LA TOMADURA DE PELO DE MONAGO ¿Y LOS PROVEEDORES QUÉ?

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Empezamos luciendo chapita indi en la solapa en un pleno de la Asamblea, argumentando que era señal del apoyo a la cultura extremeña, después de haberle soplado 160.000 euros a Woody Allen y 80.000 a Pablo Alborán –el primero, por lo menos, toco el clarinete en Badajoz; el segundo promociona o dice que lo hace Organics, que ni los propios extremeños sabemos de qué va–. Siguió la cosa con la paga de 300 euros anuales a las mujeres mayores de 75 años, solo por haber pasado una dura postguerra, dando igual su nivel económico y sus posibles. Continuó con la creación de guarderías en los centros públicos y únicamente para hijos de empleados públicos. Y ahora, la nueva ocurrencia, es destinar 10,3 millones de euros a 12.000 empleados públicos que han alcanzado el Nivel 1, es decir, llevar cinco años o más prestando servicios a la Administración regional. La próxima dentro de unos días…

 

¿Nadie se da cuenta que todo esto es una tomadura de pelo de José Antonio Monago Terraza? ¿Nadie entiende que el presidente en funciones del Gobex se ve con la soga al cuello y que está tirando para adelante como puede, intentando comprar voluntades con dinero público? ¿Y la deuda principal, cerca de 500 millones de euros, a los proveedores qué?  ¿Para cuándo?

 

Ahí está el quid de la cuestión, pues dime de qué presumes y te diré de qué careces. El Gobex de Monago presenta un déficit acumulado del 2,44% del Producto Interior Bruto, algo que ha irritado al mismísimo ministro de Hacienda Cristóbal Montoro. Y una deuda de 3.000 milones de euros que dejará al próximo presidente de la Junta si no sigue, como todo parece indicarlo, en el cargo. Esto quiere decir que Extremadura, en solo cuatro años de gobierno del PP, se ha endeudado más que en 28 años de gestión socialista –primero con Juan Carlos Rodríguez Ibarra y más tarde con Guillermo Fernández Vara—y que fueron los años de cambio total y en todos los sentidos de la región. José Antonio Monago no ha hecho nada y no solo eso: no ha sabido mantenerlo. Su primera gran decisión fue, de manera torticera, cambiar la denominación legal de Junta de Extremadura por Gobierno de Extremadura. Pero se da el hecho, como legalmente es preceptivo, que las órdenes o leyes la sigue firmando como presidente de la Junta de Extremadura. Qué se puede esperar, por tanto, de un personaje así.

 

Y ahora, con dinero que le ha prestado el Ministerio de Hacienda para otros menesteres, se pone a repartirlo con la connivencia de sus consejeros, que no saben diferenciar lo institucional de lo meramente electoral y prosiguen luciendo la chapita indi en los actos públicos, sin importarles que se lo reprochen desde la oposición hasta los medios de comunicación. Y todo porque falta un mes para las elecciones y como se ha hecho en la Historia de España –este capítulo no es nuevo–, se pone a dar dinero en una mano y el voto del PP en la otra. Qué indecencia, qué falta de pudor democrático.

 

Pero el dinero, que era para el pago de proveedores, se utiliza para todo menos para ellos. ¿Cómo es posible deber 500 millones de euros a los pequeños y medianos empresarios y a los autónomos de Extremadura, cuando este dinero les hace falta para seguir con sus negocios abiertos? Y que no diga nadie del Gobex que se paga a 90 días porque es mentira. La recomendación del Ministerio de Hacienda es que el pago se realice en 50 días, pero en nuestra región los tres meses se quedan cortos.

 

Conozco casos de pequeños empresarios a los que el Gobex debe 20.000 euros o más, una fortuna para ellos, pues cada cual sabe qué necesita, que llevan esperando desde el mes de abril de 2014, es decir, un año justito y que cada vez que llaman al Gobex para interesarse por la deuda la respuesta siempre es la misma: todavía no ha llegado su turno. Esto es una desvergüenza por donde se quiera coger.

 

Y Monago, que no está bien, sigue regalando dinero y prometiendo guarderías para los funcionarios sin contar con los propios empleados públicos, y todo por un puñado de votos. Más le vale que le enseñase a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que Pinofranqueado y Las Hurdes no están en Andalucía, como dijo el sábado, y pague a los proveedores de una vez por todas y deje sus tonterías para cuando ocupe el sillón de jefe de la oposición.


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