EL CUENTO DE LA LECHERA DE MONAGO

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En una región con una tasa de paro superior al 25 por ciento, con otro 25 por ciento de pensionistas y jubilados, morosa según el último informe del Ministerio de Hacienda que reclama pagar a los proveedores al no estarse cumpliendo los plazos establecidos, con una déficit superior a los 3.000 millones de euros, con la fuga de cerebros a Inglaterra y Alemania, principalmente, con un desencanto tal hacia la política y los políticos que llega un partido que no ha hecho nada y va a ser clave en la conformación de gobiernos locales y autonómicos, ¿qué va a decirnos el jueves en la Asamblea de Extremadura el presidente José Antonio Monago? ¿Qué conejo se sacará esta vez de la chistera? ¿La bajada de impuestos posible gracias al Prex Crex? ¿La práctica desaparición del impuesto de sucesiones y donaciones que es una realidad también gracias al Prex Crex?

 

Hace muchos años, tantos que ninguno de nosotros habíamos nacido, que en un pueblecito había una lechera que iba con su cántaro lleno de leche a la cabeza. “Cuando venda la leche compraré una vaca”, iba cavilando por el camino. “Cuando la vaca para venderé el ternero y compraré otra”, continuaba meditando. “Con toda la leche que voy a vender compraré otra”, ya van tres, y en esto que la leche compraba y compraba hasta que tropezó con un rollo de la calle y cayó al suelo, desparramándose toda la leche. Se quedó tan pobre como estaba.

 

A José Antonio Monago se le puede aplicar el cuento de la lechera, porque en los últimos cuatro años se ha prometido a sí mismo y ha hecho lo propio con los extremeños y el resultado no es que estemos igual de pobres que antes de vender la leche sino más, pues se encontró con una deuda de 1.000 millones de euros que le dejaba el presidente Guillermo Fernández Vara y él la ha multiplicado por tres, sin que se hayan visto los resultados de su gestión por ningún lado, a no ser un número indeterminado de depuradoras que el consejero de Fomento Víctor del Moral Agúndez se encarga de publicitar en las  redes sociales, cuatro viviendas y media sociales y jazz y música pop que ni nos van  ni nos vienen.

 

Ahora, pide la comparecencia pública en la Asamblea para explicar el grado de cumplimiento del programa electoral con el que el Partido Popular ganó las elecciones autonómicas de 2011. Como bien se encarga Félix Pinero de explicarnos en esta tribuna, el presidente del Gobierno de Extremadura tiene la prerrogativa de comparecer ante la Cámara cuantas veces lo solicite, pero en este caso la presencia de Monago en la Asamblea está viciada de antemano, porque no es éste lugar para dar cuenta de programas electorales sino de acciones de gobierno. Es, por tanto, una utilización partidaria de un derecho que le concede el Estatuto de la Cámara, que se convierte así en altavoz de un mitin electoral pagado por todos los extremeños.

 

Por lo que me cuentan, una cosa son las encuestas que ha venido publicando el Diario HOY y otra bien distinta las que manejan los partidos políticos. A José Antonio Monago le faltan más de dos escaños para alcanzar la mayoría absoluta, lo mismo que Izquierda Unida se ha convertido al cristianismo y le anda poniendo velas a todas las patronas de los pueblos extremeños. Aquí lo único convincente es que una alianza PSOE-Podemos tanto para la Junta como para muchos ayuntamientos es lo que puede funcionar. Y eso Monago y sus asesores lo saben.

 

Que se presente el día de su santo ante sus señorías y hable y hable de lo conseguido según el programa electoral es el cuento de la lechera, porque el Gobierno de Mariano Rajoy, a través de su ministro Cristóbal Montoro, le ha dicho a las claras que es un moroso y que no ha sabido gestionar el poder que los extremeños le otorgaban en 2011. Él, sin embargo, está feliz de haberse conocido, pero la realidad de los números contrastados por Hacienda demuestra que Extremadura es hoy más pobre que hace cuatro años y que el gobierno del PP no ha sido capaz de gestionar los problemas de los ciudadanos. Yo no cuestiono que vuelva a ser la fuerza más votada y Monago el líder más popular, pero las alianzas postelectorales serán determinantes en el nuevo Gobierno de Extremadura.

 

Pese a ello, no adelantemos acontecimientos. Hay que dejar que se explique y una vez lo haga sacar cada uno las conclusiones que crea oportunas. Pero que tenga cuidado el presidente con los rollos que hay todavía hoy en muchas calles de distintos pueblos de la región, no vaya a tropezar otra vez, como le ocurrió con el caso de las Canarias, y su intento de salir airoso de su comparecencia sea igual que la fortuna que iba a amasar la pobre lechera. 


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