EL DESNUDO DE MARÍA VICTORIA DOMÍNGUEZ (CIUDADANOS)

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[Img #43526]Hace nueve años sorprendía a propios y extraños en Cataluña el cartel de Albert Rivera como candidato  a la Generalitat. En el mismo aparecía desnudo, mostrando un bello cuerpo masculino, curtido como nadador, dando a conocer el nuevo partido Ciudadanos-El Partido de la Ciudadanía. El joven se colaba así en el Parlament y en la casa de todos los españoles. Licenciado y Máster en Derecho, con plaza propia como asesor jurídico de La Caixa de la que está en excedencia, en este tiempo ha dado sobradas muestras de que existe otro centro derecha, que no es ni el que trata de hacer creer CiU y su independentismo ni el Partido Popular. Un centro derecha próximo al liberalismo pero cercano a los problemas de la gente y muy alejado de la derecha tradicional y convencional.

 

Casi al mismo tiempo nacía en una ciudad del Norte de Cáceres, Plasencia, otro partido: Unión del Pueblo Extremeño (UPEx), de la mano de la ex concejala del Partido Popular María Victoria Domínguez, que ni estaba de acuerdo con la mosca cojonera de José Luis Díaz ni con la forma que los dirigentes del PP llevaban la formación. Jueza de Instrucción y fiscal, licenciada en Derecho especializada en Penal y profesora de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Domínguez demostró que UPEx tenía su sitio en una Plasencia tradicionalmente conservadora y que se mueve más por lo que dictan las entrañas que por la razón política.

 

Hace unos meses, Ciudadanos y UPEx convergieron porque Rivera y Domínguez llegaron a un acuerdo y UPEx desaparece como tal y Ciudadanos se presenta a las elecciones municipales y autonómicas en la región, una vez que la propia Domínguez ha salvado sus inseguridades de dejar su granero de votos de Plasencia y ser candidata a la Presidencia de la Junta de Extremadura. Es, por tanto, la primera mujer en optar a la Presidencia, marcado tendencia y entrando en la Historia de nuestra región.

 

No le voy a pedir, pues, que haga un desnudo para el cartel electoral –en cualquier caso quedaría preciosa cual Maja desnuda de Goya–, pero sí le voy a demandar que no se prostituya si saca representación parlamentaria como indican todas las encuestas.

 

María Victoria Domínguez sabe que siento debilidad por ella, que la quiero como amiga y que la respeto como persona, abogada y como política, por lo que no me gustaría que por inseguridades o incertidumbres, cayera en tentaciones que no fueran aquellas que no sean las de beneficiar única y exclusivamente a Extremadura. Ahora tiene que expandir miras y asumir que una vez ha dejado en buenas manos Plasencia, con Juan Carlos Hernández como candidato a la Alcaldía por Ciudadanos, su única atención ha de estar centrada en la política regional.

 

No albergo duda alguna de que todo esto lo tiene asumido y que el paso que ha dado, valiente y contumaz, la beneficiará más de lo que ella podría pensar en un principio. Era una lástima que una política como ella se echara a perder en localismos que no van a ninguna parte y minase su proyección regional, incluso nacional, por no decidirse a arriesgar siempre en positivo. Hoy, ya candidata a la Presidencia de la Junta de Extremadura, va comprendiendo poco a poco que nuestra región está necesitada de mujeres aguerridas como ella, con los suficientes conocimientos e historia personal y profesional para dar la batalla allí donde sea necesario.

 

María Victoria Domínguez ha dejado de ser UPEx para convertirse en Ciudadanos. Es como pasar de un seiscientos a un Ferrari. Y Ciudadanos es una formación tan seria o más como cualquier otra, pero con el marchamo de limpieza política. No tiene, que sepamos, ningún escándalo que esconder –a mí los desnudos no me escandalizan–, y ha dignificado de tal manera la política española que los demócratas estamos en deuda con Albert Rivera y, ahora, con María Victoria Domínguez. Cierto es que las encuestas encuestas son, pero con independencia del número de diputados o no que obtenga en la Asamblea de Extremadura, el aire fresco se introduce en la política extremeña de centro derecha, cansada de un José Antonio Monago que ha degradado hasta los confines del ridículo al Partido Popular de Extremadura.

 

Por eso, y porque fui testigo en Plasencia de sus capacidades, confío en María Victoria Domínguez, mi Maja desnuda de Goya particular, a la que auguro un futuro prometedor, siempre y cuando no se deje caer en manos poco apropiadas una vez se celebren las elecciones del 24M. Será entonces cuando veremos la altura de miras de la hoy promesa de la política regional. De momento, ha comenzado con fuerza esta larga carrera en la que todos persiguen lo mismo: unos por la izquierda y otros por la derecha, pero María Victoria Domínguez y su nuevo partido tienen a su favor que los extremeños están cansados de absurdas promesas y de incumplimientos en los últimos cuatro años. Todo será, llegado el caso, dejarse querer y hacer, en conciencia, lo que demande la sociedad a la que se debe en cuerpo y alma desde el momento en que ha aceptado la responsabilidad de ser candidata a la Junta. Ella lo sabe. De ahí su nerviosismo inicial, pero del que se está reponiendo como lo que es: una gran campeona.


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