RETO

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 No seré yo el que afirme que, en la dehesa boyal del lugar, se encuentran los restos del importante asentamiento rural romano de Manliana.  Doctores tiene  la Iglesia para ello y éstos opinan afirmativamente.  Sí puedo decir que vestigios de tégulas, ladrillos, losas, dolias, otras cerámicas comunes y algún trozo de sigillata se rastrean a lo largo y ancho de varias hectáreas.  Aparte del llamado “Pozu de la Piedra”, que aún conserva su magnífico brocal redondo de cantería, hubo otro pozo del que solo queda la memoria y algunos sillares graníticos que afloran sobre la tierra.  Parece ser que lo denominaban el pozo “La Pizarrilla” o de “Mallana” (de “Mallana” a “Manliana” va poco)

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     Recuerdo que, siendo yo mozo con bigote, oí contar una noche de verano, estando “al serenu” con mis abuelos maternos y otros vecinos en el barrio de “La Encina”, que un paisano del clan familiar de “Los Ratones” encontró un tesoro en esas lomas donde dicen que estuvo la población de Manliana.  “No sé si jué el padri o el agüelu de Ti Vicenti `Ratón`, narraba la vecina Eustasia Montero Floriano, más conocida por Ti Uhtasia.  “Andaba arandu con lah vácah y,  al prontu, se le jundió el arau y s,abrió un bochi grandi y tamién queó allí entallá una vaca.  Pol la cuenta, allí había enterrau un tesoro, monéah de oru o de plata y ótrah alájah”.  Y Ti Uhtasia refería que aquel encuentro tan afortunado vino a sacar al hombre de apuros, ya que se había embarcado en una punta de ovejas y, con él, habían firmado ante el usurero prestamista otros dos parientes.  Pero vinieron tiempos calamitosos y no podía devolver el dinero.  El embargo pendía de un hilo.  Las monedas y las alhajas llegaron como agua de mayo.

 

     Marcelino Vicente Montero Jiménez, que había visto la luz en la efemérides de San Platónides y San Diógenes, a finales del siglo XIX, hijo de Ti Juan Montero Esteban y de Ti Ramona Jiménez Montero y que llevaba por herencia el apodo de “Ratón”, recibió un buen pellizco del tesoro.  “Juerun a vendel lo que encontrarun pa Portugal, de nochi y pol máluh camínuh, pa no levantal sohpecha”, seguía contando Eustasia Montero.  “Pagarun tóah lah trámpah y dierun en compral múchah tiérrah que, aluegu, lah ajuntarun y jidierun güénuh ciérruh”.  Hoy en día, los herederos de Ti Vicente “Ratón”, nieto paterno de Ti Miguel Montero Floriano y de Ti Mariana Esteban Gutiérrez, son prácticamente los dueños de las fincas situadas en el paraje de “La Laguna Palaciu”, predios murados con mucho arbolado de encina, donde pastan vacas y cerdos y que se vuelven huertos de riego en la hondonada del valle.

 

     Tuvo una suerte loca aquel antepasado de los actuales “Ratones”.  La que no tienen los actuales, y valientes, dirigentes de Grecia, auténticos espartanos frente a la avaricia todopoderosa de personajes que ya están resultando siniestros, como Wolfgang Schäuble, ministro alemán de Finanzas, que ha tenido la sinvergonzonería de afirmar aquello de “lo siento por los griegos, han elegido un Gobierno que se comporta de manera bastante irresponsable”.  ¡Menudo talante democrático el del señor teutón!  Y mostrando un servilismo que se lo pisa, don Mariano Rajoy, el que fue al país heleno a apoyar a sus colegas de la derecha, aplaude como un energúmeno los exabruptos del alemán.  A la cita se suma José Manuel García-Margallo y Marfil, ministro español de Asuntos Exteriores, mintiendo descaradamente al asegurar que el dinero que España prestó a Grecia podría haber servido para subir las pensiones un 38%, o las prestaciones de empleo un 50%.  Mentira como una catedral, que ese dinero, supuestamente español, era de inversores privados, que, bajo su responsabilidad y bajo su riesgo, lo prestaron.  Nunca fueron esos préstamos del Gobierno español, por lo que malamente habrían servido para subir las pensiones o para otros subsidios.  Tampoco se ha quedado atrás Luis de Guindos, el encargado de la cartera de Economía, intentando humillar a Yanis Varoufakis, ministro griego de Finanzas y que no tiene un solo pelo en la lengua.  Se empeñan en empujar a Grecia a la bancarrota, dando así una terrible patada a Podemos en la nuca de los dirigentes de Syriza, el partido enfrentado a cara de perro con la Troika y las políticas neoliberales.  Si Syriza sale con la suya, Podemos puede coger la batuta de este país y mandar al PP a las cavernas, de donde salió cuando lo fundaron aquellos franquistas de Alianza Popular.

 

     Como el mucho oro que se guardaba en la antigua tierra de los egeos fue rapiñado por los nazis durante la II Guerra Mundial, las pocas briznas áureas que quedan no llegan para condonar la deuda y sus bastardos intereses.  Cierto es que España ha aportado al rescate griego 6650 millones de un crédito bilateral a un interés del 5%.  Es lo único desembolsado hasta el momento.  También ha aportado garantías a través del EFSF, por valor de 18.150 millones, pero hasta la fecha no se ha hecho un solo pago.  Falacia más que gorda la que nos quiere vender el Gobierno del PP, que airea a los cuatro vientos que Grecia le debe a España 26.000 millones.  La derecha pepeísta miente y lo sabe.  Y para mayor inri se ha convertido en toda una carcoma, royendo los cimientos de lo que debería ser el edificio solidario europeo.  Pero mientras Europa sea la de los mercaderes y no la de los pueblos, la solidaridad es pura entelequia.

 

     Ti Vicente “Ratón”, que por el costado materno era nieto de Ti Manuel Jiménez Domínguez y de Ti Cándida Montero Cáceres, quedó libre de polvo y paja gracias al oro y la plata que hallaron sus antecesores. Por ello, pudo morir tranquilo cuando, siendo octogenario, un cáncer de próstata se lo llevó para las tierras de Irás y no Volverás un miércoles en el que se festejaba a Santa Olimpia y Santa Vivina, en el frío mes de diciembre.  Sin embargo, los pobres griegos, que por más que buscan no encuentran nada, están que arden ante tanta insolidaridad y tantos desplantes por parte de sus socios europeos.  A la palestra acaba de salir su ministro de Defensa, Panos Kammenos, que ha lanzado explosivas declaraciones: “Si Grecia explota, España e Italia serán las próximas y, luego, en algún momento, Alemania”.  Y ha dicho muy alto que Grecia no necesita un tercer rescate, sino una quita como aquella con la que fue agraciada Alemania en 1953, en la conferencia de deuda de Londres.

 

     Kammenos exige, además, que su país sea compensado por el oro que los nazis les robaron, por el préstamo que a la fuerza exigió Adolf Hitler y por la destrucción de gran parte del legado arqueológico durante la II Guerra Mundial.  Incluso ha amenazado con que Grecia, si sale del euro, dejará de ser un país que acoja a refugiados y levantará por su cuenta las sanciones contra Rusia, que tanto están dañando la economía griega.  El reto está servido.  Hay muchos intereses en juego.  El inhumano capitalismo no soltará su presa por las buenas e intentará clavar sus uñas y sus dientes en las carnes de aquellos que quieren construir una Europa más humana y solidaria, que solo puede venir de la mano de movimientos ciudadanos, asamblearios, construidos desde abajo y que aspiran a que la “res pública” esté de verdad en manos del pueblo, añadiendo más democracia a la propia democracia y apartando de un escobazo a los poderes fácticos que la tienen secuestrada o que son los culpables de que haya degenerado en partitocracia.

 

     Ahora, cuando ya se van calentando los motores de cara a los próximos comicios electorales, que están a la vuelta de la esquina, ciertos partidos que aspiran a limpiar esta nación de tanta porquería acumulada y que deberían haber formado un único bloque, no deben perder el norte y escuchar las palabras del escritor y poeta romántico argentino, Esteban Echeverría: “Democracia no es una forma de gobierno, sino la esencia misma de todos los gobiernos republicanos instituidos para el bien de la comunidad o de la asociación.  La democracia es el régimen de la libertad fundado en la igualdad de clases”.  Y que sepan que sus ansias transformadoras, que son las nuestras, deben ceñirse a lo que dijo aquel otro escritor británico, Gilbert Keith Chesterton: “No puedes hacer una revolución para tener la democracia.  Debes tener la democracia para hacer una revolución”.


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