LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y EL MIEDO

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[Img #42917]“Aquel que ya no puede maravillarse y extasiarse ante el miedo, vale tanto como un muerto”

 

Albert Einstein.

 

 El miedo es el sentimiento que se origina ante la percepción de un peligro presente o identificado. La ansiedad es la sensación de una amenaza relacionada con un objeto conocido pero localizado en el futuro. La angustia es la sensación de amenaza relacionada con un objeto indeterminado  o desconocido…

 

Entonces podemos entender que el miedo es una reacción ante situaciones amenazadoras o que causan inseguridad, en las que el ser humano teme perder el control sobre su entorno. Los factores desencadenantes del miedo, son entre otros los peligros de carácter general donde por ejemplo, el miedo a la vejez, suele ser uno de ellos, o el de montar en avión o en general a las catástrofes naturales, etc. Solemos tener miedo a situaciones desconocidas no predecibles, como el miedo que nos producen las nuevas tecnologías, o mudarnos a una ciudad desconocida, a ruidos nocturnos inexplicables, etc.

 

Existen otros miedos como por ejemplo, el miedo a las relaciones sociales como puede ser al rechazo, al aislamiento, al fracaso escolar o a situaciones de rendimiento, o el miedo a un examen, a no estar a la altura de un nuevo desafío profesional. El miedo, suele ser un producto de la soledad.

 

Como en otras ocasiones se he comentado en mis artículos sobre inteligencia emocional, las emociones de miedo sirven para preparar al cuerpo para la fuga, la inmovilidad y el ataque. Son señales positivas para nuestra persona. Se desencadena una reacción de estrés durante la cual el corazón late con mucha rapidez, el nivel de azúcar en sangre aumenta  y las pupilas se dilatan y toda la atención se centra en el peligro al que nos enfrentamos.

 

Hay estrategias contra el miedo como son estas dos: actuar para eliminar la amenaza o intentar tranquilizarse. De alguna forma la acción, es un de instrumento de superación y se utiliza el control o autorregulación de las emociones como elemento superador, centrado en las emociones.

 

El miedo es un indicador de que algo no va bien, por lo tanto tiene su lado positivo. Debe incitarnos a ver los miedos como una oportunidad para vencer los obstáculos. Si intentamos superar los miedos orientando las emociones hacia una nueva valoración, positivándola, el estrés disminuye. Cada persona percibe lo desconocido,  lo que nos causa  inseguridad o lo nuevo, de una forma diferente.  Desde el punto de vista psicológico, el estrés es el resultado de un proceso subjetivo, por lo tanto, cuando conseguimos relativizar una aparente amenaza, desaparece la causa del estrés. Cuanto antes pueda amortiguarse el miedo de forma racional, mejor funciona esta estrategia.

 

Existen personas que evitan situaciones como las apariciones en público, por ejemplo, o conducir un coche o conocer a nuevas personas y lo que hace es condenarse a sí misma a algún tipo de marginación social.

 

Una de las mejores alternativas es aprender a vivir con el estado de excitación del miedo, ya que presupone enfrentarse a sus propias emociones de temor y hacer un repaso mental de las situaciones amenazantes y finalmente exponerse de forma consciente y sistemática a los estímulos de miedo, tolerarlos y observarlos con frialdad. A medida que esto se consigue una y otra vez, el miedo va cediendo y la persona se desensibiliza y con el tiempo crece la confianza en la propia capacidad para manejarse con el miedo y poder enfrentarse a él de forma efectiva.

 

Un abrazo intenso…

 

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