afán de ofender. Este jueves ha tenido la ocasión perfecta para demostrar que Extremadura tiene un presidente. En cambio tenemos a un cuarentón cerca de la cincuentena al que le gustan las canarias y los plátanos.

 

En cuanto al asunto de Canarias, a pesar de lo que publica hoy Público, y lo que queda,  yo ya paso página, porque como bien dice el líder socialista Guillermo Fernández Vara, los políticos deben centrarse en los  problemas reales de los extremeños, que ya estamos hartos de tantos plátanos de Canarias con los buenos higos que hay en Almoharín, pero mi maestro Félix Pinero Sánchez dejó escrito en abril de 1995 que: “El perdón no excluye el olvido ni el olvido la clemencia. El corazón humano tiende más al perdón que al olvido. Perdonamos como humanos; no  olvidamos como seres inteligentes…”. Aplíquese el cuento, señor presidente.


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